
No. En contra de lo que pareciera por el título, no voy a comentar la peli de Paul Thomas Anderson ni voy a hablar de ese actorazo que es Daniel Day Lewis. Más bien voy a referirme al morboso muchacho de la foto.
No soy persona de seguir tropecientas series al mismo tiempo. Para engancharme a una tengo que encontrarla realmente especial, y esta me lo parece bastante. En realidad es Dexter quien es muy especial. Un asesino muy ético y, según se define, totalmente insensible. Debería ser alguien totalmente despreciable, y sin embargo, no lo es para nada. Me encanta su ironía, su tremendo sentido común y sus maneras de ciudadano impecable, a pesar de ser todo un monstruo.
Hay gente que ha encontrado esta serie bastante desagradable. A mí me parece que no es para tanto, y que vemos cosas más fuertes y más explícitas en películas y en las noticias todos los días, y no nos escandalizamos. Sin embargo no estamos acostumbrados a que una serie de televisión, y menos aun norteamericana, sea tan poco escrupulosa y tan audaz. Pero tiene un buen guión, lleno de fino humor negro negrísimo, un argumento que se continúa capítulo tras capítulo pero autoconclusivo en cada temporada, con lo que evitamos esa sensación de que las series se alargan sin ir a ninguna parte, y unos personajes espléndidamente construidos y llenos de matices, empezando por su protagonista. Y es que se nota que la base de la primera temporada parte de una novela (El oscuro pasajero, o Darkly dreaming Dexter, de Jeff Lindsay), pero los guionistas han sabido inventar una segunda temporada de una solidez igual o incluso mayor que la primera.
Hay que descubrirse también ante Michael C. Hall, que ha desarrollado toda su carrera en el teatro y el musical, y que se nos reveló como un delicado David Fisher en A dos metros bajo tierra. No podía ofrecernos un registro más diferente en esta ocasión. Registro que le ha supuesto dos nominaciones consecutivas a los Globos de Oro.
No puedo olvidarme de mencionar una de las cosas que más me gustan de la serie: su cabecera. Creo que es una de las mejores que he visto en mi vida. Todo un cortometraje lleno de doble sentido y una fotografía estupenda.
Y para terminar, fijáos en la foto publicitaria que puse al principio. Manda narices lo macabra que es, con esa pose tan casual y tan inocente... excepto por ese brazo... Genial :D



