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martes, 1 de noviembre de 2011

Los muertos de...

... José de Espronceda, esos sí que son macabros. El poeta español se mofaría del almibarado miedo de diseño de estas fechas.




...
Me agrada un cementerio

de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero

de tétrica mirada

con mano despiadada

los cráneos machacar.

...
La Desesperación, José de Espronceda (1808-1842)

Me tomo un huesito de santo a vuestra salud.

domingo, 31 de octubre de 2010

No hago tratos ni trucos


No me causan pavor
vuestros semblantes esquivos
jamás, ni muertos ni vivos, humillaréis mi valor
Yo soy vuestro matador
como al mundo es bien notorio;
si en vuestro alcázar mortuorio
me aprestáis venganza fiera
daos prisa: aquí os espera
otra vez Don Juan Tenorio


Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Acto III, Escena 2ª de la segunda parte.
Ea, a disfrutar de los panellets, huesitos de santo, buñuelos, castañas, nueces... Y si alguien tiene la suerte de disfrutar de una buena representación del Tenorio, mi enhorabuena.

jueves, 20 de mayo de 2010

Actualización (de mi "niponismo")

Últimamente escribo para este blog de forma bastante más espaciada de lo que solía ser habitual. No es porque no me apetezca o porque no tenga temas de los que me gustaría tratar, ni muchísimo menos. Simplemente es que los post que tengo pendientes requieren algo de preparación, y en eso yo suelo tardar lo mío. Unido a eso, pues resulta que también ando más limitada de tiempo debido, entre otras cosas, a un curso de la UNED de las narices que acabo de terminar, a los casi dos meses que llevo con turno de noche en el trabajo que me tienen un poco tarumba y a mis recien estrenadas clases de japonés.




¡Sí! Por fin encontré a una maestra japonesa que me ilumine un poco el camino del aprendizaje que hace tiempo empecé por mi cuenta. Porque las bases más primarias (muy muy primarias) las tenía, además de ciertas dosis de vocabulario y el oído bastante acostumbrado (acostumbradísimo diría yo...), pero sin un mínimo de disciplina y orden, te estancas en las cuatro cosas que realmente no te sirven para mantener una conversación sencilla, y te quedas con esta cara a la mínima frase que te dicen.


Casualidades de la vida, no soy la única miembro del Equipo Aiba que ha iniciado sus lecciones estos días, así que estamos encantadas. En mi trabajo les parece muy divertido eso de verme practicar escribiendo signos extraños a cierta velocidad, y a mí me encanta eso de mirar textos antes incomprensibles y reconocer algo, aunque sea una sílaba de cada tres y lea como Rainman. Aunque bueno, solo llevo cuatro clases con la de hoy.


Pero no temáis, que mi teclado es occidental y no puedo aburriros en mi afán por practicar. Además, no se puede escribir un post diciendo solo “el perro de mi profesor es blanco” o "el jueves a las 7 voy a ver una película con el amigo de mi hermano mayor”. Sobre todo porque no es verdad.



Pasando a temas culinarios, por fin estrené la caja para bento de Totoro (Bentotoro lo he bautizado XD) que me regalaron mis amigas por mi cumpleaños, y esto fue lo que me salió.






Decentito para ser el primero, aunque lejos de las florituras que nos mostró Anele en su blog. El mío contenía dos yakionigiri (onigiri tostados en la sartén) con sésamo negro, una ración de pollo teriyaki, ensalada y fruta. Una vez más, mis compañeros de trabajo estaban la mar de entretenidos conmigo mientras cenaba con mis palillos. Se me ha olvidado hacerle la foto a la bolsita de tela que tiene a juego. Es lo más.


Y ya que estamos con gastronomía, os dejo fotos de mis últimos experimentos con los ingredientes que me traje de Madrid.


El primero es el katsukare (el primero es el que probé en Tokio y el segundo es el que hice yo). Parece un simple filete empanado con arroz. Sí, pero no, que tiene su cosa. Al arroz ya le tengo pillado el punto, y definitivamente no vale cualquier carne ni cualquier rebozado. Aquí empleé el panko y el curry suave que me trajo la rana, que estaba de muerte.




Y por último, la clásica sopa de miso que tantas veces acompaña allí a las comidas. Lo venden instantáneo por montones de sitios, pero no es lo mismo que hecho a mano, con sus alguitas, su puerro, su cebolleta, su miso y su caldo dashi. Y prácticamente todo lo que quieras echarle.






Uf, y a todo esto, voy a hacerme la cena que me tengo que ir ya mismito.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Reivindicando a Don Juan Tenorio


"Mármol en quien Doña Inés

en cuerpo sin alma existe,

deja que el alma de un triste

llore un momento a tus pies.

De azares mil a través

conservé tu imagen pura,

pues la mala ventura

te asesinó de Don Juan,

contempla con cuanto afán

vendrá hoy a tu sepultura."

sábado, 13 de diciembre de 2008

La la la


Pocos son los que hablan correctamente en el sentido más estricto y purista que dicten las normas. Muchos nos expresamos auspiciados bajo un habla o un acento local, o simplemente utilizamos ciertas incorrecciones por pura costumbre de nuestro entorno.

En muchos de esos casos, a pesar de utilizar ciertas fórmulas oralmente, sabemos perfectamente cuál es la versión académica y así lo intentamos reflejar al utilizar el lenguaje escrito. Y es más, creo que es nuestra obligación saberlo o tratar de aprenderlo.

Por mi parte lo intento a diario y, aunque comprendo bien la gramática y siempre se me dio bien la ortografía y la sintaxis, está claro que no soy académica y probablemente mis frases podrían estar mucho mejor construidas y mis comas y acentos mejor colocados. Leo mucho, y no cabe duda de que los libros deben ser nuestro ejemplo a seguir, ya que se supone que detrás de ellos hay una mano culta y un equipo lo suficientemente formado como para hacer buenas traducciones o para corregir algún lapsus.

Hace pocos días terminé de leer un gran clásico que es "Jane Eyre", de Charlotte Brontë, y en esta versión editada por Espasa Calpe en 2007 me encontré con nada menos que más de veinticinco laísmos (a partir del número veinte perdí la cuenta). Nada de lapsus ni de errores leves, sino laísmos de los que se te clavan en los ojos dolorosamente. De los que indican que la persona o personas responsables no tienen ni puñetera idea de lo que es un objeto directo o indirecto, y ni pajolera idea sobre sintaxis. Se le puede perdonar a cualquier persona, pero para una editorial es simplemente inadmisible e indignante.

No nos basta con el pobre lenguaje que utilizan tantos periodistas en los medios de comunicación, sino que ahora no nos podemos fiar ni de los clásicos de la literatura. De ahí es donde van a aprender las generaciones venideras.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cinefilia Académica


Leido en la prensa de hoy:


Borau cuela sheriffs y frikis en la academia.

A nadie le gusta ser "el malo de la película" ni sentirse "solo ante el peligro", sobre todo si no está cerca "el séptimo de caballería". El director de cine José Luis Borau anticipó que será el abogado de las expresiones cinematográficas en su discurso de ingreso en la Real Academia. ¿O es que alguien aceptaría que a un sheriff se le llame "comisario"?, se preguntó el director de películas como "Furtivos" o "Leo". Al repasar los encontronazos del cine y la lengua, el director recordó las propuestas "surrealistas" que llegaron a hacer los académicos de posguerra, como "fonogonías" por play-back y "estrofa" por travelling.

Borau (Zaragoza, 1929) se mostró especialmente emocionado por ocupar el sillón B mayúscula, que ostentaba Fernando Fernán Gómez.


Y digo yo, ¿alguien creyó realmente que habrían prosperado alguna vez propuestas como la de "fonogonía"? Soy partidaria de la defensa y la conservación del lenguaje, que es un valor en peligro de extinción, por lo que se puede ver incluso en los medios de comunicación, pero no se puede olvidar el sentido común. Porque un sheriff y un comisario no es lo mismo, ni mucho menos. Son muchos los matices implícitos. No me imagino a Tito Valverde con sombrero y estrella en el chaleco, la verdad.

Hay palabras y expresiones técnicas que sencillamente no tienen equivalente y que considero universales, y sin embargo no existen oficialmente. Si no tienen un sinónimo alternativo que se ajuste a esta lengua creo que es bastante correcto acoger el extranjerismo, aunque sea adaptando su grafía.

A ver si este buen hombre "legaliza" nuestro querido habla cinéfilo. Creo que es ganar en cultura.



Y ahora algo completamente diferente.

Esta tarde fui a consultar esa herramienta básica que uso que es filmaffinity, y me encontré un aviso de que por unos minutos estaría sin funcionar debido a tareas de mantenimiento. La foto escogida para ello me ha parecido un guiño simpatiquísimo.