Creo que nunca he hablado ni de política, ni de religión, ni de fútbol en este blog, y esta NO es una excepción. Voy a hablar simplemente de alguien que me apetece recordar.
Hoy 31 de Enero se conmemora la muerte de Giovanni Bosco, conocido alrededor del mundo como Don Bosco, sacerdote y fundador de la congregación salesiana. Ya sabemos que no queda bien en estos tiempos hablar de forma positiva sobre un religioso. Enseguida eres esto o aquello, aunque ni lo seas ni nada, porque hemos pasado de la intolerancia de un extremo a la del otro. Pero es fácil etiquetar, y no creo que sean cierto tipo de cosas sino sus acciones las que definan a una persona. Su historia es palpable y está ahí, y hasta hace relativamente pocos años aun vivía gente que le conoció en persona.
Don Bosco nació pobre como las ratas y fue pastor, pastelero, sastre, ferretero, zapatero y muchas cosas más para pagarse unos estudios que no estaban entonces al alcance de todo el mundo. Abandonó para ello el campo, y así conoció el panorama dantesco de cientos de niños explotados o hacinándose en las cárceles que se vio acrecentado en el contexto histórico y social de la revolución industrial. Desde ese momento tuvo clara una cosa: que un niño de cualquier estrato social lo que debería hacer es estudiar, jugar y divertirse.
La defensa y protección de la infancia, eso que ahora nos parece tan normal en el mundo occidentalizado, se convertía en aquellos años en una lucha pionera. Su formación y su mente lúcida le hicieron objetivo de numerosas ofertas que le hubieran podido proporcionar bienestar y posición para toda su vida. Sin embargo el rechazo a todas esas propuestas le hizo ganarse la animosidad de muchos, que creían poco menos que estaba organizando una revolución entre los niñatos de más baja ralea, y se ganó alguna paliza e intento de asesinato.
Tampoco lo tuvo del todo fácil dentro de la comunidad eclesiástica, ya que su concepto amable de la vida y su convicción de la necesidad del humor chocó con la extrema rigidez moral y conservadurismo imperantes, que convertía en pecaminoso todo lo que no pasara por la vía del sufrimiento y la circunspección.
Hasta su muerte a los 72 años en 1888 en Turín, proporcionó educación, formación y una vida digna a miles de niños presos y de la calle. Desarrolló un innovador sistema pedagógico preventivo frente al represivo, que defendía entre otras cosas la necesidad de educadores vocacionales, la preferencia del diálogo frente al castigo físico, la no obligatoriedad de participar en los sacramentos y, sobre todo, la importancia de la diversión, el deporte y las inquietudes artísticas en los jóvenes. Él mismo se convirtió en actor, titiritero, prestidigitador, músico, escritor, inventor de historias y fundador de un equipo de fútbol juvenil, cuya influencia en la posterior formación de la Juventus FC de Turín (juventud en latín) pocos conocen.
No es casualidad que sea santo patrón del cine, de los artesanos, la imprenta, la juventud, los magos y los ilusionistas, y eso, en un mundo donde algunos creen ver satanismo en los libros de Harry Potter, mola mucho amigos.
El estribillo de esta canción le vendría que ni pintada a la película que voy a comentar.
"Up in the air" , más conocida en la taquilla como "la de Yor Cluni" porque la mitad no sabe pronunciarlo, cuenta la historia de Ryan, un tipo sociable y simpático cuya vida transcurre entre vuelos (a veces varios en un día), hoteles y aeropuertos debido a su trabajo itinerante en una empresa que se dedica a despedir empleados de otras empresas. Lejos de resultar un handicap para él, vivir sin echar raíces se convierte en una tranquilidad, las millas recorridas en un reto, y los poco más de cuarenta días al año que pasa en su vacío apartamento se le hacen muy cuesta arriba.
Como de costumbre, no sé clasificar las películas. No sé si es comedia o drama. Es una historia agridulce pero amable, que habla de relaciones, de amor, de la soledad, de la familia, e incluso de la importancia de tener un trabajo, cosa muy a la orden del día. No muestra la vida color de rosa y no obvia la cara menos bonita de la realidad, pero tampoco prescinde del sentido del humor, por lo que se puede ver con una sonrisa y divertirte bastante con ella.
Entra en la línea de los guiones llenos de frases certeras, situaciones reconocibles y personajes con los que es fácil empatizar y simpatizar, sin ahogarse en el terreno de las reflexiones exageradamente ingeniosas, de esas que jamás diría nadie en voz alta en realidad, como ocurría con "Juno", la anterior del director Jason Reitman. Porque "Juno" era muy graciosa, pero un rato redicha.
George Clooney (o Yor, como prefiráis XD) está estupendo y no lo digo con segundas. De verdad que, además de seducir al derecho y al revés, hace un personaje de los que te crees. Y Vera Farmiga me ha gustado mucho mucho, así que espero verla más a menudo en papeles tan estupendos como este, y no tanto hacer de mujer sufridora. En cuanto a Anna Kendrick, pues sigue resultándome un poco repelentilla, igual que cuando hace de amiga del "insti" en "Crepúsculo", pero creo que le traerá más a cuenta ir en esta línea de pelis donde definitivamente demuestra más aptitudes que en la otra.
Además, un gustazo de canciones. Recomendable eso de quedarse sentado escuchando y cabrear un poco a la limpiadora. Bueno, yo es que eso lo recomiendo siempre.
¡¡Y todo eso sin tener que ponerme otras gafas encima!!
Bueno, y esto ya como marujeo. No me dio tiempo a fijarme pero, ¿alguien que la vea podría decirme si cree que Vera Farmiga usa una doble de culo en cierta escena? Es que la mujer tiene un tipazo, pero en plan curvas, al estilo de las actrices antiguas, y tiene un pandero la mar de amplio y bien hecho. Es para felicitarla a ella o a su doble de culo, porque yo me apunto a estar así con su edad, y ahora mismo si me apuráis.
Por cierto, a mí me fascinan los aeropuertos, pero también me gusta una casa más que a un tonto un lápiz.
Observad este breve fragmento de un telediario japonés. Me llaman muchísimo la atención varias cosas, entre ellas la forma que tienen de despedirse de los televidentes.
Ahora echad un vistazo a esta actuación en un estadio ante unas ochenta mil personas.
Y por último mirad este comercial televisivo de un refresco (que por cierto, está muy bueno).
Lo que tienen en común estos vídeos es la persona que aparece en ellos, Sakurai Sho (櫻井翔) (a partir de aquí activo el "modo fan", así que quien haya seguido hasta aquí está avisado :P).
Cuando te adentras en la cultura japonesa una de las cosas que más sorprenden es el espíritu de trabajo y de superación que tienen. Allí parece que todo el mundo hace un poco de todo, y el esfuerzo y el honor de dar lo máximo es su filosofía de vida. Como consecuencia, dormir duermen poco, así que luego los encuentras a todos sobados en el tren o el metro, y aun es difícil verles perder la calma y la sonrisa a pesar de ello. Os sorprendería hasta qué punto incluso la mayor parte de las figuras mediáticas son también unos auténticos currantes de fondo. No es que no salgan de juerga o no vivan bien. Mejor que el que está poniendo ladrillos o atendiendo un restaurante, casi seguro, pero nada de estar todo el día tomando el sol en los Caños de Meca. La estrella se debe a su público, y el público japonés es crítico, muy crítico con la entrega y la forma de vida de sus ídolos, así que están más pluriempleados y más activos que el padre de unos sextillizos.
El día que este chico dijo "mamá, papá, quiero ser artista", tenía claro que también quería ser el número 1 de su clase para ingresar en Keio, universidad de élite y una de las cuatro o cinco primeras a nivel mundial. Y así hizo, de forma que, entre programa y programa, y entre llenazo y llenazo con su grupo Arashi, se licenció en económicas sin perder ni un solo curso.
Así, algunos años después, gracias a esta fantástica herramienta que es la red, descubrí a Sho, que aunque esté lejos de ser una voz privilegiada, es un buen showman y lo mismo le da al pop que al hip hop (género que no me entusiasma a menos que lo haga él), que te vuelve majareta moviéndose en un escenario, que escribe, que se enfunda el traje y te hace una disertación sobre política y economía mundial, que te lo encuentras en uno de sus programas haciendo el chorras y el atolondrado sin (casi) perder la dignidad o surcando (y naufragando) los mares con un barco de papel. ¿Quién dijo que una persona seria debía serlo siempre?
Actor desigual pero aceptable en la pequeña y la gran pantalla, maestro de ceremonias carismático, presentador simpatiquísimo con una vis cómica que me hace troncharme de risa e informador riguroso, el mes que viene está destinado a cubrir los juegos olímpicos de invierno en Vancouver tras el éxito de su trabajo en los de Pekín 2008 y, curiosamente, él y el resto de los Arashi son los que cantan la que será canción oficial del evento. Un poco raro, algo así como "devolvemos la conexión a los estudios centrales mientras os canto un poco" XD. Las mil y una caras de Sho. Aquí nos sonaría todo un poco a intrusismo, y es posible que así sea pero, ¡allí lo raro es encontrar a alguien que no haga veinte mil actividades distintas!, o al menos es la sensación que me da cuantos más personajes conozco (y ya hace mucho que dejaron de ser solo unos pocos XD).
El 2009 ha sido un año increiblemente prolífico y dulce profesionalmente hablando, exageradamente cuajado de eventos, tanto individuales como con el grupo (que hasta las campanadas de fin de año dieron), con el que ha cumplido diez años de éxitos musicales y televisivos superando unos cuantos récords históricos en su país. No se puede ser excelente en todo, pero el muchacho es tan polifacético que le han terminado dando el reconocimiento de "Man of the year 2009", por pesao XDD. Desde luego a quien no le guste le convendría más emigrar del país. Yo estoy encantada con tenerle hasta en la sopa, la verdad, aunque estoy en el país equivocado para esta cuestión.
Muchos de los que le conocen personalmente aseguran que destaca por sus modales exquisitos, su labia y su conversación. Muchas de las que lo hemos visto en persona pero no le conocemos personalmente, además de lamentarlo profundamente, aseguramos que tiene un tipo de infarto y que es sexy incluso atándose los cordones de los zapatos. El físico le vino en los genes, y el estilazo le ha venido afortunadamente con los años.
¡Me lo pido! Pero no, que nadie se piense que soy una ingenua. De sobra sabemos que debe tener una pila de defectos y ropa sucia como todo el mundo (algunos que conozco, y otros que no), pero los años te vuelven algo más realista y tolerante (o deben), y nunca he creido en los ídolos perfectos. Son más divertidos los imperfectos, la verdad XD. Aun así, es cierto que Sho es un tipo discreto al que hasta ahora nunca se la pillado en un renuncio o escándalo a pesar de estar siempre en el ojo del huracán.
Sé que aun vive con sus padres y con sus hermanos en el mismo barrio de siempre. Total, si es imposible que ahora mismo le de tiempo a parar en casa más que para dormir. No trabajes tanto, Sho-chan, ¡no vaya a ser que estés estresadísimo el día que me conozcas! :P
Este post destila amor, ¿verdad? XDDDD.
Por cierto, que viva la madre que te parió, que las madres son las madres y seguro que la señora catedrática tuvo mucho que ver en lo majísimo que eres y, ¡felizcumpleaños!(Otanjōbi Omedetō).
PD J., ojalá te hubiera podido felicitar también, un año más, pero no olvido que hoy cumplirías treinta y tres. Hoy escucharé una canción por tí.
"El Soplao" es una cueva situada en la sierra de Arnero, Cantabria, a unos 540 metros sobre el nivel del mar, que fue descubierta por el Speleo Club Cántabro hacia mitad de los años setenta. Fue llamada de esa forma a partir de un término de la jerga minera, ya que se conocen como soplaos a las bolsas de aire alojadas en los cavernamientos de la cueva, que son liberados al exterior cuando se perfora la pared de una galería artificial que linda con dicha cavidad.
Todos conocemos Cantabria por las cuevas de Altamira. Si bien la riqueza de estas está en su valor antropológico y arqueológico, la de "El Soplao" reside en su inmenso valor geológico.
A lo largo de toda esta galería natural y sus salas, se puede encontrar concreciones formadas por goteo de tipos distintos: estalactitas, tubulares, cortinas, estalagmitas, etc, que son las que solemos tener en mente cuando imaginamos una cueva.
Pero lo realmente singular son las formaciones por capilaridad, llamadas helictitas o excéntricas.
Las excéntricas no son unas mujeres raras, no, sino que son unas formaciones geológicas en las que la fuerza ejercida por la gravedad queda desplazada en favor de otro tipo de fenómenos físicos tales como la capilaridad, dando como resultado formas irregulares y estrelladas en lugar de tener un eje central alrededor del cual el agua va depositando los minerales. Su blancura es impresionante, y parece casi un decorado navideño.
Para que se formen las excéntricas deben existir una serie de condiciones que pocas cuevas poseen. Las excéntricas no son exclusivas de "El soplao", pero sí es cierto que es allí donde su abundancia le confiere una espectacularidad poco común.
En 2003 el gobierno cántabro puso en marcha un proyecto de acondicionamiento basado en la propuesta del Speleo Club Cántabro, de manera que se pudieran hacer visitas guiadas y así acercar estos tesoros naturales al público. Lamentablemente, desde entonces se le ha denegado el acceso al club descubridor de todo para continuar explorando. Ese es el pago que se le da a la gente que tanto se ha esforzado desinteresadamente.
Hay descubiertos unos 17 kilómetros de galería natural, de los cuales sólo 6 son visitables, y allí me llevaron Zelgadiss y dos amigas más para tener mi primera experiencia con la espeleología. El acceso se realiza a través de la bocamina "La Isidra", a lo largo de un túnel de unos 50 metros. Hay dos tipos de visita: la normal, a la que se entra en el tren de la mina y se visita una primera sala iluminada y adaptada para transitar sobre pasarelas (pensada para niños y personas mayores o con problemas de movilidad), y luego está la visita-aventura que es la que hicimos nosotras.
La visita-aventura se hace en grupos reducidos (nosotras éramos cuatro, e iban dos parejas más y los dos guías) y con todo el equipamiento que te proporcionan: botas de goma, casco con bombilla incoroporada, cinturón de batería, y mono modelo "chapapote".
Nuestro aspecto podría recordar a algo así.
Una vez que se supera el cortísimo tramo de la visita normal, comienza lo bueno: la cueva al natural sin más luz que la de nuestros cascos (que no era poca). El recorrido a pie, que dura unas dos horas sin que te des ni cuenta, se hace sobre el suelo natural irregular. La ruta te lleva de sala en sala a través de las galerías que lo comunican.
Cada sala está bautizada con un nombre relacionado normalmente con su aspecto. Así tenemos la sala "los Fantasmas", "el Bosque" (donde las concreciones parecen ramas de árboles inmensos) o "el Órgano" (donde las estalactitas parecen los tubos de un órgano gigantesco).
Sala "el Órgano".
Voy a presumir un poco, y os contaré que en el camino de vuelta los guías nos dejaron que tomáramos la iniciativa y nos orientáramos nosotros mismos, y fue mi "GPS interno" el que me permitió adelantarme e ir abriendo camino (aunque el resto no se fiaba mucho de mí, traidores XD). Me hizo ilusión :P.
En general es un terreno bastante llano, con alguna pequeña pendiente y algún tramo corto en el que hay que caminar un poco agachado (en mi caso mucho). Tan solo en un punto fue necesario apoyar culo y rodillas en el suelo y sujetarnos a las cuerdas colocadas a modo de pasamanos. No es un recorrido difícil, porque mi forma física deja bastante que desear y no me supuso ningún problema. Pero eso sí, el cuerpo nos pidió después una macromerienda de alto contenido en chocolate y sobaos pasiegos. La experiencia fue muy buena y me lo pasé de miedo, tanto como en el resto de mi primera visita a Cantabria, así que se lo recomiendo a todo el mundo porque es algo que merece mucho la pena ver y hacer.
Para quien no lo conozca, este personaje tan apuesto de aquí arriba es Johnny Fiama, y el día 25 hacemos un mes juntos. Nuestra vida en común empezó en el momento en que abrí el regalo navideño de mi hermano y mi cuñada, y lo ví ahí, en su caja de plástico transparente. Irresistible.
Johnny es cantante y debutó en el show de Muppet Tonighthace casi catorce años. Algunos dicen que su rostro se parece mucho al de Martin Scorsese, y las malas lenguas aseguran que su estilo es sospechosamente similar al de Frank Sinatra, que su nombre artístico recuerda demasiado a Johnny Fontane, o que incluso su apellido es un anagrama de la palabra "mafia". Todo burdas patrañas para ensombrecer el prestigio y la singularidad de tan grandísimo artista.
Su guardaespaldas y compañero inseparable es un gorila llamado Sal Minella, y el amor de su vida es su querida Mamma, cuyo retrato siempre le acompaña.
La discografía de Johnny es muy completa, pero bajo el brazo traía su último EP en vinilo, "Johnny sings the blues... and greens". Johnny es lo más.
Algunos otros de los regalos que me han llegado estas fiestas son estos:
Una alfombrilla para el ratón que me vuelve loca, de la grandísima serie de culto, requetepremiada, y una de mis favoritas, "The IT Crowd", responsable de sketches tan memorables como el de la piratería o el del nuevo número de emergencias. Verla doblada puede causar graves perjuicios para la salud.
El "elemento" Totoro no podía faltar. Siempre cae uno, y este año ha sido en forma de bolso. A su lado, uno de los regalos más bonitos que me han hecho este año. Un volumen con las obras completas de Shakespeare.
La edición está en inglés y con una encuadernación y papel preciosos, que pesa muy poco para lo gordo que es.
Lo mejor, las más de quinientas ilustraciones del pintor victoriano Sir John Gilbert (nada que ver con el actor).
Y para finalizar en este post, el último ganador del Premio Planeta, "Contra el viento", de Ángeles Caso, que nos habla de la lucha y las dificultades de la vida de São, una inmigrante de Caboverde. ¿Y por qué es especial este regalo? Pues porque es uno de los dos únicos ejemplares de este libro que existen dedicados por la autora y por la protagonista de la novela, y obviamente por el esfuerzo de mi amiga Lucía por conseguirlo.
Ha habido otras cosas, para nada peores que estas, pero estas son las que os he enseñado. Espero que os hayan gustado, porque a mí mucho.
Por lo general suelo disfrutar las navidades, pero este año, como dije en una entrada anterior, cuando no he estado haciendo más turnos que un chino he estado mala en cama (¡¡dos veces!!), por no hablar del tiempo atroz con temporal de viento y trombas de agua. En resumen, no he pisado la calle más que para ir al trabajo, y eso son apenas siete minutos de camino.
Pero una nunca se aburre. Es lo que tiene contar con una variedad de intereses, que siempre encuentras algo en que entretenerte. Aprovechando que todos se habían largado a recibir el año a las heladas tierras de Braveheart me quedé de señorita Rodríguez. Las posibilidades eran infinitas, desde tomar posesión de la cocina, hasta casi desnucarme de un resbalón. Se me puede soltar en la otra punta del mundo, pero no se me puede dejar sola en casa cuatro días.
De las dos opciones mi favorita sin duda fue la primera, la de la cocina, una de mis aficiones. Mi ocasión de volver a experimentar con alguna recetilla exótica sin la presión de que me saliera de pena y lo tuvieran que comer todos. Creo que no se me da nada mal, pero siempre hay cierto riesgo. País escogido... mmm... no sé.... ¿Japón?, así al azar.
Venga, algo fácil de preparar pero con toda la esencia. Pollo teriyaki y arroz blanco estilo japonés. Lo más sencillo del mundo. Tan solo hace falta tener los condimentos necesarios y seguir las intrucciones de cocción. El resto es ponerle cierto estilo a la presentación.
Se trocea el pollo en porciones pequeñas (se supone que de un tamaño que no sea necesario cortar a posteriori) y se deja marinar unos 20 minutos en salsa teriyaki. Se corta un poco de cebolla y de pimiento y se rehoga con un poco de mantequilla en una sartén o un wok. Añadimos el pollo, lo cocinamos tres o cuatro minutos, cuando esté medio hecho, se agrega un chorrito de salsa de soja, un chorrito de aceite de sésamo, semillas de sésamo crudas y, finalmente, lo que sobró de la marinada de salsa teriyaki, que al consumirse al fuego quedará espesita y un poco caramelizada, lo terminamos de hacer unos minutos más y listo.
Para el arroz, pues simplemente hay que procurarse de un arroz de grano redondo y glutinoso, que se peguen los granos unos a otros. No vale el arroz largo o basmati, porque es un arroz suelto y no hay dios que coja eso con palillos, y vamos, que no es lo mismo ni de lejos aunque lo comas sin palillos. Los arroces que venden especialmente para comida japonesa son lo ideal, pero son un poquito caros, así que una buena alternativa son los arroces para risotto o el clásico La Fallera para paellas, que es el que usé yo para salir del paso.
Más o menos por lo que me documenté se usa un vaso de arroz por persona, aunque eso una vez cocido me parece muchísimo, pero bueno. Las proporciones aproximadamente la de dos vasos de arroz por dos vasos y medio de agua, aunque tengo que decir que cada tipo de arroz admite una determinada cantidad de agua, así que según el que uséis tendréis que pillarle el puntito. En primer lugar se lava el arroz dos o tres veces, hasta que el agua salga menos blanca.
A continuación se pone a calentar el arroz con el agua tapado a fuego alto (mejor si es un cacharro antiadherente) hasta que hierva. Entonces bajamos el fuego al mínimo y se deja cocer unos veinte minutos sin destapar ni mover, tiempo en el que tienen que coincidir dos cosas: que se haya absorbido todo el agua y que el grano esté en su punto, ni demasiado duro ni pasado. Se aparta y se le añade sésamo negro (que son esas pintitas que siempre veía en los arroces de las pelis y no sabía qué eran) y se mezcla bien con una cuchara o espátula de madera. El resultado debe ser un gran pegote de arroz, pero que no esté blandengue, de manera que no se haga puré al moverlo o sirva para alicatar las paredes del cuarto de baño.
Como véis, me lo serví en dos cuencos diferentes, como hacen allí, y se va cogiendo la comida de un cuenco y se va mezclando con el arroz a medida que lo comes.
En resumen, todos los ingredientes a ojo, y sin añadir nada de sal porque ya las salsas aportan la suficiente. El arroz se me pasó un pelín, pero estaba todo bastante bueno.
Debí haberlo acompañado de sopa de miso, que por ahí aun me queda un poco de una instantánea bastante conseguida pero, creedme, esto llena más de lo que parece, sobre todo porque los cuencos parecen pequeños, pero tienen una capacidad de fondo que como lo llenes revientas.
Iba a hacer un pequeño sondeo sobre vuestras películas favoritas del 2009, pero lo cierto es que en unas fiestas en las que cuando no he estado trabajando he estado enferma en cama (¡¡dos veces en una semana!!), no he tenido ni tiempo ni ganas, así que para otro año será (lo siento, Ark).
Haciendo un pequeño recuento, el año pasado he visto 48 películas en el cine. Puede que os parezcan muchas, pero son pocas comparado con lo que ven algunas personas, y la sombra de lo que pude haber visto yo hace algunos años por ejemplo. En casa he visto bastantes menos, poquísimas en realidad, porque me da una pereza terrible, y eso que mi colección de DVD no es nada desdeñable. Como decía Cinecito, para mí, el cine es grande en pantalla grande.
De esas cuarenta y ocho, creo que solo fueron cuatro o cinco las que no me interesaron ni me entretuvieron nada, así que estoy bastante satisfecha. La lista de mis favoritas es difícil de acotar, y quedaría probablemente en una lista (extraordinariamente parecida a la del bloguero Alberto) de doce o catorce títulos de nacionalidad muy variada, pero la inmensa mayoría de ellos los he comentado en este blog (alguna aun pendiente), así que ya tenéis una idea de las que me han gustado.
Mi primera visita al cine este año ha sido para ver "Avatar" en 3D, más que nada porque ya tenía curiosidad de ver cómo se veía eso del 3D en el cine. Pues bueno, qué queréis que os diga. Es muy bonito y muy espectacular eso de las tres dimensiones, pero a la media hora te acostumbras, dejas de decir "oooooooh", y como no haya algo interesante detrás de las imágenes no consigue mantener mi entusiasmo durante más tiempo. Los últimos cuarenta y cinco minutos, pesadísimos, y además, las condenadas gafas terminan haciendo daño en la nariz.
"Avatar" es simplemente un espectáculo visual moderadamente entretenido. Ciertamente hay películas de aventuras y acción, de esas de "no pensar" que dice la gente, que me parecen infinitamente más divertidas y emocionantes, y esta a mí ni fu ni fa. El señor Cameron puede que sea bueno haciendo caja, pero lo de escribir no es lo suyo, y el guión parece escrito por un niño de doce años por lo increiblemente ingenuo, previsible y tópico que resulta. Hemos visto esta historia montones de veces, y por mucho que la disfracen con el tema de los avatares y la maquinita para cambiar de cuerpo y tal y el rollo pretendidamente profundo de la ecología y el espíritu de la naturaleza al que todos estamos conectados bla bla bla, es el mismo esquema básico de siempre, con buenos salvajes, malos ambiciosos y prota que se cambia de bando. Es "Bailando con lobos" en simplona y con infografía de última generación.
Las imágenes, pues es cierto que son realmente bonitas, y el diseño del planeta Pandora y de sus reflectantes habitantes azules es muy atractivo, todos tan espigados con el culito tan bien puesto y una cinturita más fina que la de Matsujun. Es más, no sé si es que últimamente me va mucho el rollo interracial, pero el héroe de la historia me parecía más guapo de avatar que de normal.
Lo peor, los personajes malos, que eran realmente malos, pero de ridículos. No sé si era peor el empresario ambicioso de Giovanni Ribisi o el marine veterano sediento de sangre. Bueno, sí, el marine daba más vergüenza ajena y más risa (según me pillara el cuerpo). Puede que sea el peor personaje escrito en años.
Por otra parte, no sé yo si esto del 3D está del todo conseguido, porque yo me pasé media peli comparando cómo se veía con y sin gafas, y me consta que los colores se apagan bastante con ellas, como si me hubiera dejado las gafas de sol puestas. La verdad es por ahora no voy a seguir lanzándome a coger el coche en busca de una sala con 3D porque no creo que me compense.
Por lo demás, espero que comiencen a llegar los estrenos jugosos de la temporada. ¿Quiénes se llevarán los premios? ¿Y el prestigio? ¿Quién ganará los Globos de Oro el domingo? ¿Quién acertará la porra de los Oscars este año? ¿Conseguirá Alberto por fin su abuelo de Heidi? Todo esto y más aquí mismito.
Hay pérdidas que dejan una marca muy profunda, pero a veces las cicatrices que dejan esas personas que nos cambiaron un poquito la vida sirven para recordarte cosas que jamás habría que olvidar. Intentar ser un poco mejor persona, ser positiva, aprovechar el momento, no enfadarnos ni preocuparnos por cosas que, en definitiva, no tienen tanta importancia o tienen solución, y no perder nunca de vista el horizonte. Vivir con esa filosofía es el mínimo homenaje posible, y esos pensamientos me han acompañado en el que finalmente ha resultado ser un año inolvidable también por cosas maravillosas y, sobre todo, por gente maravillosa, tanto los que ya estaban en mi vida como los que llegaron nuevos (aunque sea en la distancia).
En un mundo cada vez más caótico, y en un año catastrófico para tantas personas, he sido afortunada, por todo y a pesar de todo. Nada es para siempre, lo tengo claro, y la vida se encarga de darte pataditas y algún que otro susto (y menudo susto) para recordarte la volatilidad de todo este tinglado, pero ahora me siento muy afortunada. Prepárate 2010 que llego con energías.
Gracias.
En el próximo post prometo volver a temas insustanciales y hablar de pelis o de regalitos navideños ;-)
Siempre me he sentido identificada con esta frase de la canción, siempre lo digo. El hecho de recibir una carta, una postal o un paquete me parece algo de lo más excitante. Sobre todo los paquetes, tal como dice la letra, de papel marrón, con sellos bonitos y letras extrañas, conteniendo detalles de algún amigo lejano o alguna maravillosa ganga de segunda mano comprada en internet.
Yo sigo enviando y recibiendo paquetes, felicitaciones y montones de postales (incluido Japón, desde donde nos las enviamos mutuamente). Y cuanto más sobada y sellada llegue la postal más me gusta. El Tío Matt el viajero es mi modelo a seguir. Además, ¡sigo escribiendo y recibiendo cartas escritas a mano! De las de "querido tal" y dos folios.
Hoy en día es bastante difícil que el cartero reparta otra cosa que no sean sobres del banco y facturas. Sobres impersonales con datos impresos, franqueos prepagados, publicidad.
Ayer debió alucinar mi actual cartera, porque mi padre subió del buzón nada menos que un sobre de Alemania, otro de Irlanda, un paquete desde Chiba (Japón), otro desde Hong Kong y una postal desde Camboya. Todo para mí. Y dos feas facturas que sí iban a su nombre (las mías van por internet).
Por cierto, que la postal de Camboya es esa que se ve en la foto superior, y no tengo ni puñetera idea de quién me la ha mandado, aunque por el texto se ve que me conoce bastante bien pero se le olvidó firmarla. Si lee esto que levante la mano.