Aunque no era de mis estrellas favoritas, Liz está ligada a algunos de mis películas y momentos cinematográficos especiales. Bajo esa apariencia frágil nos mostró toda la fuerza y carácter de sus personajes, que nunca podrán ser eclipsados por su ajetreada vida pública.
No sé si es a ella a la que le toca cerrar la puerta al salir, pero desde luego es de las últimas que quedaban. Ahora vuelve a reunirse con sus grandes amigos y partenaires, a regalarles su mirada violeta.
Esta es una vista del monte Fuji, símbolo de Japón, desde el shinkansen. Fue un poco decepcionante verlo de esta forma, tapado casi por completo por las nubes. Sin embargo, nos hizo ilusión contemplarlo igualmente, sabiendo que cuando se apartaran las nubes seguiría estando allí.
Volveremos para verlo así.
Mi mente está demasiado dispersa e inquieta estos días como para concentrarme en escribir sobre Oscars y demás por ahora, la verdad. Afortunadamente mis amigos y conocidos de allí se encuentran a salvo, aunque la situación no ha sido ni es nada fácil, tal como narra en primera persona y de una forma impresionante mi apreciada Nora-san.
Lo he sentido mucho cada vez que ha sucedido alguna catástrofe en alguna parte del mundo, pero es imposible no sentirse más afectado por aquellos con los que estás más conectado y, en este caso, cuando la naturaleza hiere a un país al que cuando vuelvo es como si regresara a mi casa.
Furusato (ふるさと)
El anochecer se aproxima y encuentro un tren de nubes Regreso a la ciudad cuyo olor añoro Acumulo en mi memoria los recuerdos de la gente Todas y cada una de sus sonrisas están ahora conmigo
Hay gente allí a la que quiero volver a ver compartiendo su amabilidad, esperándome Las montañas, el viento, el color del mar los lugares en los que puedo ser más yo mismo
Las canciones inolvidables están allí Tomados de la mano las cantaremos juntos Las montañas, el viento, el color del mar Mi tierra.