martes, 30 de diciembre de 2008

Feliz Año Nuevo de Miss Kubelik

Respondiendo al "reto" del amigo Castedo Merinero, aquí teneis otra felicitación cinematográfica (¿lo he superado?) para desearos un 2009 fantástico a todos los niveles, y en el que podamos seguir viéndonos y contándonos nuestras batallitas por aquí.
Este video, como aquel navideño, también tiene SPOILER incorporado, como decía Alberto. Quedan avisados los que no hayan visto "El Apartamento" de Billy Wilder, jejeje.




¡¡Cuidado con las uvas y besos a todos!!

domingo, 28 de diciembre de 2008

My Blueberry Nights


Nos encontramos aquí con otro de esos misterios en el mundo de las distribuidoras de cine. Año y medio hemos tenido que esperar desde que se presentara en el Festival de Cannes para poder ver "My Blueberry Nights" en las salas españolas, y si pestañeo me la pierdo, porque aquí la he tenido en cartel nueve días de nada. Una película esperada por cinéfilos, un director de prestigio y de culto, y un reparto de auténtico lujo. Inexplicable.
Wong Kar Wai es un director que no gusta a todo el mundo. A veces demasiado minimalista, a veces demasiado raro, pero siempre con un gusto exquisito y con una habilidad especial para sacar a relucir la nostalgia, el amor (y el desamor) y la belleza de callejones oscuros y llenos de humo y de los insomnes que los recorren.

Posiblemente esta sea su obra más cercana y la más emparentada a su "Chungking Express" de las que yo he visto. También se trata de dos historias cortas, aunque en esta ocasión unidas por un hilo conductor que la propia historia del personaje de Norah Jones buscando su destino que, como suele pasar, está en el punto de partida. En su viaje por los Estados Unidos se encuentra a una serie de personajes perdedores y casi marginales que a su manera también buscan lo mismo que ella: aceptar el vivir sin la persona sin la que no pueden vivir.

La música que acompaña a la obra de Wong Kar Wai siempre es exquisita, con un marcado sabor retro, aun cuando sean canciones actuales. Esto va en consonancia con la estética de sus películas, que aun desarrollándose en nuestra época a veces parecen ser antiguas o atemporales. De la banda sonora de estas Blueberry Nights destacaría los temas "The story" de la misma Norah Jones y "The Greatest" de Cat Power, que son respectivamente los temas del principio y del final de la cinta. Además no podía faltar el bellísimo "Yumeji's theme" que se ha convertido ya en una seña de identidad del cine de Kar Wai, en una versión tocada con armónica, que suena un poco más a road movie americana.

En cuanto a los actores, están magníficos todos. Creo además que es la primera vez que rueda con un reparto completamente no oriental, pero no es difícil reconocer a sus personajes comunes que bien podrían estar interpretados por algunos de sus actores habituales. Mientras la veía no pude evitar imaginarme a mi Takeshi Kaneshiro (maremiademivida) haciendo el papel de Jude Law, a Tony Leung el de David Strathairn o a Maggie Cheung el de Rachel Weisz. Fantásticas equivalencias.


Casi al final se ha colado entre mis favoritas del año.



miércoles, 24 de diciembre de 2008

Merry Christmas desde Bedford Falls

Pues eso, que muchísimas felicidades a todos los lectores de este foro a los que no he podido felicitar personalmente.
El video es para todos, pero los que no hayan visto "Qué bello es vivir" mejor que lo vean en otra ocasión, porque es el final ^^U. Besos y no comáis demasiado.


lunes, 22 de diciembre de 2008

La huella de Robert Mulligan

Ha muerto el director Rober Mulligan. Ha dejado una obra maravillosa a sus espaldas, pero no voy a escribir su curriculum ni a hablaros de su biografía. Con noticias así solo se me ocurre pensar que espero que este hombre de 83 años supiera al morirse que en este mundo ha dejado huella en algunas personas.

Su maravillosa "Matar un ruiseñor" no solo es una de las mejores películas de todos los tiempos, sino que es una obra que ha dejado una marca profunda en mi, y que por mucho que la vea me deja con la boca abierta. De esta forma, este hombre al que no conocía de nada me ha hecho una persona más feliz, al igual que lo hizo mi ídolo Gregory Peck encarnando a Atticus Finch.



domingo, 14 de diciembre de 2008

Mis Doramas (I)


¿Nos creíamos que los japoneses solo veían por televisión series de dibujos y "Humor Amarillo (Takeshi's Castle)"? Pues resulta que producen series de acción real por un tubo, y las llaman doramas. La palabra dorama no es otra cosa que la transcripción japonesa de la palabra drama (TV drama significa serie de televisión). Y yo, señoras y señores, estoy completamente enganchada a los doramas desde hace semanas.

Para nosotros, que estamos acostumbrados a las producciones occidentales, españolas, americanas e inglesas básicamente, el cambio es notable. La mayoría de los que he visto son historias fundamentalmente juveniles, pero con una frescura y una chispa como hacía mucho que no veía en series de ese tipo. Y no porque los argumentos sean de una originalidad pasmosa, que muchos son más antiguos que la misma tele pero, definitivamente, es otra cultura. Me lo he pasado pipa con todas y cada una, me he hartado de reir y, no me averguenza decirlo, también he soltado lagrimitas de emoción, y el solo hecho de que un producto de masas te provoque emociones es un buen logro, aunque no sean ninguna genialidad.


Muchos de los doramas están basados en mangas de éxito, lo cual hace que a veces el lenguaje visual sea bastante friki, como que de pronto le salgan corazoncitos de la cabeza a un enamorado, o que se peguen alguna que otra hostia que mucha veces es metafórica (en plan planchazo). Los actores cómicos son más histriónicos de lo que estamos habituados, y eso también choca bastante a priori. Pero una vez superado el pasmo inicial, y el extremadamente pudoroso carácter nipón, que es mitad salido mitad pueril, es absolutamente adictivo. Además, la mayoría se componen de unos diez o doce capítulos nada más, lo cual beneficia a la trama, que tiene un fin definido y no se prolonga hasta el infinito en sucesivas temporadas que no saben a donde van.


En esta entrada os presento el primer dorama que vi, que se llama "Stand Up!!".

Los protagonistas son Shôei y sus tres amigos de la infancia que viven en un barrio periférico de Tokio, y que en el verano de sus diecisiete años deciden que van a dejar de ser los últimos pringados que no se han comido un rosco. La cosa es bastante absurda, porque son conscientes de que no están nada mal y, sin embargo, por ahí anda el tío más feísimo de todo el instituto coleccionando mujeres, así que algo falla. Para mayor desesperación, los integrantes de la comunidad de vecinos del barrio, entre los que están sus padres, se han autoerigido como defensores de la decencia de sus jóvenes.




Con este argumento uno se puede acordar de engendros del humor zafio como "American Pie", pero nada más lejos. Aquí se enseña poco, y se insinúa mucho (de hecho es bastante complicado ver un simple beso en un dorama). Se utiliza la ironía y la sátira un poco loca para hacer un retrato casi costumbrista del japonés medio, ridiculizando su hipocresía puritana respecto al sexo. Además de eso, es una verdadera exaltación de la amistad y la camaradería, que es un valor muy recurrente en todas estas series. No deja de ser una chorrada adolescente, pero con muchísimo fondo, y muy muy disfrutable.


En esta serie me gustó mucho el ritmo narrativo que mantiene algunas situaciones en suspenso de una forma muy hábil. Tiene además el punto justo de equilibrio de comedia con una pizquita de drama. La galería de personajes es de lo más variopinta, y son definitivamente el punto fuerte, empezando por sus protagonistas, encarnados por cuatro actores que son auténticos ídolos en su país: Narimiya Hiroki, Yamashita Tomohisa, Oguri Shun y Ninomiya Kazunari, que saltó la frontera de la mano de Clint Eastwood en su "Cartas desde Iwo Jima".



En definitiva, que os invito a sacudiros los prejuicios y a que os lo paseis tan tremendamente bien como yo con "Stand Up!!", que han sido un descubrimiento para mí estos japos y....... que al final tengo que darle la razón a Findûriel sobre Oguri Shun, jejejeje....

Aquí dejo el video de la cabecera de este dorama con el tema "Kotoba yori mo taisetsu na mono" del grupo Arashi, al que pertenece el protagonista :




sábado, 13 de diciembre de 2008

La la la


Pocos son los que hablan correctamente en el sentido más estricto y purista que dicten las normas. Muchos nos expresamos auspiciados bajo un habla o un acento local, o simplemente utilizamos ciertas incorrecciones por pura costumbre de nuestro entorno.

En muchos de esos casos, a pesar de utilizar ciertas fórmulas oralmente, sabemos perfectamente cuál es la versión académica y así lo intentamos reflejar al utilizar el lenguaje escrito. Y es más, creo que es nuestra obligación saberlo o tratar de aprenderlo.

Por mi parte lo intento a diario y, aunque comprendo bien la gramática y siempre se me dio bien la ortografía y la sintaxis, está claro que no soy académica y probablemente mis frases podrían estar mucho mejor construidas y mis comas y acentos mejor colocados. Leo mucho, y no cabe duda de que los libros deben ser nuestro ejemplo a seguir, ya que se supone que detrás de ellos hay una mano culta y un equipo lo suficientemente formado como para hacer buenas traducciones o para corregir algún lapsus.

Hace pocos días terminé de leer un gran clásico que es "Jane Eyre", de Charlotte Brontë, y en esta versión editada por Espasa Calpe en 2007 me encontré con nada menos que más de veinticinco laísmos (a partir del número veinte perdí la cuenta). Nada de lapsus ni de errores leves, sino laísmos de los que se te clavan en los ojos dolorosamente. De los que indican que la persona o personas responsables no tienen ni puñetera idea de lo que es un objeto directo o indirecto, y ni pajolera idea sobre sintaxis. Se le puede perdonar a cualquier persona, pero para una editorial es simplemente inadmisible e indignante.

No nos basta con el pobre lenguaje que utilizan tantos periodistas en los medios de comunicación, sino que ahora no nos podemos fiar ni de los clásicos de la literatura. De ahí es donde van a aprender las generaciones venideras.

martes, 9 de diciembre de 2008

Los Cuentos de Beedle el Bardo

Mientras los potterianos estamos aun de luto tras la finalización de la saga Harry Potter, todavía podemos seguir haciendo gala de nuestro potterianismo, frikismo, e incluso de nuestra solidaridad.

Después de terminar de escribir la serie, su autora J. K. Rowling decidió hacer un regalo muy especial: escribir "Los Cuentos de Beedle el Bardo". Este libro no es otro que el que aparece mencionado en la séptima y última entrega del mago y que juega un papel crucial en el desenlace de la historia. Se trata de cinco cuentos cortos que, como digo, la escritora decidió convertir en realidad, escribiéndolos e ilustrándolos ella misma a mano, y entregando seis ejemplares encuadernados de forma artesanal en piel con apliques de plata y piedras semi preciosas a las seis personas allegadas que más habían colaborado y se había implicado en el proyecto en estos años (dos de ellas sus editores inglés y americano), haciendo de Harry Potter lo que conocemos hoy día.

Pero hubo un séptimo ejemplar que fue destinado a subasta benéfica y que estaba previsto que se vendiera por unas 50.000 libras. Sin embargo, se superaron todos los precedentes y el libro alcanzó una cifra muy cercana a los 2 millones de libras. El comprador resultó ser la empresa de venta por internet Amazon.

Cuando ya pensábamos que nunca sabríamos el contenido de los cuentos del bardo, el día 4 de Diciembre de este año salió a la venta en todo el mundo la edición benéfica de los mismos, al módico precio de 10 euros, tal como sucedió en su día con "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" y con "Quidditch a través de los tiempos". Los beneficios irán destinados a The Children's High Level Group, que es una organización fundada por la escritora y que se dedica a nivel internacional a proteger y promover los derechos de los niños, así como a mejorar la calidad de vida de los más desfavorecidos. Los cuentos son de tipo clásico, fábulas con enseñanzas universales, no sin las dosis de ironía y humor negro que han caracterizado siempre a J. K. Rowling. Cada uno viene posteriormente comentado con anotaciones y conclusiones del propio Dumbledore (jejeje, no hay que olvidar que fue él mismo quien legó el libro a Hermione).

En fin, que creo que es un bonito detalle para regalar o regalarse uno mismo, y contribuir un poco a una buena causa. Se pueden encontrar fácilmente sus ejemplares en inglés o en castellano en cualquier librería.

Y ahora vengo yo, henchida de satisfacción friki, con mi última adquisición ^_^. Esto no puede encontrarse ya a la venta. Resulta que Amazon, además de negociar la venta de esta edición "normal", llegó a un acuerdo para editar en exclusiva a través de su tienda una edición limitada, e igualmente benéfica, del libro en facsímil. Lo reservé allá a principios de verano y me ha llegado hoy mismito. Una pasada. Los apliques no son ni de plata ni de piedras semipreciosas, pero es una buena imitación. Os pongo las fotitos:


Este no es el libro, sino el estuche.


El estuche abierto, con el clásico hueco donde esconder la pistola o la botella de whisky. En este caso con el libro y un sobre con láminas. El estuche no parece tan grande, pero lo es bastante, lo que pasa es que al lado de mi manaza...


Por fin, el libro, con sus apliques y cierra metálicos, y las piedrecitas turquesas. A su lado, la funda de terciopelo burdeos con el bordado en dorado de la firma de la escritora.


El interior con la letra figurando la escritura de J. K. y una de las ilustraciones.

El sobre con las diez láminas de ilustraciones.

Y ahora, ¿en qué estantería meto este pedazo de mamotreto? :S

viernes, 5 de diciembre de 2008

Crepusculeando


Sí, ¿qué pasa? He ido al preestreno de "Crepúsculo". Yo no tenía ninguna prisa, pero mi amiga quería verla ya, así que bueno, la he visto hoy ^_^U. Me leí los libros de la saga de un tirón y, aunque no tenía expectativas muy elevadas, me apetecía bastante poner imágenes todo lo que había leído.

Por un momento temimos ser las mayores de la sala, pero luego vimos que no. Incluso me sorprendió encontrar a un grupo más o menos nuestra edad, ¡y compuesto solo de chicos! Es sorprendente cómo ha triunfado la Meyer.

De los libros ya hablaré en su momento, que merecen un espacio aparte para elogiarlos y atacarlos debidamente, porque tiene para las dos cosas, aunque más de una cosa que de otra, así que me voy a referir brevemente a la película.

Empiezo directamente con la conclusión: esta peli solo interesará exclusivamente a los fans de la saga. De verdad que no tiene más.

Los personajes y los sucesos están más o menos fielmente reflejados, aunque muchos plantearán la eterna queja de que han cambiado o quitado cosas. Asumo que no puede durar cinco horas, y lo que sucede en cuatro pasajes distintos de la novela se unifica en una sola secuencia donde ocurra lo esencial. Con eso estoy conforme, además tampoco pasan tantas cosas. Lo que no me parece bien es que hayan desdibujado tanto la historia de amor, de forma que llegas al final y no te explicas como ha evolucionado todo para desembocar en ese amor y pasión taaaaan desenfrenados que en realidad no vemos por ninguna parte, y te deja bastante fría. No sientes para nada los personajes, ese arrobamiento de Bella (que en la peli parece siempre aburridísima de todo, incluso del vampiro), las luchas internas de Edward por aguantar el tipo, la dulzura tan cursi de sus primeros momentos juntos o cualquier otro tipo de emoción. Todo ocurre muy por encima, superficialmente. Y creo que no es culpa totalmente de los protagonistas, que en su versión original no sé cómo estarán, pero en la versión doblada tienen voces de adolescente pijo-guay. El guión no da para mucho, y la dirección de actores... no parece muy allá, pero vamos, de donde no hay, no se puede sacar.

Sigo pensando que Robert Pattinson no desentona tanto con la personalidad del vampiro (pero es que no me parece tan fantástico como a la mayoría), a pesar de que físicamente no es el Edward que te imaginas, y de que sus hermanos en la ficción son bastante más guapos que él (para los no familiarizados con la novela: no es un comentario superficial, es que ésa cuestión tiene importancia en el asunto y se supone que Edward está bueno de quitar el hipo, pero no ha sido el caso). El Pattinson tiene ya el sambenito de encarnar personajes mucho más guapos que él, y a los que nadie jamás imaginaría con una cara parecida a la suya (y hablo de Cedric Diggory en Harry Potter, que todavía me duele).

No me quiero enrrollar, y se podrían comentar muchos más puntos, pero me vienen ahora mismo estas ideas:

El partido de béisbol me ha recordado a un partido de Oliver y Benji. No aporta mucho, la verdad, y se lleva un buen trozo de metraje.

El maquillaje y peluquería de los Cullen son absolutamente horribles (casi comparables a los de Teenwolf :P), sobre todo los tintes de Carlisle y Rosalie (una actriz morena de rasgos latinos ha pasado a ser una pálida rubia timotei, y no cuela), y a otro de los hermanos se le ven hasta los pegotones blancos del maquillaje.


Me hubiera hecho gracia ver la sudadera y el pijama zarrapastrosos que usa Bella para dormir según el libro, en lugar de ese conjuntito sexy tan poco apropiado para el frío. La del libro era menos petarda y tenía un poquito de más sentido del humor.

Forks y La Push existen de verdad, y son una preciosidad, a pesar de la lluvia permanente, pero seguro que lo van a explotar con este tema.

Quiero el número de teléfono del dentista de Jacob Black.



Me he entretenido un rato, pero no tengo ningún interés en volver a ver o conservar esta película. Ya me contaréis.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Y ahora, un postrecito para las fiestas


Hace mucho que no probaba a preparar una receta nueva, y más aun una receta de repostería, con lo que a mí me gusta. Tenía recortada esta desde hace siglos y, a pesar de que todo el mundo se queja del frío estos días, os voy a recomendar que hagais este helado.


Helado de turrón de yema con reducción de Pedro Ximénez.


Se monta bien montadita un litro de nata líquida sin azúcar. Se trocea una tableta de turrón de yema tostada, que son unos 300 gramos, y se añaden a la nata montada, batiéndose con la minipimer hasta que esté bien triturada y la mezcla se uniforme. Se mete en el congelador un mínimo de tres horas, moviendo de vez en cuando.

A continuación se coge un vaso (o dos, según el número de raciones a servir) de vino dulce tipo Pedro Ximénez y se pone a calentar en un cazo hasta que se reduzca hasta la mitad justamente.

Para servir simplemente se cubre el fondo de la salsa que queda y se pone encima una porción del helado.

Decir que estaba para matarse se quedaría corto.

Un par de aclaraciones. A quien le parezca excesivamente empalagoso el turrón de yema, que lo pruebe igualmente, porque al mezclarlo con la nata queda muchísimo más suave. También os digo que es muy importante que sea un buen vino dulce y que la nata sea montada de forma casera, porque de otra forma el resultado no tiene nada que ver. Después le haceis las variaciones que querais, pero por favor, primero probad esto.

No hay foto, pero ya la habrá cuando lo vuelva a hacer por Nochebuena.

martes, 25 de noviembre de 2008

El Jardín de Invierno en la Casa de la Literatura


Parece un nombre japonés, ¿verdad? Como "La casa de té de la luna de agosto" y cosas así. Pues resulta que es uno de los cafés más bonitos de Berlín, que se llama Café Wintergarten im Literaturhaus.


Gracias a las buenas guías de viajes que te descubren lugares como este, y no solo te enseñan dónde está la Puerta de Brandeburgo, que para eso no hacen falta.

Después de la visita ineludible de la "iglesia rota" (que en verdad se llama Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche) con su magnífica torre bombardeada y sus impresionantes mosaicos, te puedes pasar una mañana recorriendo la principal arteria comercial de la ciudad, la interminable Kurfürstendamm (Kudamm para los amigos, ya que aquí, como veis, le ponen mote a todo para no tener que decir el nombre completo), llena de gente, de tiendas y no de mucho tráfico, que los berlineses son muy ecológicos.

El ritmo es un poco (bastante) más relajado que en otras capitales que conozco, pero aun así es un gustazo doblar tan solo una esquina y encontrarte en la Fasanenstrasse. Allí, tras una verja, hay una antigua mansión y un jardín precioso, donde solo se oyen los insectos en verano.


En el entresuelo hay una librería de las buenas, y encima, en lo que fue el invernadero, está el Café, de sabor muy añejo. Ideal para almorzar o merendar o degustar una taza de algo calentito mientras te relajas, estiras las piernas, lees o persigues con la mirada el vuelo de algún bicho si es que hace buen tiempo y las mesas están afuera.



Las terrazas berlinesas.... A mí también me entraron ganas de decir aquello de "Ich bin ein Berliner".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Shakespeare & Company


En el corazón de París, a orillas del Sena y frente a la catedral de Notre-Dame, existe un lugar único. Probablemente la librería más famosa del mundo, y un sitio con una magia especial para cualquier persona que ame y respete la literatura.

Sylvia Beach.

Shakespeare & Co fue fundada en 1919 por una joven americana llamada Sylvia Beach. Con el espíritu libre y culto que su dueña le imprimió y la calidad del material exhibido, la librería pronto se convirtió en el centro de la cultura anglosajona en la ciudad. Entonces aun se encontraba en el número 12 de la Rue de l'Odeon. Funcionaba a la vez como librería y biblioteca, y allí se daban encuentro habitualmente escritores tan célebres como Hemingway, Scott Fitzgerald, T.S. Elliott o James Joyce.

Sylvia Beach y Hemingway.

Allí se podían encontrar ejemplares de obras controvertidas o prohibidas como "El amante de Lady Chatterley" de D. H. Lawrence. Se da el caso de que fue Sylvia Beach la primera en publicar el "Ulises" de Joyce en 1922. El autor había visto rechazada su obra, y la señora Beach consideró que debía solucionar esto, por lo que invirtió su propio capital en editarlo y distribuirlo. El pedido fue confiscado en Estados Unidos, así que de ahí en adelante tuvo que enviar la obra camuflada bajo cubiertas de Shakespeare para sus clientes internacionales.

Beach y Joyce.

En 1941, durante la ocupación en la 2ª Guerra Mundial, un oficial alemán quiso comprarle "Finnegan's Wake" de su amigo e ídolo James Joyce, pero Bleach se negó ya que, además de ser el último ejemplar, estaba firmado. Al nazi no le sentó demasiado bien la negativa y amenazó con volver, de modo que, según cuenta Sylvia en sus memorias, se las arregló para desmantelar la tienda y esconder más de 5000 libros en pocas horas. Al día siguiente los alemanes no encontraron ni el letrero, aunque ella tuvo que sufrir seis meses de detención.




Así, Shakespeare & Co. permeneció cerrada hasta que una década después fue George Whitman, otro bibliófilo americano con el mismo espíritu y filosofía que Sylvia Bleach, quien reabrió la librería, esta vez en su ubicación actual en el número 37 de la Rue de la Bûcherie.


Whitman había recorrido durante años la Sudamérica profunda y se encontraba en París cuando finalizó la guerra, pero no quiso volver derecho a casa. Han terminado siendo más de sesenta años de parisino adoptado. La hospitalidad experimentada en sus años de Sudamérica le marcaron, de manera que quiso que su librería continuara siendo refugio de artistas, escritores y aspirantes a ello, compartiendo su casa y ofreciendo una almohada a quien la necesitara a cambio de unas horas de trabajo allí. Su lema puede verse escrito en una de las paredes: "No seas poco hospitalario con los extraños, no sea que sean ángeles disfrazados". Unas 5000 personas habrán pasado la noche allí durante estas décadas, desde gente anónima hasta gente como Henry Miller, Anaïs Nin, Lawrence Durrell o Alan Ginsberg. No es difícil coger un ejemplar al azar de sus estanterías y encontrarse con que está firmado y dedicado por su autor a Shakespeare & Co.



No son pocos los que han vuelto muchos años después para encontrar que nada ha cambiado allí. George se ha retirado con más de 91 años, aunque no es raro verle por allí. Ahora es su hija, a la que llamó Sylvia Beach, la que dirige la librería. Continúan las veladas de lectura que la hicieron célebre, y reuniones culturales de todo tipo. Se hace referencia a S&Co en multitud de libros y películas. En youtube se pueden encontrar varios vídeos, y en su web hay un tour virtual que merece mucho la pena.

George Whitman con su hija Sylvia Beach Whitman.

Llegué hasta allí este verano, pero estaba cerrado aun y caía una tremendo chaparrón, así que me quedé sin entrar. Otro buen motivo para volver.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cinefilia Académica


Leido en la prensa de hoy:


Borau cuela sheriffs y frikis en la academia.

A nadie le gusta ser "el malo de la película" ni sentirse "solo ante el peligro", sobre todo si no está cerca "el séptimo de caballería". El director de cine José Luis Borau anticipó que será el abogado de las expresiones cinematográficas en su discurso de ingreso en la Real Academia. ¿O es que alguien aceptaría que a un sheriff se le llame "comisario"?, se preguntó el director de películas como "Furtivos" o "Leo". Al repasar los encontronazos del cine y la lengua, el director recordó las propuestas "surrealistas" que llegaron a hacer los académicos de posguerra, como "fonogonías" por play-back y "estrofa" por travelling.

Borau (Zaragoza, 1929) se mostró especialmente emocionado por ocupar el sillón B mayúscula, que ostentaba Fernando Fernán Gómez.


Y digo yo, ¿alguien creyó realmente que habrían prosperado alguna vez propuestas como la de "fonogonía"? Soy partidaria de la defensa y la conservación del lenguaje, que es un valor en peligro de extinción, por lo que se puede ver incluso en los medios de comunicación, pero no se puede olvidar el sentido común. Porque un sheriff y un comisario no es lo mismo, ni mucho menos. Son muchos los matices implícitos. No me imagino a Tito Valverde con sombrero y estrella en el chaleco, la verdad.

Hay palabras y expresiones técnicas que sencillamente no tienen equivalente y que considero universales, y sin embargo no existen oficialmente. Si no tienen un sinónimo alternativo que se ajuste a esta lengua creo que es bastante correcto acoger el extranjerismo, aunque sea adaptando su grafía.

A ver si este buen hombre "legaliza" nuestro querido habla cinéfilo. Creo que es ganar en cultura.



Y ahora algo completamente diferente.

Esta tarde fui a consultar esa herramienta básica que uso que es filmaffinity, y me encontré un aviso de que por unos minutos estaría sin funcionar debido a tareas de mantenimiento. La foto escogida para ello me ha parecido un guiño simpatiquísimo.


domingo, 16 de noviembre de 2008

Me gustan los festivales

Me gusta tener delante un programa de lo más diverso de películas apetecibles por lo que son, y no por el famoso que las protagoniza o las dirige. Me encanta elegir casi al azar y entrar a ver una serie de pelis "que tienen buena pinta" pero de las que no sabes nada, y descubrir que has acertado en una proporción más que aceptable.

El festival de cine europeo de Sevilla se ha convertido en algo más que una promesa en tan solo unas pocas ediciones. A pesar de no contar con premières de lujo y alfombra roja, en el curso de sus proyecciones se han estrenado para España y premiado cintas que más tarde se han convertido en éxitos internacionales, como "La vida de los otros". Definitivamente hay que seguirle la pista.

Este año he podido escaparme de nuevo un par de días y esto es lo que he visto:



"Robert Zimmermann wundert sich über die Liebe". Vale, aceptamos que se traduzca e incluso se acorte este título, quede como quede. Significa algo así como "Robert Zimmermann enredado en el amor" y no hay ni que decir que es alemana. Es una comedia romántica sobre un chico joven y algo inmaduro que tiene un flechazo con la gerente de una tintorería que podría ser su madre. Un poco surrealista y poco creible a ratos, pero una historia que se ve con agrado y entretiene un buen rato. Y no deja de ser guay felicitar en persona al director y al protagonista estrechándole la mano, jejeje.


"Tri price o nespavanju" o "Tres historias sobre el insomnio" es justamente lo que dice. Tres pequeños relatos croatas que no tienen nada que ver entre sí, aunque jueguen un poco a las vidas cruzadas con resultados bastante desiguales.

El primero es sobre una madre con su bebé que se desgañita llorando toda la noche. La madre no solo no da con la tecla de qué hacerle al niño (a mí se me ocurrían varias cosas y me desesperaba un poco la incompetencia de la madre) sino que, además de eso, contaba con la presión de una suegra bastante víbora (pero con bastante razón) y el no apoyo de un marido con turno de noche durante demasiadas noches. Esta trama no está mal, aunque bastante enervante. Sunpongo que en realidad era lo que pretendía. El bebé nos cautivó como actor de carácter.

El segundo es de una anciana que encarna lo peor de envejecer y quedarse sola, que pasea sus lamentaciones por su anticuado piso, mientras espera que una jovencita regrese de marcha. Este fue el más convincente de todos.

El tercero y último es una larguísima y repetitiva pelea en plena crisis de cama entre un señor croata y Rosana Pastor, que estaba sobreactuadísima. El que escribió sus diálogos debería ser juzgado por ello. Al final resulta toda una sarta de frases tópicas y manidas que podrían servir para casi cualquier discusión de pareja de telefilme, y nadie supo por qué estaba enfadada Rosana.




"Bienvenue chez les Ch'tis" o "Bienvenidos al norte". Sin duda la más divertida y, de hecho, ha ganado el premio del público del festival y está nominada a mejor película europea. Una de estas en las que "yo escribo, dirijo, me doy un papelito, y nos lo pasamos bien todos". En esta comedia costumbrista somos testigos de los avatares de Phillippe, un funcionario de correos al que le toca la china de ser trasladado al peor de los destinos: un pueblo al norte del norte de Francia. La adaptación al clima, al carácter provinciano de sus habitantes y, sobre todo, al dialecto incomprensible, produce situaciones desternillantes, sobre todo gracias al buen hacer de sus actores en general, y de su protagonista en particular. Un precioso y simpático homenaje a la vida sencilla de los pueblos, donde no son tan catetos como damos por hecho muchas veces.
Imprescindible la versión original en esta.


"Gomorra". La esperada por su polémica. Me ha costado encontrar una foto que no fuera la del canijo en calzoncillos con la ametralladora, pero estaba hasta el gorro de esa imagen. Sé que voy a contracorriente de las opiniones que me llegan de todas partes, pero ha sido una gran decepción para mí. Me aburrí como pocas veces en el cine. Le concedo la nada desdeñable virtud del hiperrealismo, hasta tal punto que me resulta dificilísimo pensar que alguno de los que salen en la película no sea un mafioso o un delincuente juvenil en la vida real. Todo es absolutamente creible y auténtico, pero auténtico coñazo. Las pequeñas tramas, si se las puede llamar así, se presentan de forma inconexa y entremezcladas sin ninguna cohesión. No necesito que una película sea lineal, pero he visto hacer esto antes con mejores resultados. Salta de una a otra historia sin ningún equilibrio entre ellas.
"Gomorra" es contemplativa como un documental sin serlo, pero hasta los documentales tienen mejor hilo conductor. Lo que enseña es crudo y veraz, pero no me emocionó (excepto con una breve secuencia) ni me sorprendió. Porque esa es otra. No me pilló de nuevas nada de lo que me contaron.
Y qué laaaaaaaaargaaa....

En fin, mejor comprobad y juzgad por vosotros mismos, que es lo mejor.

martes, 11 de noviembre de 2008

Mi debut en las pantallas

El cortometraje de misterio que monté para el examen oral de inglés del institutlo no cuenta porque se estrenó directamente en video :P, así que mi debut cinematográfico fue con "Besos para todos". Y también mi retirada, porque no creo que vuelva a hacer horas de cola para salir de extra, a menos que la peli esté dirigida o protagonizada por alguno de mis ídolos. La experiencia fue plenamente satisfactoria, a pesar de las horas de pie, del frío, y del bocadillo incomible y la manzana pasada que dieron para almorzar.

Ha sido la única vez que he visto hacer cine tan de cerca, y es que me tocó un papel de extra de los buenos. Y no por lo que se me veía a mí, sino por lo que veía yo, que es lo interesante. Teniendo en cuenta que la secuencia se desarrollaba en una plaza bastante amplia y que hubo algunos a los que les tocó estar toda la mañana subiendo tres escalones a treinta metros del director o los actores, a mí me tocó estar exactamente junto a Jaime Chávarri, justo donde se desarrollaba la acción de los protagonistas, empapándome de todo.

Luego la gente me dice "oye, pues no te vi en la peli". Y claro, se me ve muy bien durante varios segundos... pero de espaldas. Luego me llevé la sorpresa de encontrar una foto mía en grande, en una exposición sobre el rodaje, y ahí sí que se me ve como iba vestida de beatona de los años sesenta, con mi velo y todo.


Me quedé con las ganas de que me peinaran un buen moño, pero a la chica le apeteció hacerme otra cosa. Siempre me quedará la curiosidad de qué es lo que peinaban a Luis Tosar, que estaba a mi lado en la peluquería. Le atusaban el pelo una y otra vez, y tardaron tres veces más que conmigo. Y es calvo.
Por cierto, que vaya canijazo el de Emma Suárez. Con lo que se llevaba en los sesenta una mujer metidita en carnes.
En fin, que aquí hay gente que ha conocido a mucha gente de cine, y ha trabajado en él incluso, pero para alguien como yo, que la persona más relacionada con el cine que conozco es al taquillero, fue una experiencia muy bonita y muy emocionante.

sábado, 8 de noviembre de 2008

6 Clases de Baile en 6 Semanas



Mucho tiempo ha pasado desde que Javi recorriera en bici por primera vez las calles de Nerja. Ahora Juanjo Artero se codea por los escenarios de España con la gran Lola Herrera, de igual a igual.

Esta es una obra de sonrisas y lágrimas que a través de los actores juega a escarbar en nuestros propios prejuicios y nuestros propios muros. Esos que a veces levantamos nosotros mismos y contra nosotros mismos.


"Seis clases de baile en seis semanas" empieza tímidamente, pero termina convirtiéndose en un baile inolvidable entre dos personas diferentes e iguales al mismo tiempo. Diferencias de edad (treinta años) y de mente. Lily busca un profesor de baile, y Michael necesita alumnos que le den de comer, pero lo que necesitan los dos es aprender a vivir, aunque sea a base de peleas y a ritmo de vals, swing, rock&roll, quickstep, tango o cha-cha-cha.


Para los que nos gusta el baile y la música tiene además el aliciente de tener una selección musical que cuenta con "God only knows" de los Beach Boys o con ese pedazo de tema que es "Sing, sing, sing" de Louis Prima, con el que nunca puedo tener los pies quietos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008


Me parece que va a ser raro verme escribir sobre política en este blog. De hecho hoy tampoco voy a hacerlo, ni tampoco pretendo dar pie a comentarios sobre ello. Intento seguir la máxima de no sacar a relucir ni la política ni el fútbol ni la religión, pero esta foto va más allá de eso.
Estas son las manos de Annie Rosemond, nacida en 1904. No alcanzo ni a imaginar lo que ha vivido durante 104 años la dueña de estas manos huesudas y apergaminadas, ni la emoción que debe haber sentido ayer al ejercer su derecho. ¿De verdad hay quien piensa que no ha cambiado nada en el mundo? ¿que no ha mejorado en nada? ¿que no puede mejorar?

martes, 4 de noviembre de 2008

Me temo que su hija padece un comienzo de cinefilia crónica...


El cinéfilo ¿nace o se hace?

Yo creo que un poco de las dos cosas. Los gustos se pueden educar, y de hecho se hace, pero pienso que si no hay predisposición natural nunca surgirá un apasionado del cine (cámbiese cine por la palabra música, teatro, danza o lo que se les antoje).

En mi casa gustaban las películas clásicas y mis padres se saben los nombres de los artistas de antes, me llevaron mucho al cine y todo eso, pero mi interés por los directores y por todo lo que se cocía detrás de las pantallas fue cosa mía.

El otro día meditaba sobre mi cinefilia, tratando de ponerle un principio a todo ello y me vinieron a la mente dos anécdotas de mi infancia que me hicieron reirme al rememorarlas con la distancia del tiempo.

Elphaba. 7 años.

Estaba en el colegio un día de clase normal, y después del recreo la profesora comenzó a llamar a todas las alumnas a la mesa una por una. La cosa se trataba de hacernos una especie de cuestionario individual de temas de cultura general y así valorar hasta qué punto estábamos en el mundo las niñas de su clase. Llegó mi turno y Mª Ángeles, que así se llamaba la señorita, me empezó a preguntar sobre temas de lo más variado: dime el nombre de un país, el nombre de un pez, de un mamífero, un medio de transporte, etc, etc. De pronto me dice: "¿sabes el nombre de algún director de cine?". Dudé unos segundos y le suelto muy seria: "Sí, François Truffaut". La señorita se me quedó mirando fijamente con una expresión pensativa y me mandó por fin a mi asiento. En aquel momento recuerdo que pensé si me habría equivocado, porque su mirada fue un poco extraña. Ahora lo pienso y comprendo lo que pudo pasar por la cabeza a mi profesora. Desde "qué niña más repelente" hasta "qué puñetas le hacen ver a esta en casa" XDD.

No penséis que tenía la menor idea de quién era Truffaut o que era fan de Los 400 Golpes, pero en aquella época ponían un ciclo suyo en la tele, y yo le prestaba atención a todo lo que fuera cine, aunque no me enterara de nada.

Elphaba. 10 años.

En aquel tiempo mi hermano escuchaba un programa de radio local sobre cine. Era bastante cutrecillo, pero nos gustaba porque ponían bandas sonoras, y mi hermano se pasaba la hora con el dedo en el botón de REC y Pause para grabarlas en cinta de casete, y además resulta que aceptaban peticiones a través del teléfono. Una chica muy simpática era la que anotaba las llamadas, y a los pocos minutos los locutores ponían el tema escogido en antena. Como la cosa ya digo que era local y debía tener pocos oyentes, la petición de mi hermano siempre salía, y a los pocos programas empezó a endosarme una lista de peticiones para que llamara yo también y así multiplicar las opciones.

Un día cuando le suelto a la chica mi "lista de la compra" va y me dice: "oye, ¿quieres salir en antena y hablar?". Terror. Dije que no, de ninguna manera, pero la chica me insistió cariñosamente y no pude seguir negándome. "Espera un momento". Durante un par de minutos de pánico interminables estuve devanándome los sesos y sudando tinta para que se me ocurriera algo que decir. Llegó el momento y me hablaron ya los presentadores. Me preguntaron mi nombre y a continuación me dice uno: "Bueno, Elphaba, ¿qué querías decirnos?". ¿Cómo que qué quería decirles? ¡Pues absolutamente nada! ¡Si fueron ellos los que me metieron en el embolado! Repaso mental rápido... había visto la semana anterior Teen Wolf en la tele... ¡pues eso mismo! "Puees... quería decir que... que el maquillaje de Teen Wolf... es una porquería, parece plástico". Toma ya. Risita de los presentadores. "Bueno, Elphaba, ten en cuenta que bla bla bla", y pasaron a intentar convencerme de que no era tan malo, y de que si lo era, no era algo tan importante. "Pues... yo creo que sigue siendo un maquillaje muy malo de todas formas y no tendría que notarse tanto". Risitas de nuevo, despedida cariñosa y adiós. Uffff. Menuda intervención gloriosa como "crítica" XDD.

Más me valdría haber dicho "pues que me gustan mucho las pelis de Disney", lo que no hubiera provocado las risitas y hubiera sido cierto también. Qué mal ratito pasé. La cinta grabada tiene que andar por alguna parte de esta casa y me encantaría reirme escuchándola.

El caso es que la cinefilia siempre estuvo ahí, y qué difícil es disimularlo, cosa en la que no estoy para nada interesada.

martes, 28 de octubre de 2008

La même histoire


Dos meses después de volver no he podido desprenderme aun de París, y no creo que lo haga. Supongo que por eso este ha sido el momento propicio para ver esta película tan particular.

"Paris Je T'aime" es una historia de amor a una ciudad en forma de dieciocho cortometrajes de entre cinco y siete minutos de duración aproximadamente. Cada uno de ellos tiene como protagonista implícito un distrito o un barrio de París, y durante esos pocos minutos somos testigos de dieciocho formas distintas de ver París. Dieciocho historias. A veces ni eso, sino simplemente dieciocho diálogos, fotografías o instantes en la vida de personas anónimas, corrientes, especiales, de aquí y de allí.

Es una película algo irregular, y no puede ser de otro modo teniendo en cuenta que cada uno de los fragmentos contó con un guionista y director distintos, de estilos tan diversos como son los Coen, Isabel Coixet, Wes Craven, Gus Van Sant, Alexander Payne o Alfonso Cuarón entre otros. Como experimento no se puede negar que resulta atractivo, y más teniendo también en cuenta el reparto de lujo con el que cuenta: Juliette Binoche, Sergio Castellito, Nick Nolte, Willem Dafoe, Bob Hoskins, Steve Buscemi, Natalie Portman, Fanny Ardant, Elijah Wood, Miranda Richardson, Catalina Sandino Moreno, Depardieu, y una lista larguísima. Y ya se prepara un "New York I Love You" para 2009.

Sinceramente, creo que tiene un par de cortos que me parecieron un coñazo, pero la mayoría son cuanto menos curiosos, y unos cuantos que me parecieron realmente preciosos, como el de Coixet, Gurinder Chadha, Walter Salles, Tom Tywer o Alexander Payne, que es el que finaliza la serie. Y de ahí viene el título del post.

Me he enamorado de la canción de los créditos finales, que se llama precisamente "La même histoire" y está cantada en francés por la canadiense Leslie Feist. Habla de vidas cruzadas y de vidas que no se cruzan nunca aun viviendo en el mismo lugar, como en la película. Gente a la que el azar une, como muchos de nosotros aquí en internet, como mi amiga Isa y yo que fuimos a encontrarnos en la Place des Vosgues precisamente en París. Os dejo por aquí un video con la canción y la letra, y el trailer aquí al ladito.





Quel est donc
¿Cuál es pues
Ce lien entre nous
este lazo entre nosotros
Cette chose indéfinissable ?
esta cosa indefinible?
Où vont ces destins qui se nouent
¿Dónde van estos destinos que se anudan
Pour nous rendre inséparables ?
para hacernos inseparables?

On avance
Avanzamos
Au fil du temps
en el curso del tiempo
Au gré du vent...
a merced del viento...

On vit au jour le jour
Vivimos al día
Nos envies, nos amours
nuestros deseos, nuestros amores
On s’en va sans savoir
Nos vamos sin saber
On est toujours
Estamos siempre
Dans la même histoire...
en la misma historia...

Quel est donc
¿Qué es pues
Ce qui nous sépare
lo que nos separa?
Qui par hasard nous réunit ?
¿Quién por casualidad nos reúne?
Pourquoi tant d’allers, de départs
¿Por qué tantas idas, tantas partidas
Dans cette ronde infinie ?
en este círculo infinito?

On avance
Avanzamos
Au fil du temps
en el curso del tiempo
Au gré du vent... ainsi...
a merced del viento... así...

On vit au jour le jour
Vivimos al día
Nos envies, nos amours
nuestros deseos, nuestros amores
On s’en va sans savoir
Nos vamos sin saber
On est toujours
Estamos siempre
Dans la même histoire...
en la misma historia...
la même histoire...
la misma historia...

Se la dedico a todos a quienes les gusta viajar y conocer gente o les encantaría hacerlo :-)

lunes, 27 de octubre de 2008

The Half Blood Prince sigue poniéndonos los dientes largos

Gracias al estupendo blog de Yo misma me he enterado de que hay un nuevo trailer de la pospuesta "Harry Potter and the Half Blood Prince". Los fans de esta saga literaria estamos ya acostumbrados a ver estos trailers y ponernos nerviositos de la emoción, aunque sepamos por experiencia que las películas nos defraudarán, en buena parte "gracias" al chapucero guionista que se dedica a hacer peores corta y pega que los que yo hacía en preescolar.
Con las ilusiones renovadas (otra vez), y esperando que al final la cosa no quede en esto, os dejo las últimas imágenes de la mejor entrega de las siete.




Si alguien interesado no entiende lo que dicen, que levante la mano, que se lo cuento.

Tan solo con ver la secuencia en la que Harry llama cobarde a Snape me pongo a dar botes.

viernes, 24 de octubre de 2008

Hedwig and the angry inch


Leyendo ayer el blog de Sergio recordé muchas situaciones parecidas a la que él describe. La mayoría de las personas, cuando disfrutamos de algo (una peli, un libro, un disco, etc), nos sentimos impulsados a recomendarlo, ya sea con el fin altruista de que los demás lo pasen tan bien como nosotros, o por motivaciones puramente egoístas, o sea, poder exteriorizar tus opiniones sabiéndonos comprendidos a la perfección. Sea como sea, algunas de esas recomendaciones van a ser aciertos casi seguros con la mayoría, pero de vez en cuando encuentras un diamante que sabes que es muy difícil de vender a cualquiera, porque son propuestas lo suficientemente poco convencionales como para provocar una actitud de rechazo total, y claro, no nos hace ni pizca de gracia que no aprecien nuestra joyita.

Hace seis o siete años encontré uno de esos diamantes raros, y es con toda seguridad una de mis películas favoritas.

"Hedwig and the angry inch" no es una película que entre por los ojos. Tiene un aspecto de lo más cutre, está hecha con cuatro duros por gente totalmente desconocida y tiene un argumento de lo más esperpéntico, por no hablar del título ("Hedwig y la pulgada cabreada") que mejor no explico por qué se llama así. Y encima ¡es musical!


Hedwig nace en la Alemania oriental siendo Hansel, un chico solitario amante del rock y deseoso de encontrar el amor, al otro lado del muro si es posible. Cuando un fornido marine americano parece que va a hacer su sueño realidad convirtiéndole en la reina de su vida, de pronto todo le sale absolutamente mal: una operación de cambio de sexo por los motivos equivocados que resulta fallida, un muro que cae a destiempo y un marido que no es ningún príncipe azul. Lejos de achantarse, Hedwig saca fuerzas de flaqueza y decide dos cosas: que va a ser una estrella del rock y que terminará encontrando el amor.


Llegados a este punto estoy segura de que algunos ya han decidido que no van a ver esta película. Continúo para los que aun sienten curiosidad :P

Con un humor irónico y descarado, pero sin caer para nada en lo zafio ni en lo pedante, somos testigos del viaje de Hedwig por los locales menos glamourosos de la América profunda, acompañada por su peculiar banda, contando la historia de su vida a través de sus canciones y del monólogo con un público que a veces la entiende y a veces no, para por último desmbocar en un final abierto a la interpretación.

La historia de Hedwig no es solo divertidísima, sino también tierna, porque es difícil no cogerle cariño a un personaje tan sensible y con tanto tesón en su búsqueda de la aceptación.

El principal artífice de este encanto de película freak es John Cameron Mitchell, que es escritor del musical en que se basa, guionista y director de la película, además de dar vida y personalísima voz al personaje en las dos versiones.

El segundo responsable del resultado es Stephen Trask, autor de las canciones, que forma parte del reparto como músico del grupo "The Angry Inch". La colección de temas que ha dejado es memorable, y han sido versionadas por muchos artistas reconocidos. Cada letra es una cita.

Es difícil escoger, pero me quedo con dos de ellas de las que os dejo video. La primera es "The origin of love", que es una preciosa y triste leyenda basada en el discurso del griego Aristófanes en el simposio de Platón. La segunda es "Wig in a box", el grito de una mujer desilusionada y abandonada, y un eficacísimo antidepresivo que he cantado y bailado a toda voz más de una vez, y me sé de otra que también ha hecho lo mismo.



Por cierto, no tengo ni idea de si se ha llegado a doblar esta película, pero es un pecado total y absoluto no verla en versión original y perderse toda la fuerza, la personalidad y el acento alemán de Hedwig.