Me encantan las antiguas películas de Disney, y no me refiero a los clásicos de animación (que también me gustan), sino a las aventuras con actores de carne y hueso, filmadas en su mayoría en los años 60 y 70: Secuestrado, Darby O'Gill y el rey de los duendes (con un aun desconocido y guapísimo Sean Connery), El abuelo está loco, La bruja novata, La isla del fin del mundo o Los Robinsones de los mares del Sur. Quizás ninguna de ellas entre en listados de las mejores películas de la historia, pero yo he sido capaz de verlas una y otra vez disfrutándolas como ninguna. Posiblemente ahora sea bastante difícil dar con una auténtica película para niños que no esté llena de chistecitos, guiños y referencias para mayores.
Algunas de mis favoritas entre estas eran las protagonizadas por Hayley Mills. Esta adolescente rubia, de nariz respingona y mohínes traviesos, podía decirse que era la homóloga inglesa (y americana de adopción) de nuestra repelente Marisol.
Hayley fue hija del grandísimo actor británico John Mills, con el que protagonizó varios títulos, siendo el primero de todos el drama La bahía del Tigre, en la que fue el gran descubrimiento del director, que buscaba a un chico para darle la réplica en pantalla a Horst Buchholz.

Después de esto, la Disney se apresuró a ficharla y a convertirla en la adolescente del momento con comedias y aventuras familiares como Pollyanna, Tú a Boston y yo a California, Los hijos del Capitán Grant, Verano Mágico o La Bahía de las Esmeraldas, mientras que demostraba que no dejaba de lado otro tipo de cine más serio con títulos como Cuando el viento silba (adaptada luego al musical por Andrew Lloyd Webber) o Una mujer sin pasado.

Una vez terminado su contrato con Disney protagonizó un puñado de películas más pequeñas como Ángeles Rebeldes y The family way (en la que conoció a su marido, Roy Boulting, 33 años mayor).





Lamentablemente, y exceptuando La bahía del Tigre y Ángeles Rebeldes, solo he visto sus trabajos para Disney ( ya que es tremendamente difícil encontrar algo en España) y me encantan todos. Pero para mí la más especial de todas es Tú a Boston y yo a California. No puedo contar las veces que la alquilé en su día, recomendada por mi madre, y las veces que la volví a ver una vez grabada convenientemente de la tele. Hasta a mi padre le encanta verla, aunque la espectacular Maureen O'Hara tiene algo más que ver en eso. La canción que canta Hayley, "Let's get together", se convirtió en un éxito y llegó al número 8 del Billboard Hot 100, aunque no era cantante ni tenía una voz privilegiada.


Casualmente, un par de años después, Marisol desempeñaría también el papel de dos gemelas que intentan volver a juntarse en Marisol rumbo a Río.
A los 29 años se retiró de la interpretación para regresar ya en los años 80 haciendo algunos papeles de segunda fila en películas y series de televisión que no le devolvieron, ni mucho menos, la popularidad ni el prestigio de antaño. Su hijo Crispian Mills, sin embargo, ha heredado buena parte de su fama al dedicarse a la música, siendo lider de los grupos Kula Shaker y The Jeevas. Las dotes interpretativas no sé si las habrá heredado, pero doy fe de que se le da de miedo mover el pelo en el escenario (aun debe andar una púa suya por alguno de mis cajones).
Una carrera corta, como la de tantas estrellas fugaces, algunas con más talento que otras. En este caso, Hayley dejó la fama con unos cuantos reconocimientos bajo el brazo entre los que están un Oscar juvenil (Pollyanna), dos nominaciones y un premio Bafta a mejor actriz (Cuando el viento silba, Pollyanna y La bahía del Tigre), un Oso de Plata en la Berlinale (La bahía del Tigre), dos nominaciones al Globo de Oro a mejor actriz de comedia (Verano Mágico, Tú a Boston y yo a California) y un Globo de Oro a la mejor actriz novel.








