viernes, 18 de septiembre de 2009

Capítulo 6: El museo Ghibli.


Creo que una de las primeras veces que me planteé la posibilidad de viajar a Japón alguna vez fue hace años, cuando alguien daba una conferencia sobre su estancia allí y habló sobre el Museo Ghibli. Me quedé enganchada viendo las fotos y pensé "algún día tengo que ir a verlo in situ". Es por eso que tenía muy claro que ir a ese museo era para mí una cita ineludible, y fue lo primero que hice tras comprar el billete dos meses antes de ir, y antes incluso de tener alojamiento, porque las entradas solo se pueden solicitar por anticipado y con cierta antelación. Esto y la limitación del número de visitantes al día (en un sitio leí que 100 y en otro que 200, así que vamos a dejarlo en 150) se debe a que los fundadores quieren preservar la filosofía del museo como lugar para relajarse y estar en contacto con la naturaleza sin aglomeraciones, el mismo espíritu que desprenden las películas de Studio Ghibli.

¿Pero qué es Studio Ghibli? Pues es uno de los estudios de películas de animación más importantes del mundo, fundado por los directores Isao Takahata y Hayao Miyazaki (creador de Heidi y otros dibujitos de nuestra infancia), responsables de películas emblemáticas y obras maestras como "La tumba de las luciérnagas" , "El viaje de Chihiro" , "La princesa Mononoke" , "El castillo ambulante" , la reciente "Ponyo en el acantilado" o "Mi vecino Totoro" , cuyo personaje se ha convertido en símbolo de los estudios y del museo. Los filmes que salen de esta factoría son célebres y admirados su emotividad, el derroche de imaginación de sus historias, por sus valores ecológicos y humanos, y por sus valores artísticos, ya que en plena era digital continúan haciendo los dibujos y la animación a mano y de forma artesanal en un 95%.


Y dicho esto, vuelvo al museo, que se encuentra en Mitaka, una población bastante apacible de la periferia de Tokio. Allí de la misma estación de tren sale un microbús hacia el museo cada diez minutos. No es fácil confundirse ya que está decorado de forma llamativa con motivos muy del estilo Ghibli. Otra opción era la de atravesar el parque Inokashira, que tiene una entrada directa al museo, dando un paseo de 15-20 minutos, que es lo que me hubiera gustado hacer si no hubiera estado lloviznando.

Nada más llegar este era el aspecto del museo. En la recepción te entregan una entrada que es digna de conservar, ya que es un trozo de una de sus películas, y un plano del recinto.


Desde luego el diseño es una delicia, una mezcla entre antiguo y futurista que te hace sentir como dentro de un cuento. Escaleras de caracol, vidrieras de colores, ascensores de hierro, butacones con orejeras, puertas en miniatura... Buena parte de ello se puede ver en este video, incluido el gatobús de Totoro (¿por qué sólo te podías subir si eras de primaria o menor? Jo...).




Lo primero que visitamos fue una sala oscura que es la que nos muestra la parte técnica de la animación, llena de vitrinas con maquetas, cámaras con luz estroboscópica, efectos ópticos y muestras de animación proyectadas con juegos de lentes y espejos.

Después de dudar entre coger el ascensor o subir la mini escalera de caracol (y de hacer las dos cosas), pasamos a lo que fueron mis salas favoritas del museo, que son recreaciones de los estudios y los despachos de los dibujantes. Es una lástima que no permitiesen hacer fotos del interior porque aquello daría para bastantes instantáneas, y solo he encontrado estas pequeñísimas imágenes.



Es una gozada pasear entre las mesas llenas de lápices gastados, papel arrugado, pinturas, muebles llenos de libros, paredes tapizadas de recuerdos, fotografías, bocetos, acuarelas. Es como si llevaran décadas allí y los artistas hubieran salido un momento dejándolo todo por medio.

En el ala contraria del museo estaban las exposiciones temporales, que actualmente son una sobre Wallace & Gromit, los geniales personajes británicos de animación stop-motion, y una bastate más amplia sobre el proceso de creación de "Ponyo en el acantilado", en la que podías hacer pequeñas animaciones con los dibujos que había en cada rincón, tocar una maqueta de Ponyo encerrada en una burbuja que era blanda y estaba llena de agua (porque allí prácticamente todo es interactivo y se puede tocar), o admirar una urna gigantesca que contenían las pilas y pilas de miles de dibujos empleados en la realización de Ponyo.

De lo que sí conseguí sacar foto disimuladamente es de la cristalera de la cúpula, con el efectivo método de colocar la cámara en mis rodillas y disparar sin mirar.


Otro lugar donde no había nadie vigilando obviamente era en los servicios, y creedme cuando digo que merecían el reportaje.

Después de pasar por la librería y por la tienda de regalos, y de reprimir las ganas de saquearlas por completo, volvimos a bajar para ver el cortometraje inédito que proyectan en el Saturn Theater , una pequeña sala de proyecciones inspirada en las antiguas salas de cine.

Es el momento de explorar el exterior. Se pueden subir las escaleras de caracol para buscar la estatua del robot.


O simplemente contemplar una buena vista del patio y los alrededores del parque Inokashira.



Descansar y relajarte en cualquiera de los rincones tan bonitos que tiene la terraza, o tomarte un café precioso y una tarta con una pintaza tremenda...







Y para terminar os muestro algunos de los tesoros que me traje de allí, de entre los muchos que dejé atrás.


No podía dejar de venir con un auténtico Totoro de peluche, siendo yo coleccionista de Totoros, que los tengo por todas partes. Para la próxima me traeré los pequeñines. Además traje trozos de película de "El viaje de Chihiro" preparados para usarse de marcapáginas. Además de pegatinas y una chapa con el escudo del museo. Se me olvidó meter en la foto el juego de postales con acuarelas de rincones del museo y este DVD del famoso concierto que dio Joe Hisaishi con motivo del 25º aniversario de su colaboración con Studio Ghibli.


Y me di el capricho de esta reproducción en miniatura del castillo ambulante de la película del mismo título. Es metal, por lo que pesa bastante, y se le abren las piezas del castillo como si fueran diminutos cajoncitos, al igual que se desmonta por pisos. Es mi joya de la corona junto con esto:


Es un libro de casi seiscientas páginas con todo el storyboard de "El viaje de Chihiro". Lo tenían de todos los largometrajes del estudio, así que me costó un poco decidirme por uno.

No voy a tener más remedio que volver. Igual para entonces me dejan subirme al gatobús...

17 comentarios:

Cloti Montes dijo...

¡Lo que has disfrutado, niña! Además, lo cuentas con una ilusión que a mí que el Viaje de Chihiro me resultó un peñazo, hasta me apetece verla otra vez y aficionarme.
Me ha encantado la ventana del baño, jaja,con vistas.
Bsssssssssss
Cloti

Ark dijo...

Mola. Los tesoros son tesoros, ¿eh?

Y El viaje de Chichito es bigger than life! Por cierto, que reestrenan en cines Totoro no sé si a finales de octubre.

anele dijo...

Una lástima lo del gatobus. Es que en tu caso, aunque te hubieras puesto coletas me da que con tu estatura no habría colado.

No me digas que no mangaste el Totoro gigante de la recepción???!! Seguro que estuviste tentada de hacerlo :D

Las recreaciones de los estudios son preciosas. Y vaya suerte pillar una expo sobre Wallace y Gromit (me encantó la Maldición de las verduras).
La verdad es que gusten o no los personajes de Ghibli, el Museo es precioso ¡¡hasta los cuartos de baño merecen la visita!! ¿y el café con dibujo incluido?
Y es preciosa tu "joya de la corona", bueno, las 2 joyas, porque el libro no se queda atrás.

Por cierto, que no tenía ni idea de que Miyazaki era el "padre" de Heidi. Seguramente lo habré leído en otro post tuyo, pero con mi memoria...

El caso es que no acabo de cogerle el punto. "El viaje..." y "Totoro" me parecieron entretenidas aunque algo raras pero "Mononoke", buf... se me hizo muy cuesta arriba.

Me alegro de que hayas disfrutado tantísimo con la visita.

Elphaba dijo...

Arki, no me digas! Que me das un alegrón con eso de que reestrenan Totoro! Sí que es bigger than life CHihiro, sí. Creo que una vez la coloqué en mi top10 de pelis, no?

Anele, Mononoke es que es difícil de digerir. Mucha metafísica y tal. A mí también se me hizo bastante cuesta arriba, pero es una película que admiro mucho a nivel artístico. Y su BSO también es más grande que la vida.

Geno dijo...

Bueno, bueno, estupendo todo: las fotos, los estudios, ¡el baño!, los recuerdos que te trajiste (el story board es espectacular) pero sobre todo los marcapáginas-fotogramas de Chihiro ¡geniales! Me ha encantado, con lo que vuelves a caerme mal... cosas de la envidia... (es broma eeeehhh? jejeje)
Mi hermana y yo tenemos aquí un disco donde hemos ido recopilando todas esas pelis: Chihiro, Mononoke, el Castillo... aunque de momento solo hemos visto la primera, que nos encantó.
Por cierto, una pena lo del gatobús ¡a ver si los mayores no lo ibamos a disfrutar igual o más! jajajjaja

Candela dijo...

Yo quiero! Yo quiero! Yo quiero!!! Me acabo de resbalar en mi propia baba....

Zelgadiss dijo...

Yo me tenía que haber colado junto con Claire en el gatobús, total x estatura yo creo que entrabamos de sobra y parecía cómodo el jodío autobús. XDDD

Molaban las habitaciones decoradas estilo "estudio de un animador" pero sabes que el único "dibujante de Mitaka" que me interesa es otro.

;-P

Susana dijo...

Oooohhhh, que pasada. Estas son las típicas cosas que sólo conocéis los entendido en la materia y que a una simple mortal como yo se me hubiera escapado en un posible viaje a Japón.
Por eso es muy importante tener amigas blogueras que controlen de todo un poco, para que te muestren maravillas como esta, que si no se me hubiera escapado.

Claire dijo...

Es precioso el Museu Ghibli! Me encantó! Era de visita obligada! Suerte que lo teníamos controlado porque teníamos muchas ganas de ir y Elphaba reservó con tiempo! Eso es una buen tour riida!

Me hubiera comprado la tienda entera! (Vale, y el museu, incluido el gatobús a tamaño real!). Es verdad, Zelgadiss y yo hubieramos colado por la estatura. La próxima lo hacemos! ;-P

Sergio Arán dijo...

¿Qué me compraste?

Julio Rodríguez dijo...

¡¡¡Aaaaarrrrgh!!! Si lo llego a saber te hago un encarguito.

Voy a tener que dejar de leer este blog por prescripción médica.

Julio.

BLAS dijo...

A mi me hubieran puesto una fregona en la mano por ir chorreando babas... No sabría por dónde empezar... Los rincones de los dibujantes son geniales, todos los lugares recreando las pelis, ¡el cuarto de baño!, y yo todavía estaría en la tienda agarrada con los dientes a una viga, porque menudos joyones que tendría que haber, aparte de los que tú te has traído contigo, que para mí los quisiera. No veas cómo se me han puesto los dientes cuando he visto el castillo y el libro...
Yo tengo "la Tumba de las Luciérnagas" y "el Viaje de Chihiro", y estoy esperando a que salga a la venta de una vez "Ponyo en el Acantilado", que no sé la de veces que me he visto ya el traíler.
(Yo me hubiera subido en el gatobús, aunque hubiera sido en el techo xDDD)

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Qué estupendos obsequios te has regalado, jejeje.

El Totoro de peluche me encanta. Yo hubiera elegido el story board de PORCO ROSSO porque aunque CHIHIRO es mejor película, también es más conocida y seguro que los regalos de Porco son también geniales.

PD: Queremos más crónicas del viaje (hasta ahora me he "tragado" todas con devoción y envidia por haber descubierto tantas cosas de Japón)

chema dijo...

me ha encantado, tanto tu descripción como el video!! lástima que no pudieras hacer fotos en el interior. ese museo es el sueño de cualquier amante de los dibujos animados.

Findûriel dijo...

Wooooooooooooooooooo, en el escudo hay un jabalí!!!

Si es que este Miyazaki es un dios viviente :)

BLAS dijo...

Ya no sé cuántas veces me he pasado por esta entrada para volver a ver el video del museo y repasar las fotos. ¿Te tomaste el café? A mí me hubiera dado cosa estropear la preciosidad de dibujo, hubiera pedido una pajita para ir sorbiendo sin que se estropeara la espumilla... ¡Qué dilema!

Inma dijo...

¡Que preciosidad de sitio! ¡Cuántas cosas tengo que ver todavía!
Un beso niña.