miércoles, 28 de mayo de 2008

La Reina del Crimen





Últimamente estoy tratando de alternar la lectura de cualquier otro libro con uno de Agatha Christie. Hace años leí un par de relatos suyos y me resultaron bastante entretenidos, y además conozco de sobra y aprecio alguna de las adaptaciones más famosas de sus obras al cine. Así que animada por ello decidí tratar de conocer más a fondo su obra y así descubrir el secreto de su éxito, que no ha sido poco.

Aún me queda bastante para completar la tarea, si es que la llego a completar, pero ya he ido llegando a ciertas conclusiones al respecto.

La fórmula que la convirtió en Reina del crimen es bastante sencilla. Suele haber una presentación de personajes en primer lugar. Cuando están todos en escena se produce el crimen, y es a partir de entonces cuando todos los presentados anteriormente se convierten en sospechosos potenciales, y de esa forma vamos pasando de uno a otro conociendo pequeños detalles de la vida y las relaciones de cada uno de ellos, de manera que una llega realmente a imaginarlos como homicidas alternativamente; ¡cualquier cosa puede haber sucedido! Bueno, en realidad no cualquier cosa, porque es cierto que se proporcionan datos suficientes para culpabilizar o absolver a cada uno; siempre hay un pequeño detalle que hace imposible que fuera nadie más que la persona X. Pero, claro está, en infinidad de ocasiones la única que sabrá como encajar todas las piezas de la verdad es la señora Christie, a través de Jane Marple o de Hercule Poirot, sus protagonistas más recurrentes. Porque la fórmula es simple, pero el caso no necesariamente lo es. Cierto es que muchas de sus historias son un bastante rebuscadas, incluso algo forzadas, pero no deja ningún cabo suelto.

De sus más de ochenta obras las hay más tontas y más conseguidas, pero todas absorbentes para mí. Y me he dado cuenta de que la autora no solo tenía una gran habilidad para idear tramas detectivescas de consumo fácil, sino que tenía un conocimiento de la psicología humana tremendo. A través de una certera mirada, más moderna de lo que cabía pensar, nos transmite una imagen nítida de la conservadora sociedad británica de primera mitad del siglo XX. Lo mismo te desmenuza la dinámica claustrofóbica de una pequeña comunidad rural, que los entresijos de oscuras y complicadas relaciones de pareja, de una forma sorprendentemente lúcida y extrapolable a situaciones de la vida actual. ¿De verdad hemos evolucionado tan poco en algunas cosas?

Sus narraciones destilan un gran sentido común y, escarbando un poco en su biografía, me doy cuenta de que debío ser una mujer de mente bastante abierta para el lugar y la época que le tocó vivir. Culta, educada, divorciada y vuelta a casar con un hombre mucho más joven, al que siguió en numerosas expediciones arqueológicas, debió comprender bastante más de la vida que unas partidas de bridge los jueves o las reuniones de la parroquia que tanto aparecen en su literatura.

Fantásticos sus "Diez Negritos", "El asesinato de Roger Ackroyd" o "Sangre en la piscina".

Dame Agatha Mary Clarissa Miller Mallowan Christie, gracias por dejar entretenimiento para muchos años.

Asertividad



"La Isa" está indignadísima.

Tiene motivos, pero ella me llama el angelito en su hombro (porculero, todo hay que decirlo), así que a ver si saco partido de ella y no me pierde los papeles.




Asertividad; el único concepto que saqué de provecho de la asignatura de psicología de mi carrera.

lunes, 26 de mayo de 2008

Meme: 10 Canciones para dedicar

Recojo la pelota lanzada por mi querida Findûriel y lanzo estas 10 canciones para dedicar a 10 personas (o más), bien porque sepas que les encantan, bien porque esa canción haya significado algo especial para los dos en un determinado momento,o también porque encierre en sí mísma un "mensaje subliminal"...



1.- A Lucía: "9 to 5" de Dolly Parton, porque te viene al pelo la letra, y porque es posible que este video tan kitsch sirva para desestresarte un poco.



2.- A Carlitos "Deca": "Tonight we fly" de The Divine Comedy, porque fue una de las primeras canciones que recuerdo que me pasaste y es una puñetera maravilla. Después de eso sólo podíamos ser amigos.



3.- A Ark: "There there" de Radiohead, porque fue ese concierto en las Ventas donde nos vimos por primera vez.



4.- A Hamlet: "Rainbows of colours" de The Sunday Drivers, porque estuvieron genial, e íbamos con un famoso (Xoel xDDD), y por doce años de amistad.



5.- A Clara: "Wig in a box" cantada por John Cameron Mitchell. Porque no podía ser otra y Hedwig es la caña ^_^ (Suddenly I'm miss Farrah Fawcet from TV, until I wake up and I turn back to myself).



6.- A Lili: "Mein Herr" cantada por Liza Minnelli, porque me siento responsable de la paliza que le has dado a las sillas de tu casa xDDD.



7.- A Alhambrarum: "Falling Slowly" de Glen Hansard y Marketa Irglova, por la renovación de tu fe en el cine.



8.- A Ruth, Maica & Cynthia, mis "estherianas": "Candy Candy", ¡porque el tiempo no pasa por nosotras!



9.- A Mabi, mi colega "Facunda": "E-bow the letter" de REM, porque no nos hicieron ni caso cuando la pedimos, y este año volveremos a estar ahí, en primera fila, "pulseradas", dando guerra.



10.- A Findûriel: "Lonesome Polecat" de la peli 7 Novias para 7 hermanos, porque así te devuelvo mi "Barn dance" y porque Caleb rules!

miércoles, 21 de mayo de 2008

La banda nos visita


Y volviendo a otra de esas pelis que me gustan y que casi nadie (en España) sabe que existen, me detengo en esta. Parece que tengo este mes dedicado al entendimiento entre los pueblos o algo así, pero os aseguro que ninguna se parece a la anterior.

Los ocho miembros de la Orquesta Ceremonial de Alejandría hacen un viaje para tocar como invitados en la inauguración de un centro de cultura árabe en una pequeña ciudad israelí. Parece que la organización no anda muy fina y la banda da con sus pies en el lugar equivocado; un deprimente pueblo en medio de la nada. Aislados y perdidos, tanto física como espiritualmente, no les queda más remedio que pasar la noche.

La banda nos visita es una comedia, no de arrancarte carcajadas, pero sí de relajarte y disfrutar con una sonrisa casi permanente en el corazón. Todos los personajes son absolutamente entrañables, especialmente su protagonista, el director de la banda, que hace un papel tan inmenso como maravillosamente contenido.

Buscando fotos encontré esta crítica de Julio Rodríguez Chico que expresa tan estupendamente lo que pienso sobre la película, que mejor no me enrrollo y la leéis.

martes, 20 de mayo de 2008

Mil años de oración


Como a casi todo el mundo, me gusta el llamado cine de evasión en mayor o menor medida. Disfruto con una buena superproducción bien hecha, me lo pasé estupendamente viendo la última de Bourne y espero como la que más la nueva de Indiana Jones. Pero las que más me llegan son las historias de personas que podría creerme, ya sea en comedia, drama o romance. Son las que pueden hacerme tenerlas en la cabeza durante días, y que consigan que me gusten más aún después de digeridas que en el momento de salir de la sala. Como ejemplo esta que vi el otro día.

El protagonista no es especialmente glamouroso, ya que es un anciano chino, viudo y jubilado, que vive una vida aparentemente apacible hasta que decide hacerle una visita de larga duración a su única hija Yilan, que vive en los Estados Unidos y a la que hace bastantes años que no ve. El amable señor Shi (que así se llama el hombre) ve la vida que lleva Yilan y cree que no es feliz, por lo que decide averiguar por qué. Pero las barreras de comunicación entre ambos son difíciles de saltar, y el señor Shi tiene que poner todo su empeño en empezar a conocer a una extraña que parece no querer dejar de serlo, mientras que conecta a la perfección con una abuela iraní que, al igual que él, apenas chapurrea el inglés.

De todo esto, de reproches que se pudren de no expresarlos, de las eternas dificultades de convivencia, de sentimientos universales en definitiva, va esta pequeña perla intimista de Wayne Wang, tan pausada, tan tierna y sencilla. Como el señor Shi.



PROVERBIO CHINO:"Hacen falta trescientos años de oración para cruzar un rio con alguien en una barca.Hacen falta mil años de oración para compartir una almohada con alguien".

domingo, 18 de mayo de 2008

El patchwork


Son curiosas las relaciones por internet. Y no me refiero a los ligues, tonteos o rollos amorosos, sino a las relaciones en general.

Frente a los escépticos que piensan que todo es ficticio, afirmo rotundamente que son posibles, y muy posibles, las amistades auténticas originadas en la red. Todo depende de la actitud que uno mantenga ante el medio, desde luego, y también tengo claro que las amistades no se buscan, sino que se encuentran de forma imprevista. Cuando la simpatía y las afinidades se descubren por casualidad y sin pretenderlo es cuando uno tiene más garantías de que la conexión que tengas con alguna persona sea auténtica y no forzada o fingida. Si es que existen garantías para ello, claro, porque ¿cuántos amigos conocidos de forma convencional nos han salido "rana"? Más de uno, seguro. De hecho, en la ardua tarea de seleccionar amigos, hemos tenido siempre el campo muy limitado básicamente a los compañeros que te tocan en suerte en el colegio, el trabajo, los vecinos, etc. Y lo que hay es lo que hay, bueno o menos bueno. No hay duda de que abrirse a la red elimina miles de fronteras geográficas y amplía el abanico de opciones de forma exponencial.

Una vez que conectas con alguien es posible que, incluso en varias semanas, conozcas a esa persona más profundamente de lo que has podido conocer a gente de tu pandilla en años. No cabe duda de que dentro de una pandilla tenemos amigos y amigos, y con algunos, fuera de ese grupo, jamás has tenido realmente una auténtica conversación. Y precisamente conversar es casi lo único que puedes hacer con tus "ciberamigos" (no aguanto este tipo de términos, por cierto).

Naturalmente el colofón de todo esto viene a ser el encontrarse en carne y hueso, compartir vivencias más allá de la red, que es para lo que uno quiere amigos, para compartir.

Pero decía al principio que me parecen curiosas estas relaciones, y esto es principalmente por una cosa. Podemos pasar sin saber de algunos de nuestros buenos amigos de siempre durante semanas, o incluso meses en algunos casos. No nos extrañamos y damos por hecho que están ahí, y que están bien, y sabes que sólo tienes que coger el teléfono para encontrar señales de vida, e incluso un café que compartir.

Sin embargo, cuando un habitual de internet desaparece de pronto un par de días, a veces se da el caso de que nos produce cierta inquietud y ya pensamos que le ha sucedido algo. A lo mejor es simplemente que se le ha averiado el ordenador, pero a lo peor es otra cosa. Cuando ocurre eso te das cuenta de que esa persona se ha convertido en algo más que unas letras saliendo en tu pantalla. Te has acostumbrado a que forme parte de ese patchwork que son tu gente, y la echas de menos, y te preocupas. La aprecias. Y si esa relación aún no ha superado los límites de la red no tienes otra forma de comunicarte, y no quieres que ese amigo incipiente se desvanezca sin una señal. Y te gustaría que allí donde estuviera supiera que estás ahí para lo que necesite. Y esperas que todos tus amigos, los hayas conocido de la forma que sea lo sepan también.





Un beso a todos los amigos de siempre que siguen siéndolo después de tantos años y tanta dejadez, y a todos los conocidos de internet que dejaron de serlo para ser ni más ni menos que amigos.

domingo, 11 de mayo de 2008

XX es XX

Andaba el otro día metida en una conversación sobre estereotipos culturales. Más concretamente sobre las mujeres en oriente medio, sobre si son así o son "asao". Normalmente tiendo a no polarizar en mis opiniones. Hay quien me dice que "no me mojo", pero no es así, sino que realmente no pienso que las cosas sean casi nunca ni blancas ni negras. Tampoco soy ninguna ingenua, y no creo en las utopías, pero tengo algo de fe en la humanidad porque siempre te pueden sorprender en cualquier parte y darte una lección. Mi trabajo tiene mucho que ver en ello.


Algunas veces me asomo al interior de una película como si de un pensadero se tratase, y me gusta descubrir infinidad de cosas de gente que está a miles de kilómetros, geográfica y culturalmente. Me gusta que me sorprendan y salir por un rato de esa percepción unidimensional que tenemos a veces del mundo.


Hace poco me ocurrió con dos películas deliciosas: "Persépolis" y "Caramel". La primera es ya archiconocida, tanto por sí misma como por el cómic que la precede. Es una visión de una parte de la historia que muchos creíamos conocer, pero desde un ángulo que nunca nos habían contado: el de quienes la han vivido. Tanto en papel como en pantalla me sentí partícipe de los recuerdos y los pensamientos de Marjane Satrapi y me pregunté a mí misma quién hubiera sido yo si hubiera estado allí y entonces.


La otra película, "Caramel", que pasó por aquí más desapercibida, está también escrita, dirigida y protagonizada por una mujer, la libanesa Nadine Labaki. Es un retrato bastante más positivo y amable, pero no exento de mensajes poderosos a pesar de sus licencias poéticas. Las mujeres de Labaki viven en la diversidad reinante en Beirut. Cada una de una edad, una forma de ser, una religión... pero todas van a la peluquería.


Y la cosa es que no acostumbras a pensar en las mujeres del Líbano de esa forma, ni en las de Irán, porque no es el aspecto que vemos siempre en las noticias, pero me gusta comprobar que esa distancia de la que hablaba es, como dije, cultural y geográfica, pero no sentimental.

lunes, 5 de mayo de 2008

"Hiuma"


Permitidme que pronuncie la palabra "humor" al estilo británico porque, si bien no son la sociedad más cachonda del mundo, la Gran Bretaña ha parido algunos de los mejores cómicos que han poblado el mundo mundial. Un humor muy particular y difícil de imitar, aunque se ha intentado hasta la saciedad, de la misma forma que no puedes hacerte el andaluz para contar chistes de Paco Gandía porque no cuela.

Pero sin duda los más rompedores e inimitables de todos han sido los Monty Python. Revolucionaron la forma de hacer reir y lograron que los términos "humor absurdo" y "humor inteligente" no estuvieran reñidos irremediablemente.

La mayoría de la gente con la que hablo recuerda las películas, sobre todo "La vida de Brian". Confieso que nunca he visto una de sus pelis entera, porque la verdad es que creo que se les daban mejor los sketches y los episodios cortos, que hilar un guión largo. Por eso lo que de verdad me encanta es aquella serie de "Monty Python's Flying Circus". Soy completamente incapaz de guardar la compostura si veo historias como la del chiste letal o la del ministerio de andares estúpidos, por nombrar dos de las más célebres.
Pero lo que pienso que les hacía realmente tan singulares era que no se trataba solamente de una profesión, sino una filosofía de vida, y eso se dejaba translucir en sus personajes. Hace tiempo encontré por internet nada menos que el video del funeral de Graham Chapman, el segundo que aparece en la foto. Es bastante conocido, pero yo no lo había visto nunca y no podía dar crédito. Aquí os lo dejo enlazado con su traducción correspondiente, cortesía de un bloguero. Fue una auténtica celebración de la vida. El homenaje más hermoso. Ahora los admiro más.

sábado, 3 de mayo de 2008

Momento Shojo


Soy de la generación Candy Candy. Es decir, que me tragué la serie de televisión, me emocionaba cada domingo al oir cantar eso de "watashi wa Candy", lloré con la caida de Anthony del caballo y coleccioné el álbum de cromos. Han pasado más de veinte años y me encantaría volver a verla, pero me niego a aguantar esos vídeos de malísima calidad que andan por ahí que, al parecer, son el único material disponible. No me cabe ninguna duda de que si se reeditaran tanto el manga como el anime, sería un éxito de ventas. Por desgracia ciertas divergencias entre dibujante (Yumiko Igarashi) y guionista hacen complicado que esto suceda.

Pero no sólo de Candy vive la mujer, y ha habido otras sagas de igual o mejor calidad, aunque posiblemente menos conocidas. Agradezco a mi vendedor friki favorito que nos recomendara Georgie, de la misma dibujante, porque me lo he pasado de miedo leyendo esos cuatro tomos reeditados por Banzai. De lo más cursi que una se pueda echar a la cara, pero qué bonito, por diossss....... Menudo culebrón victoriano, con amores imposibles, búsqueda de padres perdidos, hermanos que no lo son, etc. Los dibujos son un auténtico placer visual, lleno de detalles, florecitas, ojitos brillantes y fondos cuajados de flores, e infinitamente superiores a los del anime, como ya pasaba con Candy. Incluso en el argumento la serie es mucho más "light", al parecer (puñetera censura).

No cuento más. Las que sabéis de qué hablo, las de la generación Candy Candy, tenéis que leerlo. Y bueno, "los" también, que mi vendedor casi se emociona contándome de qué iba la historia, jejeje.