


Esto es así hasta tal punto que al principio precisaba que alguien los subiera subtitulados, pero llegó un momento en el que me da casi lo mismo que no los tenga, y me río exactamente igual porque de algún modo comprendes lo que ocurre. Y lo que ocurre es que se lo pasan de P.M., y eso, amigos, es altamente contagioso y de idioma universal.
Los anfitriones del programa son el presentador y profesor universitario Tomoaki Ogura junto a los miembros del grupo Arashi, y el esquema básico de una emisión normal de escasos veinte minutos es una pequeña charla en el sofá con algún invitado de actualidad (actor, cantante, cómico, periodista o lo que sea), algunas cuestiones curiosas enviadas por la audiencia, degustación de manjares varios (qué les gusta a estos japoneses comer en los programas de televisión, que sale más barato comprarles un traje que invitarlos a almorzar) y, sobre todo, el Aibaland (pronúnciese Aibarando).


Les hemos visto hacer teatrillos express, concursos de dibujo, yoga, cosplay, falso hipnotismo, juegos de magia (que a Nino se le dan de miedo) e incluso echar el futón al suelo y dormir en los famosos programas de "se nos ha acabado el presupuesto y no tenemos invitado así que vamos a dormir", todo ello en una siempre peculiarísima versión.

Nunca se sabe lo que puede deparar el programa, qué extraordinario plato van a devorar (extraordinario en el buen o mal sentido, porque todavía me acuerdo de la cata de comidas apestosas XDD), qué experimento inútil o qué ridícula prueba será el Aibaland de esa semana, que no es otra cosa que el mini espacio en el que Masaki Aiba (la única persona en este mundo capaz de desafinar incluso hablando), tiene vía libre para proponer cualquier tipo absurdísimo de juego inventado por él mismo.
Esto, señores, ha dado momentos verdaderamente estúpidos y surrealistas, y a mí me da una risa floja horrorosa, como cuando a Sho le tocó disfrazarse de gato e intentar que los demás adivinaran las palabras que él maullaba (nota: en Japón los gatos "dicen" nya nya y los perros wan wan). Tengo esto de tono de sms en el móvil, os lo juro.
O pruebas "olímpicas" como aquellas a las que sometieron a Nagase Tomoya ("My boss my hero") cuando fue invitado, de las que dejo una pequeña muestra para sus admiradoras (que sois unas cuantas, pillinas :P).
Pero en nuestra memoria quedará grabado ese programa #130 (también conocido como "el de las tetas") que yo creo que es con el que más me he reido nunca de principio a fin. Me parece que me lo sé de memoria.
El tremendo sentido del humor (que no es lo mismo que hacerse el gracioso), la poca vergüenza al ridículo y la naturalidad de los cinco prendas es el sello de identidad de sus programas, pero es en el Shukudai en el que la espontaneidad se ha hecho siempre más patente, quizás por la franja horaria, y es el que más material ha proporcionado a youtube y a decenas de blogs. El hecho de que no intenten parecer 'cool' a toda costa, como lo harían la mayoría de cantantes pop de éxito, es lo que hace que realmente molen tanto, y esa es buena parte del secreto que les ha convertido en un fenómeno social, populares entre hombres y mujeres de todas las edades (las abuelas los adoran XD) y no en unos simples ídolos de adolescentes. Fenómeno que es difícil de comparar a cualquier otro tipo de fama que conocemos por aquí y es difícil de explicar a quienes me lo preguntan a veces. Aun si no volvieran a sacar una sola canción más, estoy segura de que tendrían asegurado el éxito en pantalla durante mucho tiempo.
Echaré de menos a ese narrador, esos efectos de sonido siempre tan oportunos, esas rotulaciones de pantalla, el decorado de cartón, las imprevisibles comilonas, la paciencia infinita de Ogura-san (Ogu-san rules!), la ironía sangrante de Nino elevada al infinito, las descaradas salidas de guión, los ataques de risa contagiosa de Aiba revolcándose literalmente en el suelo...
La Nihon TV les tiene preparado un nuevo espacio en prime time a sumar a los otros que tienen a lo largo de la semana en otras cadenas (que también veo), más maduro (ja!) y más sofisticado según dicen pero, ¿a quién puñetas le importa eso? En fin, seguro que me gustará, pero a las cuatro o cinco de aquí que nos interesa el tema nos ha hecho una pequeña p*tada con esto. Y hoy, que se emite por última vez, le hago mi pequeño homenaje al Arashi no Shukudai-kun que tantas veces me ha alegrado el día. Ays...






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