Bueno para morirte de calor, madre mía, que casi me caigo al suelo.
Fuimos al Parque Ueno (上野公園) la mañana del concierto, como dije, y ese fue nuestro primer contacto con el mundo de los templos japoneses y sus costumbres espirituales. Como dijo Zelgadiss, por la mañana fuimos a ver a unos dioses y por la tarde a otros XD.
Según dice mi guía, fue Ieyasu, el primer
shogun Tokugawa, quien mandó construir aquí el templo Kanei-ji en el siglo XVII para anular los malos espíritus del noroeste. En 1873, cinco años después de que los últimos partidarios del shogun fueran derrotados por los soldados imperiales, el gobierno convirtió Ueno en parque público. De aquel templo hoy apenas queda nada, pero este parque sigue siendo uno de los más populares por su riqueza histórica y cultural (está lleno de museos), además de por albergar el mejor y más antiguo zoológico de Japón.
Al entrar por el sureste de Ueno lo primero que encontramos fue el Benten-dō, que está dedicado a Benzaiten, diosa budista de las artes, la sabiduría, el mar y protectora de los niños.

Si sigues caminando hacia el estanque Shinobazu, que en realidad son tres estanques unidos, comienzas a preguntarte dónde está el agua, porque la cantidad de plantas acuáticas que lo cubren apenas deja ver un trozo libre. Si te asomas y observas un poco te das cuenta de que tiene un ecosistema de lo más poblado, que haría las delicias de mi antiguo profesor de ciencias, abarrotado de peces, tortugas y ranas muy pequeñitas, con más tránsito que el cruce de Shibuya un sábado por la noche. Premio al que encuentre una basurilla, un papel, una colilla o algo que no deba estar ahí.

Se puede alquilar una barquita de remos o pedales para dar un paseo, pero la verdad es que con el calor que hacía había que tener valor, y sentarte en un banquito o pasear por la orilla a la sombra son dos opciones muy buenas también.


Como por el sur se nos acababa el parque, tiramos para el norte, donde se extendía la mayor parte del mismo. El paisaje de Ueno comienza a hacerse un poco más salvaje y misterioso, con escaleras de piedra y senderos más estrechos y de trazado más enrevesado fuera de los caminos principales. Ideal para perderse intencionadamente en ellos.

Atravesando un largo pasillo de
torii rojas se accede al santuario Gojo, dedicado al dios sintoísta Inari, representado en forma de zorros vestidos de rojo. El santuario está medio escondido, y parece casi abandonado, aunque enseguida percibes que está limpísimo y muy cuidado a pesar de que no veas allí a nadie.


Continuamos hacia arriba buscando el Santuario Tosho-gu, una de las joyas del parque Ueno. Data de 1627 y es de los pocos edificios que sobrevivieron desde la época Edo, resistiendo guerras, terremotos y otras catástrofes. Aquí es donde estaba enterrado el shogun Ieyasu originariamente, antes de ser trasladado a Nikko.

Fue una pena que estuviera tapado por obras, pero supongo que después de casi cuatrocientos años necesita retoquitos. Aun así no deja de impresionar el aspecto espectral de la avenida flanqueada por faroles de cobre que llevan hasta él. Eso de noche tiene que ser la leche.
Y después de esto salimos de nuevo al mundo habitado porque, como decía, el parque Ueno es un lugar muy popular, tanto para pasear, como para ver uno de sus múltiples museos de ciencias, historia o arte, o para llevar a los niños al parque infantil o a visitar el zoo, famoso por sus pandas, en cuyo interior se conserva una pagoda de cinco plantas también superviviente del complejo original de Kanei-ji.

Este zoo además es el que sale en ese episodio tan bueno donde Domyoji y Makino tienen aquella cita en la que... bueno.., nada... (¿Qué haceis que no habéis visto ya
"Hana Yori Dango" ? XDD)
Ya a aquella hora nuestro organismo tenía un serio conflicto. Por una parte el calor y la humedad nos tenía deshidratadas y con la tensión por los suelos, y por otra parte nuestros nervios estaban disparados pensando en lo del concierto por la tarde, pero esa es una historia que ya sabéis. De camino a la estación nos topamos con esta preciosidad de jardín perteneciente a otro templito que no tengo ni idea de cual era.
10 comentarios:
Precioso lugar para pasear y relajarse ¿no?
Con "Hana yori dango" empezaré en cuanto acabe con Proposal y volveré por aquí, jejejjeje.
Genial la Arashi Beatbox, jajajajjaja
Y a parte de los nervios... los pies bien, no? Poruqe vaya panzá de andar que os dariais en el parquecito!!
EL PARQUE WENO!!! que bonito todo.
Como siempre x la mañana veíamos una cosa y x la tarde ibamos a ver otra diametralmente opuesta, de verdad que hemos hecho un viaje de contrastes. XDDD
Pues sí, que Tokyo es la ciudad de los contrastes por excelencia.
Ayyyyy, que los dioses vespertinos os inspiraron más que los matinales, picaronas....
Es genial este parque. Me encantó!
Con más tiempo hubiera molado ir al Zoo... jejejeje Es que el "efecto dorama" es muy fuerteeee!
Y haber subido en una de esas barquitas, pero con remo... aunque a una de esas de pato hubiera sido muy "bueno"!
Ya ves, los dioses de la mañana estaban muy bien, pero lo que vimos por la noche muuchooooo mejor! jajajaja
¿Un perro con baberos?!!!!!
Bss
Cloti
qué bonito, qué suerte tienen quienes tengan un parque como ese cerca. y por lo que se ve en las fotos, está super cuidado y limpio, lo mismo que aquí...
Pues sí, Chema, sí que hay cantidad de sitios inmensos como ese para pasear allí, que todavía hay gente que piensa que allí solo hay urbe.
Nosotras visitamos tres parques, cada uno totalmente distinto del otro, y todos igual de cuidados.
Es un gustazo pasear por los parques de las grandes ciudades.
Parece ser una sociedad bastante más sensible... por sus parques los conoceréis...
tengo que ir! tengo que ir! tengo que ir!
BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAhhhhhh
un besooooo!!
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