jueves, 10 de septiembre de 2009

Capítulo 2: El chalecito de Michiko-chan


Antes de proseguir con mi crónica particular, tengo que advertir que no pienso llevar ningún tipo de orden cronológico, sino que iré contando las cosas tal y como vengan a pelo (o mejor dicho, como me de la gana en ese momento XD).

Desde el principio, las integrantes del Equipo Aiba (esto... esas somos nosotras tres... una larga historia) teníamos claro que nos interesaban muchos aspectos de Japón, desde la cultura más tradicional y los lugares históricos hasta lo más moderno y el fetichismo más friki. Es por eso que estábamos totalmente de acuerdo en las cosas que queríamos hacer y ver, algunas de ellas bastante absurdas, pero siempre muy divertidas, al menos para nosotras, que nos hemos llevado diez días descojonadas.

Empiezo por algo histórico, de estas cosas que se pueden contar sin que te tachen de loca: el Palacio Imperial. Bueno, realmente no visitamos el palacio, porque a la emperatriz Michiko no le venía bien, otro día no nos venía bien a nosotras, al otro teníamos el concierto... total, que solo le echamos un vistazo a los jardines circundantes, que no están nada mal, y eso lo hicimos en dos días diferentes, puesto que uno de ellos cierra a las 16:30h y tuvimos que volver en otra ocasión.


Paseando por el llamado Jardín Exterior del Palacio Imperial llegamos hasta el Nijubashi, el puente de piedra con dos arcos que servía de acceso al palacio, el cual se puede observar al fondo. Como al final del puente hay dos guardianes muy serios encargados de decir que Michiko-chan ha salido, se puede tirar hacia el este, donde está el Jardín Oriental del Palacio Imperial.




A este jardín se accede a través de la Otemon, que es una puerta de madera gruesecilla tirando a gigantesca, con pinta de no ser fácil de forzar.



Aunque la entrada es gratuita, los vigilantes te entregan esta ficha de plástico que dice "Ticket de Admisión. Por favor, devuelva este ticket al salir. Cerrado a las 4:30". Bueno, vale, por el otro lado lo dice en inglés, por eso lo sé ^_^U.



Unos metros más allá de ese acceso a los jardines, había recinto tapiado en el que practicaban kendo vestidos con ropa tradicional. Poniéndome de puntillas pude ver y escuchar un ratito.



Este es el Hyakunin Basho, que se remonta a la época Edo, y donde solían vivir los cien samurais que protegían la fortaleza.

A lo largo de los senderos que recorren este hermoso parque se pueden encontrar trozos de muros pertenecientes a los antiguos torreones desde los que se solía poder ver el monte Fuji, la entrada a un antiguo pasadizo subterráneo, una gran variedad de especies de plantas perfectamente etiquetadas, o una amplia explanada de hierba en la que poder hacer un pícnic, o simplemente tumbarte a mirar las libélulas. Pero la zona más bonita para mi gusto es esta parte del jardín diseñada al estilo japonés, con sus puentecitos, sus plantas flotantes, sus peces rojos, cascaditas...




Y me voy ya, que me cierran :P

13 comentarios:

Sergio Arán dijo...

OHHHH!!! Acabo de leer las dos crónicas seguidas. Y cómo se nota que has disfrutado de estos días. Me ha encantado la descripción de la habitación de hotel.
Espero ansiosamente las visitas turísticas más frikis.

KIRA dijo...

CON ESOS PALACIOS Y ESOS JARDINES... NO OS QUEDATEIS A VIVIR ALLI???
Vamos si soy yo me pierdo y no me encuentran, jejeje
cada dia me tiene mas y mas enganchada la cultura y los paisajes de Japon... y la culpa es toaaaa tuyaaaa (entre los doramas y las cronicas de este viaje...) es broma!!!!
me encanta ver todas esas fotos y saber que lo has disfrutado a lo grande...
Un besazo

Elphaba dijo...

Bueno, dudamos entre mudarnos a palacio o quedarnos en el hotel, y ganó el hotel :P

Candela dijo...

Babeando estoy, babeando...

Geno dijo...

¡Anda que vive mal Michiko-chan! Que lugar más bonito, que tranquilidad ¿no?

Cloti Montes dijo...

Que lo que yo quiero son fotos de la microroom, jajajaja
Sigue, sigue.
Bssssssssssss
Cloti

BLAS dijo...

Oye, tu cuenta todo de todo sin cortarte, que aquí estamos todos tan locos como tú y queremos frikadas también ¿eh? Lo más de lo más...
Me pasa como a Candela, estoy babeando, de modo que de aquí a poco tiempo tu monitor comenzará a chorrear... Puuaggg, espero que no, qué asco. Era en sentido figurado. La época Edo es súper interesante, me imagino que habrás empollado un montón, y en vivo ¡¡qué envidiaaaaaa!!

zelgadiss dijo...

¿pero tú sabes la pila de fotos de peces de colores que han aparecido en las tarjetas de memoria de mi cámara?

Joe, en serio que es preocupante...

Elphaba dijo...

Dios mío! ¿Te has convertido en Ohno? XDDD

Inma dijo...

¡Qué pasada de foto! Y entiendo que prefirieráis el hotel, lo digo en serio. La emperatriz está fatal de los nervios y no me extraña, parece que no la dejan vivir a la pobre, con tanta tradición. Y su nuera igual.

Claire dijo...

Era normal que ganara el hotel, estaba más bien decorado! hehehe
Yo creo que hice fotos del hotel antes de "redecorarlo" y desordenarlo.
Creo que en mi cámara había 1300 fotos... así que entre las mías y las vuestras tenemos para elegir!!

anele dijo...

Si llega a estar allí mi primo y ve a los del kendo le da un jamacuco seguro. Pobre, con las ganas que tiene de ir... le voy a decir que se pase por tu blog a cotillear. Japonófilo de pro, total.
Os imagino por las calles muertas de risa; anda que os lo habéis pasado mal...

chema dijo...

en japón, todas las cosas son muy grandes y vistosas, y la residencia de los monarcas no iba a ser una excepción... qué paisajes tan bonitos. es el paraíso...