lunes, 31 de marzo de 2008

There will be blood.



No. En contra de lo que pareciera por el título, no voy a comentar la peli de Paul Thomas Anderson ni voy a hablar de ese actorazo que es Daniel Day Lewis. Más bien voy a referirme al morboso muchacho de la foto.

No soy persona de seguir tropecientas series al mismo tiempo. Para engancharme a una tengo que encontrarla realmente especial, y esta me lo parece bastante. En realidad es Dexter quien es muy especial. Un asesino muy ético y, según se define, totalmente insensible. Debería ser alguien totalmente despreciable, y sin embargo, no lo es para nada. Me encanta su ironía, su tremendo sentido común y sus maneras de ciudadano impecable, a pesar de ser todo un monstruo.

Hay gente que ha encontrado esta serie bastante desagradable. A mí me parece que no es para tanto, y que vemos cosas más fuertes y más explícitas en películas y en las noticias todos los días, y no nos escandalizamos. Sin embargo no estamos acostumbrados a que una serie de televisión, y menos aun norteamericana, sea tan poco escrupulosa y tan audaz. Pero tiene un buen guión, lleno de fino humor negro negrísimo, un argumento que se continúa capítulo tras capítulo pero autoconclusivo en cada temporada, con lo que evitamos esa sensación de que las series se alargan sin ir a ninguna parte, y unos personajes espléndidamente construidos y llenos de matices, empezando por su protagonista. Y es que se nota que la base de la primera temporada parte de una novela (El oscuro pasajero, o Darkly dreaming Dexter, de Jeff Lindsay), pero los guionistas han sabido inventar una segunda temporada de una solidez igual o incluso mayor que la primera.

Hay que descubrirse también ante Michael C. Hall, que ha desarrollado toda su carrera en el teatro y el musical, y que se nos reveló como un delicado David Fisher en A dos metros bajo tierra. No podía ofrecernos un registro más diferente en esta ocasión. Registro que le ha supuesto dos nominaciones consecutivas a los Globos de Oro.

No puedo olvidarme de mencionar una de las cosas que más me gustan de la serie: su cabecera. Creo que es una de las mejores que he visto en mi vida. Todo un cortometraje lleno de doble sentido y una fotografía estupenda.

Y para terminar, fijáos en la foto publicitaria que puse al principio. Manda narices lo macabra que es, con esa pose tan casual y tan inocente... excepto por ese brazo... Genial :D

domingo, 23 de marzo de 2008

Mi isla




Aquí voy a estar dentro de cinco meses, y las fotos de debajo son del hotelito donde me voy a alojar. Casi me imagino que me podría encontrar a un montaraz bebiendo en un rincón en la penumbra. Eso sí, espero que las camas no sean tamaño hobbit, porque las iba a pasar especialmente canutas.






domingo, 16 de marzo de 2008

Django y el Swing

Nunca me he considerado amante del jazz. Algunos temas me parecían bonitos y me encantaba como queda en las películas de Woody Allen pero, en general, me aburría soberanamente y era incapaz de ponerme a escucharlo. Pero supongo que, como todo en la vida, tiene sus excepciones. Todo género tiene multitud de estilos y, quizás, uno de ellos resulta que te apasiona.
De la misma forma que nunca terminé de aguantar lo que consideraba que era jazz, siempre me agradó el swing, esa música que incitaba al baile y que escuchaba en las viejas películas en blanco y negro de los años 30 y 40. El baile de moda entonces, que bebía directamente del ragtime, del charlestón y, como no, del jazz. Así que, ¿esto también era jazz? Pues iba a ser que me gustaba un poco y todo.

Hubo una película (cómo no) que me hizo desembocar en este descubrimiento personal: Swing Kids o Rebeldes del Swing (otro título horrible en español).



Quien me conozca un poco se dará cuenta de que es una película que tenía todas las papeletas para que formara parte de mi culto personal. Música, baile, Christian Bale, un Robert Sean Leonard "post- poeta muerto", Kenneth Branagh, e incluso un jovencillo y aun desconocido Doctor Carter. Esta cinta es toda una exaltación del jazz y del swing, y el personaje que toca la guitarra en el video (Frank Whaley antes de desayunarse una gran hamburguesa Kahuna), es el mayor fan de Django Reindhart.

Este belga nacido en 1910 en un campamento gitano (no vivió en una auténtica casa hasta los veinte años) aprendió a tocar la guitarra antes que a leer y escribir, y con trece años ya andaba haciendo giras con algunos músicos populares de la época. A los dieciocho, un terrible incendio en su caravana le provocó gravísimas quemaduras que dañaron de forma permanente los dedos de su mano izquierda y, si no se hubiera opuesto, también le hubieran amputado la pierna derecha. De esta forma su desgracia se convirtió en su seña de identidad, y gracias a su tesón y a su tremenda habilidad se convirtió en toda una estrella tocando únicamente con dos dedos de esa mano, como se puede apreciar abajo.


Tras esto se sumergió de lleno en el jazz, revolucionando su sonido con la fusión del swing y la música zíngara europea. En el video también aparece el violinista Stéphane Grappelli, que fue uno de sus máximos colaboradores a lo largo de su carrera.


Django murió en 1953 de una hemorragia cerebral, así que fue una corta carrera la suya. Aun así, fue lo suficientemente larga como para que me hiciera apreciar el jazz, y lo suficientemente perdurable para que hoy siga haciendo que mis pies se muevan solos.

martes, 11 de marzo de 2008

No hay nada como un buen perfume...

¡Me ha convencido! Ahora mismito cojo la moto y tiro para allá ^_^U.

lunes, 10 de marzo de 2008

Angela





Estoy haciéndome poco a poco con algunas series que me gustaron mucho o marcaron épocas de mi vida, y últimamente me he dedicado a volver a ver "Es mi vida - My so called life" que vería con unos 16 o 17 años.



"My so called life" habla de Angela Chase. O mejor dicho, es ella la que habla sobre sí misma y lo que le rodea. Angela tiene 15 años, está en el instituto y hace las cosas normales de todo el mundo. Es una chica del montón, de apariencia silenciosa y tímida, aunque con bastante carácter. No recuerdo cuántas series de instituto he podido ver en mi vida, pero deben ser unas cuantas. Algunas fueron buenas, como "Colegio Degrassi" o la corrosiva "Parker Lewis nunca pierde" , pero la mayoría bastante malas, aunque entretener entretuvieran lo suyo. La mayoria de las veces nos mostraban un mundo bastante artificial e idealizado donde difícilmente uno podía identificarse con los personajes. Más bien reflejaban lo que nos gustaba imaginarnos a esa edad el pavo.


Creo que Angela fue la primera con la que me asombré porque le pasaban las mismas cosas por la cabeza que a mí, y experimentaba novedades muy parecidas a las nuestras: la nueva amiga un poco loca que ha vivido más cosas que tú, la amiga de la infancia con la que, en un solo y corto verano de vacaciones, ya no tienes nada en común, el enfurruñamiento por todo... Recuerdo hasta una fiesta en un episodio que me pareció calcada a una que yo viví. ¿Y qué chica no ha tenido un distante y misterioso Jordan Catalano al que adorar? La vuelvo a ver y me rio pensando en cómo podía ser Angela/yo tan torpe. ¡Se nos veía todo escrito en la cara! Probablemente también hemos tenido a algún Brian Krakow que nunca supimos que existía.


Es posible que a priori parezcan elementos poco originales, porque lo realmente novedoso era la forma de abordarlos. Pocas veces en televisión nos hemos asomado tan de cerca al interior de un adolescente tan absolutamente normal, que no fuera ni líder ni paria, ni héroe ni villano.


Con tan solo 19 episodios y tras una retirada de parrilla por baja audiencia en su primera emisión, pasó a ser una serie de culto. En realidad agradezco que se quedara en esa pequeña muestra, porque seguro que se hubiera terminado estropeando de tanto alargarla. Que permanezcas así, Chase.

lunes, 3 de marzo de 2008

El final.





"Tenemos quizás un miedo natural a los finales. Preferiríamos estar siempre en el camino a llegar." Eric Hoffer, filósofo estadounidense.


Han sido para mí ocho años. Para algunos más y para otros tan solo pocos meses. Eso es lo que hemos tardado en recorrer el mismo camino muchos de nosotros y ahora hemos llegado a la meta. En realidad yo llegué a ella el verano pasado, gracias a que una se defiende en idiomas y, estoy segura de que siempre habrá gente nueva que descubra este mismo trayecto mágico, pero ya no será lo mismo. Se acabaron las esperas desesperantes de dos años, la explosión de ganas contenidas de comentar los más nimios detalles y, poco a poco, se irán diluyendo esas las tertulias que suenan a chino a todos los profanos en la materia. Da cierta pena llegar a un final tan deseado, ironías de la vida.

Aquellos que empezásteis a leer un día y no pudisteis parar, los que añoraréis la saga literaria (que no las películas), me entendereis, y sois unos cuantos. Siempre podremos discutir algún pasaje polémico o profundizar en algún personaje, aquí o con un café por delante, y sentirnos conectados mientras algún detractor nos mira con sorna y aires de superioridad (que os den, cariñosamente hablando xDDD).

Aquí una Ravenclaw, con ganas de hacerse con esta camiseta-spoiler, aunque no pudiera llevarla puesta por razones éticas.