sábado, 27 de septiembre de 2008

Seguías estando hecho un Paul Newman

Hoy mi post es bastante poco original, porque al fin y al cabo un blog no se escribe para ser original, sino para escribir lo que se siente que hay que decir. Y como casi todos mis colegas cinéfilos siento que tengo que hacer mi pequeño homenaje a este hombre que ha marcado épocas y tantísimos de nuestros recuerdos.


Paul Newman. Un nombre propio que pasó a denominar de forma genérica al hombre guapo, apolíneo y carismático. ¿Y cómo hace una persona con esas características para caer tan bien? ¿Cómo la persona que mejor vistió el pijama en pantalla logró ser admirado por hombres y mujeres? Pues siendo lo que fue: excepcional. A la vez gran actor de carrera larga (y ancha) e intachable y persona con los pies sobre el suelo, con una vida que nunca estuvo marcada por los excesos, ni los escándalos ni el coleccionismo de mujeres, y sí por los problemas con los que cualquier padre de familia podría identificarse. Comprometido, inteligente, acompañado siempre por su señora (menos cuando corría en algún circuito) y no demasiado aficionado a figurar en la foto. Un tipo tan normal que era único.


Nunca perdió la sonrisa bromista ni la mirada perspicaz. Y jamás dejó de ser un Paul Newman.


jueves, 25 de septiembre de 2008

Vicky, Christina, etc, etc...


Que nos llevan repitiendo el título en los medios hasta la saciedad, como si fuera LA PELÍCULA, así, con mayúsculas, solo por el hecho de que esté rodada aquí y tenga actores españoles. Pues oye, para mí que era otra más de Woody, y no precisamente la que más esperaba ni la que menos. Tanta tabarra previa con la película lo único que consigue es que se la mire con lupa (y ahí, a mi pesar, le doy la razón a Bardem en muchas de las cosas que dijo en su momento) y cientos de comentarios del tipo "pues no es para tanto". Pues claro que no lo es. Nunca lo fue. Ni para tanto ni para tan poco. Es otra más, y lo de los méritos ya lo veremos luego, no en las premieres glamourosas con los posados.

Me pasa con "Vicky, Christina y Barcelona" como con todas las demás de Allen: que unas me encantan, otras están bien a secas y otras no me interesan nada, y siempre voy a verlas para saber que toca en esta ocasión, sin prejuicios. Esta vez no me interesó gran cosa.

El fabuloso viaje de las dos amigas no me transmitió casi nada, apenas algunas reflexiones acertadas perdidas entre otras bastante estereotipadas. Da la impresión de que esta vida o te encuentras con un pijo sosito o con un bohemio salvaje y de moral abierta, sin términos medios. Lo mejor sin duda Barcelona y Oviedo (los avilesinos que no se ofendan, que es que salía muy poco de lo suyo como para poder disfrutarlo), y no voy a tener más remedio que conocer Asturias un día de estos. Los actores ni fu ni fa, aunque me da la impresión de que tras la voz de doblaje de Rebeca Hall se esconde algo mejor. No en vano es para mí la protagonista auténtica, a pesar de que esté como anulada en la promoción. Pero es que la historia es tan esaboría que no hay un personaje destacable ni un actor que se pueda lucir, aunque tampoco nadie que merezca que me retuerza en la butaca. Lo único es que yo en vez de ver a Juan Antonio veía a Anton Chigurh de vuelta de la peluquería. Sería por el doblaje.

En fin, que la no trama transcurre sin pena ni gloria mientras piensas en las casas que comprarías de tener pasta, en los buenos restaurantes, en que a Christina el vinito le pone la úlcera a rabiar pero luego los litros de café y las aspirinas no le hacen daño, y en esas cosillas de la vida, cuando me quedo a cuadros con la exagerada escenita de la pistola que no se la cree ni dios, y la no menos inverosímil discusión de Juan Antonio y María Elena en la calle, en la que parece notarse demasiado que cuentan 1, 2, 3 pasitos para ponerse en su marquita correspondiente.

Un par de apuntes antes de terminar:

No me suelen deslumbrar los físicos perfectos e incluso en ocasiones me gustan tipos bastante alejados de los cánones, pero os juro que no comprendo el atractivo de Javier Bardem. Es que me produce hasta desagrado su cara.

No soporto la cancioncilla de la película ni su letra que parece encajada en la música con calzador por un niño pequeño.

Os juro de verdad que no me ha disgustado del todo y ni siquiera la suspendo, aunque lo parezca.

martes, 23 de septiembre de 2008


Porque no solo del teatro musical se alimenta mi afición por las artes escénicas (aunque en mi caso a veces lo parece), hace unos días fui a ver “El caso de la mujer asesinadita”, escrita conjuntamente por Miguel Mihura y Álvaro de Laiglesia en 1946.

La mujer asesinadita es Mercedes, una señora bien bastante cursi que debido a una serie de extraños sucesos está convencida de que su marido la quiere envenenar. Y hasta aquí puedo leer, más que nada porque lo suyo sería que la vierais si hubiera ocasión, porque lo merece. Es una obra divertidísima y de lo más original teniendo en cuenta la época en que está escrita. Su estructura es sorprendente, introduciendo escenas oníricas y de saltos en el tiempo que contribuyen a mantenerte en vilo para saber qué nuevo giro tomará la historia. Historia que se me pasó en un suspiro. La protagonista, Isabel Ordaz, está soberbia dando vida a Mercedes, dotándola del ingenio, la expresividad y la ironía que merece el texto. Por si hubiese alguna duda, olvídense de los prejuicios de ver a “la hierbas” en el escenario: es perfecta para esto.

El formidable humor un poco absurdo de Mihura está presente, como siempre, a lo largo de toda la pieza, al igual que ese constante trasfondo reivindicativo y de lucha frente a los convencionalismos y estrictas normas sociales que tiñe toda su obra, dotándola de un toque bastante melancólico que te deja saborcillo agridulce por detrás de las risas. Más claro ejemplo de esto es “Tres sombreros de copa”, su título cumbre y más valiente, que escribió en 1932 y que tardó veinte años en verse en los escenarios debido a la incomprensión de los empresarios. Precisamente esta fui a verla en su momento tres días seguidos (era gratis, no estoy tan loca).



Afortunadamente Mihura terminó teniendo el reconocimiento que se merecía. Fue dos veces Premio Nacional de Teatro, Premio Nacional de Literatura, y miembro de la Real Academia Española de la Lengua. Sus escritos han tenido innumerables adaptaciones a la escena y a la pantalla. Además de las ya mencionadas, me encantan “Sublime decisión” y “Ninette y un señor de murcia” (excepto la versión de Garci que no la puedo soportar), y haré lo posible para ver el resto de sus comedias más célebres. Y qué decir de su colaboración en el guión de “Bienvenido Mister Marshall”…

En cuanto a Álvaro de Laiglesia, su primer trabajo junto a Miguel Mihura fue en el semanario “La Ametralladora”, para el que este contó con él como redactor jefe con tan solo 16 años, dedicándose a partir de entonces al periodismo y literatura humorísticos. Fue un año más tarde cuando escribió su primera obra teatral. Más tarde Mihura volvería a contar con él para el mismo puesto en la mítica “La Codorniz”, llegando a suceder a su mentor en la dirección de la revista durante tres décadas, lo que compaginó con más de cuarenta libros, decenas de reediciones, programas de televisión (el genial “Estudio 1”) y un gran éxito de público allá donde apareciese.
Hoy parece estar totalmente olvidado, ironías de la vida, y yo no lo hubiera conocido de no ser por “El caso de la mujer asesinadita”.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Come on with the rain, I've a smile on my face...


Esta mañana amaneciendo he tenido unas ganas tremendas de hacer esto que se ve en la foto. Estaba cayendo inesperadamente (para mí) un buen chaparrón que arreciaba por momentos. Los comercios aun cerrados, por lo que no podía refugiarme en ninguna parte, yo sin paraguas, impermeable o nada parecido, con unas sandalias veraniegas y con unas ganas locas de meterme en la cama después de una larga noche (de trabajo, ¿eh?).

En un momento dado tenía el pelo chorreando de tal manera, los pies tan fresquitos de meterlo en los charcos y las gafas tan inservibles, que me dio igual seguir sin correr ni nada, y maldije al ayuntamiento por no pensar en colocar farolas tan monas como esta. Así que me contenté con atravesar mi barrio canturreando lo que ya sabéis con una sonrisa.

El policía no pasó.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Dime qué escuchas y... ¿te diré quién eres?


Hace días guardé esta noticia que me llamó la atención. Se trata de un estudio que han realizado sobre la personalidad en relación con los gustos musicales. Os pego aquí un extracto del artículo:



LONDRES (Reuters) - Los aficionados a la música clásica y el jazz son creativos, los amantes del pop son trabajadores y, a pesar de los estereotipos, los que escuchan heavy metal son tipos amables y creativos que están a gusto consigo mismos.
Eso dice el profesor Adrian North, de la Universidad Heriot-Watt de Escocia, que ha estado estudiando la relación entre la personalidad y las preferencias musicales. [...]
En el que North dijo que era el estudio más grande jamás realizado sobre los gustos musicales de los individuos y su carácter, los investigadores preguntaron a 36.518 personas de todo el mundo para evaluar su gusto musical sobre 104 estilos diferentes antes de hacer un test de personalidad. [...]
El estudio concluyó que los aficionados al jazz y la música clásica son creativos y tienen un buen nivel de autoestima, aunque los más mayores son mucho más sociables mientras que los más jóvenes son tímidos.
Los seguidores de la música country son al parecer trabajadores y tímidos; los aficionados del rap son extrovertidos y los amantes de la música indie necesitan más autoestima y no son muy afables.
A los que le gusta la música soul pueden sentirse animados porque el estudio dice que son creativos, sociables, amables, a gusto consigo mismos y tienen un alto nivel de autoestima.
Y si alguna vez se ha preguntado por qué la gente que conduce potentes coches deportivos va escuchando música al máximo volumen, North puede tener una explicación.
A los que eligen escuchar algo para excitarse, la música vigorosa les ofrece más posibilidades de conseguirlo, dice, mientras que los que prefieren sonidos relajantes tienden a bajar el volumen.
North sigue aún buscando voluntarios que participen en la investigación. Los detalles se ofrecen en la web
http://www.peopleintomusic.com/.



Personalmente a mí este tipo de estudios que parecen descubir el secreto del universo me ponen un poco de mala leche. Es cierto que entre personas con similitudes en cuanto a ciertos gustos puede haber multitud de elementos comunes, pero no entiendo el empeño que hay en encasillar y clasificar a todo el mundo, y esto no hace sino alimentar prejuicios, ya sean positivos o negativos ¿Es que no hay aficionados a la música clásica que no tengan una pizca de imaginación? ¿Acaso todos los heavy metal son unos tipos entrañables? Digo yo que de todo habrá en la viña del señor.

De esta simplificación se puede deducir que si te gusta el indie no te puede gustar la música clásica, por ejemplo. Eso elimina de un plumazo a todos los millones de melómanos eclécticos que habemos en el mundo. Por lo visto soy una depresiva insociable, con rasgos de creatividad, tímida y extrovertida al mismo tiempo, pero que a veces vivo orgullosa de mí misma. Algunos días incluso me siento trabajadora, fíjate tú.

Creo que una persona que diga que le gusta cualquier cosa que le pasa por los oídos carece de un poco de criterio y de definición en su personalidad. Todos tendemos a decantarnos más por una cosa que por otra y siempre hay algo por lo que no tragamos, pero creo que la mayoría de los seres humanos tendemos a mostrar agrado por un abanico amplísimo de registros cuando los descubrimos.


En cuanto a los tipos con deportivo y la música a todo trapo se me ocurren explicaciones menos eufemísticas.

¿Qué opinais?

jueves, 18 de septiembre de 2008

Las pelis de mi infancia: Los Goonies

¿Qué niño o niña de mi generación no disfrutó con esta aventura inolvidable? ¿Quién no quiso ser un goonie y estar dentro de esa historia de tesoros piratas, pasadizos secretos y trampas mortales? ¿Quién no estaba secretamente (o públicamente) enamorado de alguno de sus personajes?

Recuerdo perfectamente el verano de 1985, con mi primo de vacaciones en casa, intentando decidir qué película ibamos a ver en el cine aquella tarde. Los niños apostaban por ella, mientras que yo era un pelín reticente porque había visto el trailer en la tele (cuando aun nadie les llamaba trailers aquí en España) y en una escena salía un esqueleto, de modo que pensaba que podría darme miedo. Bendita hora en la que me convencieron.

"Los Goonies" está firmada por tres nombres que en aquel momento eran casi una garantía de éxito. El argumento fue imaginado por Steven Spielberg, guionizado por Chris Columbus, que acababa de cosechar el éxito de escribir "Gremlins", y dirigido por Richard Donner, que traía a sus espaldas los buenos resultados de "La Profecía", "Superman" y "Lady Halcón". De todas formas Spielberg trabajó totalmente implicado en el proyecto ya que, en la práctica, fue co-director junto a Donner, además de producir la cinta (el trío Kennedy-Marshall-Spielberg) y participar de forma no acreditada en el montaje junto a Michael Kahn, habitual en su filmografía.

El reparto estaba compuesto por Sean Astin (Mickey Walsh), Josh Brolin (Brand Walsh, el hermano mayor cachas), Jeff Cohen (Gordi o Chunk en su versión original), Corey Feldman (Bocazas o Mouth), Kerri Green (Andy, la chica guapa), Martha Plimpton (Stef, la chica con gafas) y Jonathan Ke Quan (Data). Tan solo este último y Corey Feldman habían debutado en el cine respectivamente con los taquillazos de "Indiana Jones y el templo maldito" y "Gremlins".

Sus personajes se llamaban a sí mismos “goonies” porque eran vecinos de la comunidad de Goon Docks, que iba a ser vendida y demolida, lo que da origen a la conocida historia.

Lo cierto es que, aunque suene a tópico, parece ser que el ambiente durante la filmación fue muy distendido y familiar, como se puede ver el pequeño documental de apenas siete minutos que incluye el DVD. Los niños cuando se juntaban eran unos trastos, eso sí, aunque según Richard Donner, el más niño de todos era Spielberg. Aun hoy siguen en contacto, sobre todo Jeff Cohen, Jonathan Ke Quan y Kerri Green.


En cuanto a sus vidas profesionales tan solo Sean Astin, Josh Brolin y Martha Plimpton continúan con unas carreras actorales medianamente saludables. Durante los 80 Corey Feldman se convirtió en una estrella adolescente que protagonizó junto a su colega y tocayo Corey Haim (conocidos como "los dos Coreys") algunos éxitos del momento como "Jóvenes Ocultos". Después cayó en la clásica espiral de drogas y autodestrucción para reencauzar más tarde su vida. Actualmente se puede decir que es prolífico en títulos directos al DVD o subproductos televisivos. El resto de Goonies realizaron estudios universitarios y a pesar de algún trabajillo suelto para televisión no han hecho de la interpretación su modo de vida.

Aparte de los goonies, los otros protagonistas de la cinta eran los Fratelli, una familia de criminales compuesta por Mama Fratelli (Anne Ramsey), Jake Fratelli (Robert Davi), Francis Fratelli (Joe Pantoliano) y Sloth (John Matuszak). El personaje de Sloth resultó uno de los más queridos por el público (Sloth quiere a Gordi) y le proporcionó a Matuszak, ex jugador de fútbol americano, una fama efímera como actor. Este deportista de 2 metros y 127 kilos de peso fue a pesar de sus logros profesionales (Hombre más fuerte del mundo en 1978 y dos veces ganador de la Super Bowl) un chico malo que le dio a todo tipo de drogas, y tras su retirada no era raro verle haciendo de primo zumosol en series como “El equipo A” o “Corrupción en Miami”. Como curiosidad, en la película viste una camiseta de su antiguo equipo, los Oakland Raiders.


Para transformarse en el grandullón Sloth tenía que someterse a diario a cinco horas de maquillaje, que incluía la colocación de los dispositivos que movían su ojo falso y sus peculiares orejas. Conseguir la sincronización entre el parpadeo de su ojo real y el de su ojo mecánico por control remoto costó lo suyo (en plan “un, dos, tres, ahora! Un, dos, tres, ahora!”).
Matuszak murió en 1989 a los 38 años, debido a un debilitamiento cardiaco producido por el abuso de sustancias durante tantos años.

El rodaje tuvo lugar en Astoria (Oregón), y la mayoría de las localizaciones fueron en la playa de Cannon Beach. Concretamente el Haystack Rock situado en dicha playa, santuario de aves y de especies marinas, son las tres rocas cuya silueta encaja con el viejo medallón del desván de Mickey Walsh.


Para los niños aquello fue como un parque de atracciones, porque las escenas de acción eran una sorpresa continua para ellos. Quedaron especialmente impresionados por el famoso barco pirata de Willie el Tuerto, que fue construido completamente a tamaño real, y las tomas interiores se hicieron realmente allí, y no en estudios separados. El director prohibió expresamente que vieran el barco antes de rodar la escena, aunque sabían que estaría ahí. De ese modo, al caer por los toboganes de agua hasta la laguna subterránea, sus rostros de sorpresa serían más creibles. Y vaya si alucinaron, que hasta tuvieron que cortar una taco que uno de ellos soltó exclamando al ver la tremenda figura. Tristemente el barco fue destruido tras terminar porque nadie estuvo interesado en quedárselo, a pesar de que fue ofrecido a quien lo quisiera.

La película está llena de guiños para los espectadores más avispados. Entre ellos hay referencias a las anteriores obras de sus creadores, como “Gremlins”, “Superman” o “Starwars” (hay una miniatura de R2 D2 en la cubierta del barco). Además el director hace un cameo apareciendo de policía en la escena final de la playa, en la que varios miembros del equipo, desde operadores de cámara hasta ayudante de dirección hacen de padres de los chicos, además de algunos de los verdaderos padres.

Cindy Lauper también hizo su pequeño cameo al salir en un videoclip que los niños están viendo en la televisión en una escena del principio. El videoclip en concreto es el del tema de la película “The Goonies ‘R Good Enough”.



Somos muchos, según he ido descubriendo con los años, los que conservamos con mucho cariño el recuerdo de esas emociones cinéfilas que han convertido a "Los Goonies" en un título de culto y en un referente cultural de la década de los 80. Existe una auténtica red de fans a todo lo largo y ancho del mundo que organizan todo tipo de actividades a través de su web TheGoonies.com, y en la que puedes incluso localizar a otros goonies que vivan cerca de ti.


Para conmemorar el vigésimo aniversario de la película se organizó un encuentro en Astoria con más de 1000 fans de todas partes (alguno español había también), incluyendo visita a la casa de Mickey (que sigue intacta) además de la participación de sus protagonistas, que siguen muy vinculados a la película que supuso su debut y su salto a la fama.
Sean Astin cuenta que conservó tras el rodaje el famoso mapa del tesoro, con tan mala suerte que, algunos años después, su madre lo encontró pensando que era un papelucho viejo e inservible, y lo tiró la buena señora.

Los lugares, personajes y diálogos de "Los Goonies" han dado pie a infinidad de referencias, pero especialmente en el mundo de la música pop rock han inspirado desde títulos y letras de canciones a nombres de grupos como los escoceses “The Fratellis” o los mismos “La Oreja de Van Gogh”, que titularon uno de sus álbumes “El viaje de Copperpot” refiriéndose a Chester Copperpot, personaje mencionado en la película y que se supone que fue en busca del tesoro de Willie el Tuerto.

Lleva años especulándose sobre una posible secuela, e incluso se habla de musical teatral, pero parece que no se ha llegado a nada a pesar de este video de Josh Brolin que sospecho que es una coña irónica consecuencia de las miles de veces que se lo han debido preguntar.

Tuvieron serie de dibujos animados, libros, muñecos, videojuegos, y actualmente no es difícil de encontrar camisetas o chapas. Yo tengo una en mi cazadora favorita.

No se lo digáis a nadie, pero es mi cazadora de goonie.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Don't bring a frown to old Broadway...

Obviamente este verano no he sido la única persona que se ha dado un garbeo de vacaciones, y unos cuantos amigos se han acordado de mí por ahí. Como me conocen bien ytres de ellos se han llegado hasta Nueva York, han contribuido a aumentar mi preciada colección de programas de musicales.

Aquí dejo unas fotitos de mis últimas adquisiciones:

Estos son unos abanicos publicitarios que repartían por Broadway.


La portada del programa de Mary Poppins está en relieve. La de La Sirenita es una holografía que simula el movimiento de la cola en el mar, que además se puede despegar y es coleccionable.


Detalle del desplegable interior del programa de La Sirenita, que representa la escena de Under the Sea.


Creo que en estas fotos no se aprecia tanto como de cerca, pero me impresionó el maquillaje y la caracterización del personaje de Ursula.

Fotografía interior del programa de Mary Poppins, correspondiente a la escena del paseo por el parque, y desplegable central troquelado de la escena del Supercalifragilísticoexpialidoso (aunque suene extravagante, raro, y espantoso).

En el centro, programa oficial del musical RENT, que era el único que no tenía de los que he visto en directo (solo tenía un suplemento de un periódico), y algunos folletos de propaganda de otros espectáculos. El que sale en A Chorus Line es el que hacía de Slater en la serie Salvados por la campana.

El programa de RENT desplegado por su página central, una bolsita mochila de merchandising y más folletitos, entre ellos el de Gypsy, ganador de tres premios Tony.
Además de eso me han traido un uniforme de color turquesa igualito a los de la serie Scrubs que pienso estrenar esta semana (¡hay una tienda donde venden uniformes oficiales de la serie!) y otras cosillas que no vienen al caso ahora mismo.
Muchísimas gracias a todos los que han pensado en mí cuando estaban por ahí ;-)

sábado, 13 de septiembre de 2008

Veraneo de cinefilia


Este verano me ha parecido insólito, cinematográficamente hablando. Estoy acostumbrada a hacer parón estival en mis visitas al cine ya que, por mucho que me esfuerce, no encuentro mucho que ver, incluso bajando el listón de mis exigencias.

Sin embargo, este verano he visto un puñadito de películas muy apañado, estupendas en algunos casos. Asumo que el nivel medio no está a la altura de otras épocas del año, y que los estrenos están más enfocados a cine comercial y a vender palomitas (¿cuándo no, en realidad?). Repasemos:

"Las crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian". En fin, soy "narniófila" desde mi infancia, así que siendo una adaptación correcta, no sin algún que otro pero, la he disfrutado como esperaba.

"Antes que el diablo sepa que has muerto". Ejemplo de un tipo de cine serio y poco comercial que no te explicas que hace en las carteleras en pleno mes de julio. Pero yo encantada, oye, que tiene una buena historia de esas intensas sobre las miserias del ser humano que me gustan tanto, con director y reparto de lujo.

"Tropa de élite". Título que si no me llegan a avisar me pierdo, porque me sonaba terriblemente a película de acción con cachas descerebrado de turno. En cambio esta ganadora de un Oso de Oro en la Berlinale es un drama de acción sobre la lucha entre el Batallón de Operaciones Policiales Especiales de Río de Janeiro y las mafias que controlan las favelas. Para pensar en la corrupción y la validez de cierto tipo de luchas. No llega ni a la suela de los zapatos a "Ciudad de Dios", pero da otro ángulo de la historia y se deja ver bastante bien.

"La momia 3: La tumba del Emperador Dragón". El punto negro del verano. No me defraudó, porque en realidad sabía lo que me iba a encontrar. Una de esas que se van a ver como pretexto para quedar con amigos y, además, salian los guerreros de Xiang que me encantan. No hay por donde cogerla, la verdad. Tanto el argumento como las interpretaciones eran del nivel de una función escolar, con mención especial a María Bello en uno de los trabajos más patéticos vistos en años. Diálogos de auténtica pena. En cuanto a las escenas de acción y efectos, pues en la última y supuestamente más apoteósica me quedé pensando "¿ya?".

"¡Mamma Mia!". Pero qué bien me lo he pasado con esta. Pero bien bien bien. Tanto que he repetido y he arrastrado a más gente que ha salido igual de satisfecha que yo. Con todos los elementos que la podrían convertir en una chorradita más sin pena ni gloria, se convierte gracias a un ritmo ágil, unos números divertidísimos y un reparto verdaderamente excepcional, en una peli que voy ver muchas veces, estoy segura. No me había atrevido a ver el musical en teatro, pero ha sido una sorpresa muy positiva, sí señor.

"Wall-e". Una película de animación diferente de lo que suelen ofrecernos en plenas vacaciones escolares. Irregular, con partes que me resultaron algo cansinas, pero con otros momentos intimistas que son una auténtica joya. Es una historia para reflexionar sobre un futuro inquietante hacia el que la humanidad nos dirigimos peligrosamente, y con un protagonista que es la cosa más tierna que ha "parido" la pantalla en años, heredero directo de E.T.

"Batman: El caballero oscuro". Alumno aventajadísimo dentro de un género al que no suelo ser especialmente adepta. Ya la comenté en su día aquí.

Y por último, "El tren de las 3:10". Película que creía ya que no llegaría nunca (como "I'm not there" o "Mr. Blueberry Nights"). Western clásico, de ritmo pausado, como el mismo desierto, con unos personajes rudos e intensos encarnados magníficamente por Russell Crowe y Christian Bale (^_^), y acompañados por el estupendo y joven secundario Ben Foster.

Además he tenido ocasión de ver ordenadamente y en pantalla grande al aire libre la saga de "El Padrino". Un lujazo.

Definitivamente un verano insólito. A ver qué nos trae el otoño.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Es lo que tiene viajar, ...


... que casi siempre te encuentras a alguien. En mi caso fue en París, en una calle sin importancia, sin apenas tránsito, que escuché mi nombre y me encontré con dos amigas del trabajo.

Después de casi un mes intentando (sin éxito) ponernos de acuerdo para quedar, viviendo a menos de diez minutos una de otra, vamos y nos encontramos de pura casualidad en una de las ciudades más grandes de Europa.

Como dijo una: "eso es buena señal, es que hay poderío" xDDD.
Nota: la foto no es mía. Ya quisiera yo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Le Mont Saint Michel (3ª Parte)

El gran lujo de visitar el Mont Saint Michel empieza desde media tarde, cuando se van las hordas de turistas en sus autocares y el pueblo se convierte en un paraíso de paz que dura hasta la mañana del día siguiente.


Sobre las seis, esa calle principal (la única que puede llamarse calle propiamente dicha) se despeja, y es el momento de pasear y descubrir los callejones y rinconcitos que no son pocos a pesar de lo que pueda parecer. En este entramado laberíntico, adaptado a los desniveles del Monte como la misma abadía, cada esquinita y cada casa es una postal. Obviamente los vehículos a motor no entran en la villa.



Esta es la calle más estrecha de todo el pueblo. Desemboca en la principal, y en ella está la puerta de entrada a dos viviendas. Además, me crucé con otra persona que iba en sentido contrario XDDD.

En el silencio escuchas tus pasos sobre el adoquinado de piedra, y charlas con los conductores del autobús del pueblo o los vendedores de recuerdos, que quizás te cuentan de dónde son y cómo han llegado allí. Es complicado ver a un lugareño aparte de ellos y del basurero, que hace un gran trabajo. Realmente solo hay 45 monteses, que permanecen en un discreto plano y que incluso acceden a la villa por un atajo en las muralla llamado "camino de los monteses" con una puerta cerrada con llave. Además de la abadía cuentan con su propia parroquia, la iglesia de Saint Pierre, y un cementerio diminuto.

Asomadas desde las habitaciones de nuestro hotel-posada en la Grande Rue. Pensaba que en su interior me encontraría con un aguerrido montaraz bebiendo discretamente en un rincón... ays ^_^U.

Este es el interior de mi habitación, comodísima, reformada conservando toda la esencia rústica y medieval, pero con un cuarto de baño mejor que el de mi casa.

Por otra parte están los monjes, a los que no se les ve el pelo y realmente viven apartados del bullicio festivo que rodea la isla cada día. Se alojan en unas dependencias privadas no visitables y siguen el estilo de vida benedictino. Visitando la abadía por la mañana temprano puedes comprender como hay gente que realmente ama ese retiro. Es un autentico privilegio que no tiene precio, aunque me reconozco demasiado mundana como para prescindir de forma permanente de ciertas comodidades y diversiones de la vida urbana. Pasear por aquellas estancias tremendas, en las que no sabes si mirar al techo, al mar o a qué, me sentía como dentro de "El nombre de la Rosa", y casi creía que iban a aparecer por ahí Adso de Melk o Guillermo de Baskerville a sentarse con nosotros en el antiguo refectorio.

Feliz de la vida yo.

Como se te acaba pronto el pueblo lo mejor es salir afuera, aventurándote en la arena húmeda que llega hasta donde alcanza la vista. El lugar es ideal para hacer senderismo, montar en bici y contemplar las aves. Hay que tener en cuenta que la bahía es zona de hibernación de aves migratorias y sirve de refugio a toda clase de fauna marina, además de contar con unos pastos increibles y riquísimos para las ovejas de allí, al estar en contacto con el mar. Además es zona de cría de ostras y mejillones (una de las delicias típicas, además del pato y de la famosa tortilla normanda que preparan a la vista del público, con utensilios y cacharros antiguos). Este ecosistema y el famoso fenómeno de las mareas convirtieron a la bahía de Saint Michel en patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1987 (el monte, la villa y la abadía lo eran desde 1979).


En los últimas décadas se ha acrecentado la preocupación por conservar el ecosistema que depende de las mareas. Debido a la construcción de la carretera hasta la isla, los depósitos de arena a los lados del espigón y la menor fuerza de arrastre de los ríos hacen que las mareas hayan perdido terreno. Es por eso por lo que ahora ya el Monte casi nunca llega a ser isla completa. Se planea construir a corto plazo una pasarela que sustituya a la carretera, que permita la circulación de agua por debajo, y así recuperar parte del tesoro natural que se está perdiendo.








Como iba diciendo, caminar por aquella marisma es un placer, pero nada como sentarte a la hora de la caída del sol, sin prisa, sintiendote pequeño, sabiendo que estas presenciando algo único y especial, y ver la puesta más maravillosa que te puedas imaginar, mientras se dibuja la silueta del Monte, casi siempre entre nubes (lo que le da más ambiente) hasta que se encienden las luces y ves el destello del San Miguel en lo alto de "la maravilla". Entonces piensas: "menos mal que San Auberto te hizo caso, Miguelito..."

jueves, 4 de septiembre de 2008

Le Mont Saint Michel (2ª Parte)

Peregrinar a lugares sagrados era todo un deber en la Edad Media, y para los franceses el Mont Saint Michel se convierte en una alternativa un poco más factible y cercana que la de ir a Tierra Santa o a Roma, aunque también atrae a cristianos de muchos lugares de occidente. En la actualidad atrae a devotos y a turistas a partes iguales. No en vano es el segundo monumento más visitado de toda Francia después de la Torre Eiffel.

En esta foto de los aparcamientos hecha desde las murallas se puede uno imaginar el hervidero en que se convierte el pueblo de 11 de la mañana a 6 de la tarde aproximadamente.

Los peregrinos que alcanzan el Monte son conocidos como “miquelots”, y a los pies de la abadía va creciendo la villa, llena de tabernas y posadas para alimentar y dar descanso a los viajeros que sortean las dificultades y peligros del camino, y cuyas calles conservan un aspecto muy similar hoy día. Incluso las primeras tiendas de recuerdos datan de aquellos años.

Algunas imágenes tomadas desde la ventana de nuestro hotel, Le Mouton Blanc.

Ahí estamos, paseando entre las tiendas de recuerdos, artesanía y restaurantes de comida tradicional normanda y bretona.

Durante la Guerra de los Cien Años el abad Pierre se convierte en consejero del rey Carlos VI, y la abadía se fortifica mediante innovadoras torres, patios y murallas, además de finalizarse los aposentos abaciales, donde se instalan también los servicios administrativos y judiciales.

Parte del recorrido sobre las murallas que rodean la villa de Le Mont Saint Michel.

La vida del monasterio se degrada paulatinamente y cada vez está más abandonado, hasta la disolución de la comunidad religiosa durante la Revolución. Es en esta época en la que se transforma en prisión, y así continúa hasta 1863.

Cualquiera se escapaba de aquí. No me extraña que el prisionero Gautier se matara del salto.

En el siglo XIX los escritores románticos vuelven a darle auge a la abadía, y es mencionado en muchas obras. Por fin se convierte en monumento histórico en 1874. Una nueva comunidad benedictina vuelve a instalarse, volviendo a convertirse en centro espiritual que es hoy.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Le Mont Saint Michel (1ª parte)


Cuando el autobús se acerca a la bahía notas que te acercas a un lugar especial. Miras a través de la ventanilla y la bruma lo va envolviendo todo, y los campos reverdecen más aun que en el resto de Francia. Unos kilómetros antes de llegar ya se dibuja la inconfundible silueta de la isla, y resulta turbador verla erguirse entre las arenas y el mar.

El antiguo islote de Mont-Tombe se alza en la desembocadura del río Couesnon, que marca la frontera entre Normadía y Bretaña. Cuenta la leyenda que una noche del año 708, San Miguel se le aparece en sueños a San Auberto, obispo de Avranches, y le ordena consagrar aquel islote granítico a su culto y construir un oratorio que, poco a poco y a través de los siglos, se convertiría en el Mont Saint Michel de nuestros días. En el siglo X se instala la primera comunidad de once monjes que viven según la regla de San Benito, y así surge esta abadía benedictina.

Vista de las escalinatas que ascienden hasta la entrada de la abadía. Llegados a este punto se han tenido que subir unas cuantas cuestas y, después quedan por subir algunos escalones más ^_^U. Lugar ideal para quitarte de encima todo lo que lleves de abrigo y respirar un poco.

Como lugar de aislamiento y retiro no podían elegir mejor lugar. Su acceso era difícil y peligroso. Podías perderte en la niebla, caer en uno de los numerosos bancos de arenas movedizas o perecer atrapado por la marea, una de las más pronunciadas del mundo, con hasta doce metros de subida en un mismo punto a una velocidad similar a la de un caballo al galope. Actualmente existe una carretera que jamás queda sumergida, además de que las mareas han experimentado un retroceso en las últimas décadas, lo que provoca que la isla solo quede rodeada de agua en unas pocas ocasiones al año. El resto del tiempo se puede pasear a pie alrededor del Monte, e incluso hacer la travesía a pie desde alguna de las poblaciones de la bahía.

Estas son las mareas bajas alrededor del Monte, y a lo lejos se ven algunos caminantes atravesando la bahía.

Esta es la zona norte de la isla donde, como véis, la gente pasea a sus anchas, e incluso monta en bici hasta donde puede, que no es poco. La del fondo es el islote de Tombelaine, que está desierto y que actualmente es una reserva ornitológica.

En un momento dado, los antiguos edificios del oratorio no bastan para acoger a los monjes y a los peregrinos que llegan hasta allí, cada vez más numerosos. Entonces se procede a ampliar la abadía bajo la protección y la financiación del duque de Normandía. El conjunto románico queda finalizado casi un siglo después, en el siglo XI, según los nuevos gustos y técnicas que reflejan los progresos arquitectónicos. El Mont Saint Michel entra en su apogeo, enriqueciendo su biblioteca con valiosos manuscritos, y recibiendo la visita de príncipes y peregrinos ilustres.

El reino anglo-normando se desmorona a comienzos del siglo XIII y como consecuencia de los numerosos conflictos bélicos en 1204 la villa y la abadía son incendiados en parte, tras lo que el rey de Francia envía dinero para su reconstrucción. Cansados de las estrecheces y la oscuridad de las estancias románicas, se construye un conjunto de enormes salas en tres niveles que se conoce como "La Maravilla". Como su nombre indica, está considerada una obra maestra de la arquitectura gótica.

Maquetas que muestran el desarrollo y la construcción de Le Mont Saint Michel a través de los siglos.

Antiguo montacargas de los monjes, que funcionaba con una polea gigante de madera en cuyo interior se situaba una persona. La pendiente en este punto es tremenda, casi vertical. Carrefour aun no había ofertado repartos a domicilio por aquel entonces.

Esta terraza es llamada "el salto de Gautier", debido a que un prisionero llamado así se mató al tirarse desde ella.

Claustro de la abadía. Un auténtico remanso de paz para relajarse. En primera línea de playa y con vistas al mar.

Parte posterior del Monte y de la abadía, por la que no se puede subir, aunque si saltas se puede bajar muy deprisa. Al pie de la isla se puede ver, de izquierda a derecha, la fuente de San Auberto, donde había que bajar cuando te levantabas con ganas de un vasito de agua, la capilla de San Auberto, para retiros dentro del retiro, y la torre Gabriel, extremo de las murallas de la villa.

Vista de cerca de la capilla de San Auberto. En las rocas se ve hasta dónde puede subir la marea, así que como el monje no terminara de rezar a tiempo había de quedarse unas horillas.