jueves, 28 de mayo de 2009

El sabor del restaurante Ariake (Mis Doramas II)



Ha llovido tela desde la primera vez que vi un dorama japonés. Los he devorado a pares, y los he visto malos, regulares, buenos, y buenísimos. Tengo que decir que la mayoría me ha gustado, y me han hecho revolcarme de risa, gastar un paquete de klínex o llevarme con una sonrisa feliz toda la semana.

No sabría muy bien cómo clasificar "Ryusei no Kizuna" (traducido como lazos o vínculos de estrellas) porque es una mezcla un poco desconcertante entre comedia, drama e intriga. La historia de diez episodios está precisamente basada en el libro de Keigo Higashino, que es un escritor de novelas de intriga bastante popular por allí.

Los protagonistas son los tres hermanos Ariake, cuyos padres, dueños de un modesto restaurante familiar de barrio, fueron asesinados misteriosamente (ocurre al principio de la serie, y todo el argumento va alrededor de eso). Los tres se han convertido en adultos siendo buenas personas, pero un poco necesitados de enderezar su vida. El mayor, Koichi, es el protector, un poco melancólico, y blanco de las bromas de sus hermanos, que trabaja de cocinero intentando seguir los pasos de su padre. El segundo es Taisuke, un chico guapo, alegre y aparentemente despreocupado, que se gana la vida vendiendo DVDs porno. La más joven es Shizuna, simpática pero bastante atolondrada, que no termina de centrarse en nada de lo que hace, por lo que sus hermanos mayores están siempre pendientes de ella.

Años después el asesinato de sus padres está sin resolver, pero ninguno de los hermanos ha olvidado que juraron encontrar y matar a la persona que los dejó huérfanos. Entonces, cuando el caso está a punto de prescribir, creen haber encontrado al criminal...

Confieso que me tragué los diez capítulos en dos días, porque la trama seria se pone la mar de interesante, y los toques de comedia surrealista me parecieron geniales, desde los movidones de los Ariake hasta los peculiares personajes secundarios (genial el oficinista Takayama y su adicción a los post-it XDD). Ryusei no Kizuna estaba condenada a tener éxito con eso, pero por si fuera poco se hizo con tres de los mejores actores de televisión que podían fichar, los polifacéticos y pluriempleados Kazunari Ninomiya (otra vez el chico Iwo Jima) y Ryo Nishikido (kamisama no purezento, ¿no, Zelgadiss? XD), y Erika Toda, a los que he visto trabajar con mucha solvencia en algunos de mis doramas favoritos.


El tema del opening, "Beautiful Days", cantado por el grupo Arashi una vez más (que estos no salen nunca en la tele, no ^_^U):








Y no podemos olvidar lo que se convierte en el centro de la trama: el arroz Hayashi. La receta de este plato es definitivamente el gran misterio del dorama. Tanto es así que es imposible terminar de verlo sin desear comerlo. Por lo tanto, Zelgadiss, Claire y una servidora, consumidoras incombustibles de cultura nipona, decidimos investigar al respecto y experimentar con nuestras sufridas familias. Entresacando lo que pudimos de las pocas indicaciones que se dan en la serie, y haciendo un híbrido de varias recetas de internet (no encontramos una receta definitiva), cada una ha hecho su propia versión, y así quedó la mía.



Claire, quedas tú.


sábado, 23 de mayo de 2009

Miss Saigon

Al hilo del post anterior, Sergio Arán comentaba que posiblemente Puccini era el compositor de ópera más cercano al musical de hoy día, y no le falta razón. Curiosamente dos de sus obras más representativas, 'La Bohéme' y 'Madama Butterfly', han tenido su versión en los escenarios de Broadway y del West End londinense. La primera dio lugar a 'RENT', y la segunda a 'Miss Saigon'.

'Miss Saigon' es el segundo musical más famoso de los autores Claude-Michel Schönberg y Alain Boublil, los creadores de 'Les Miserables'. Parece ser que Schönberg se inspiró al ver una foto en un periódico en la que una mujer vietnamita dejaba a su hijo en una sala del aeropuerto para que este volara a Estados Unidos, donde su padre biológico, un ex-combatiente de la guerra, se haría cargo de proporcionarle un futuro. Este último gran sacrificio de una madre le conmovió tanto que decidió hacer que la historia de Butterfly se trasladara al drama de la guerra de Vietnam en los años 70, y así contar la historia de una de esas madres y de los niños cruelmente llamados Bui-doi.

En lo general hay pocas variaciones del argumento del musical respeto al de la ópera. Si acaso el más significativo es que aquí el G.I. americano no es un capullo que se limita a divertirse y a olvidarse como Pinkerton, sino que Chris (que así se llama el soldadito) se enamora perdidamente de Kim, la inocente muchacha que conoce en un prostíbulo. Para Kim es la primera vez, y Chris siente deseos de protegerla y de alejarla de ese mundo sórdido que le espera, y está decidido a llevarla con él. Pero el día en que cae la ciudad de Saigón el caos es terrible, y miles de vietnamitas se agolpan frente a la embajada americana intentando huir. Las verjas se cierran y la pareja no se encuentra, y Chris es evacuado con los demás muy a su pesar. Bueno, como me embale cuento la sinopsis completa, así que quien quiera más detalle que lo mire aquí. Os vais a reir, pero la primera vez que escuché este musical lo hice leyendo a la vez el argumento canción por canción, y no sabéis qué lagrimones me caían.

Esta impresionante producción dirigida por Nicholas Hytner, se estrenó en Londres en septiembre de 1989, y saltó a Broadway en 1991. Ha sido reconocida con más de treinta grandes galardones de teatro en distintas categorías, no solo por su música exquisita, sino por un montaje que está entre los más espectaculares y técnicamente complejos que se han visto jamás en un escenario. Es famoso ya el helicóptero que aparece en la escena de la evacuación de Saigón.

El extraordinario reparto original incluyó, entre otros, a Jonathan Pryce, como el dueño del bar donde trabaja Kim, Simon Bowman como Chris (que a mí personalmente siempre me ha parecido bastante cursi) y Claire Moore que interpreta a Ellen, la esposa de Chris. Pero sobre todo, supuso el descubrimiento de una joven Lea Salonga, que barrió en premios con su papel de Kim.

Lea era bastante conocida en su Filipinas natal por sus papeles infantiles en musicales y televisión, pero su lanzamiento internacional se hizo posible cuando los responsables de 'Miss Saigon' buscaron por todo el mundo una actriz cuyo timbre y personalidad se adaptara a Kim. En ese casting las dos actrices que quedaron finalistas fueron Lea Salonga y Monique Wilson, de diecisiete años y amigas de la infancia. Finalmente la primera obtuvo el papel protagonista y la segunda quedó como otra de las chicas del bar. Me encanta la serenidad que muestra en las audiciones y el careto que tienen puesto los autores, director y productor, que deben estar pensando "esta es la nuestra".



De todos los musicales que aun no he visto, probablemente el que más ganas tengo de ver es este (y el que más se me resiste). Es una de estas marquitas que me gustaría poner en mi lista de cosas por realizar alguna vez, aunque parezca un sueño bastante banal. Varios de mis momentos preferidos de un musical se encuentran en este, así que voy a compartir algunos con vosotros, aunque me vais a perdonar la mala calidad de los videos.

"The movie in my mind". Cantada por Kim (Lea Salonga) y Gigi (Isay Álvarez). Las prostitutas están bailando e intentando complacer a los soldados americanos. Es el primer día de Kim y aun no conoce a Chris. La escena se congela y Gigi canta sus auténticos pensamientos. Sabe que los soldados son ruidosos y maleducados, pero sueña que alguno de ellos la llevará consigo, y en la película que imagina en su mente ve una vida feliz en Nueva York, con dinero, helados y niños pequeños a su alrededor. Kim se dice a sí misma que no llorará, que bailará, hará beber a los hombres y cuando haga el amor no será ella misma, y si le hacen daño cerrará los ojos. Son dos mujeres muy distintas, pero en la película de su mente las dos huyen hacia un lugar donde la vida sea menos cruel.





"I still believe". Cantada por Kim y por Ellen (Claire Moore). Se puede decir que esta canción es la equivalente en argumento al aria que puse en el anterior post de 'Madama Butterfly'. Tres años después de separarse, Kim mantiene la esperanza de que el amor de Chris seguirá vivo en alguna parte. Mientras, en Estados Unidos, Chris está felizmente casado, aunque los recuerdos del pasado le atormentan y le persiguen en pesadillas. Su esposa Ellen oye el nombre de Kim, pero no hace preguntas, sino que se traga su orgullo y le sigue queriendo con devoción. Y el tío ahí durmiendo...




"I'd give my life for you". Cantada por Kim. No precisa de mucha explicación. Kim hace la firma promesa de proteger a su hijo a costa de lo que sea necesario.








Conozco a Lea Salonga desde que la vi actuar en directo en la gala de los Oscars de 1993 cantando "A whole new world", la canción de la película "Aladdin" (era la voz cantada de la princesa Jasmine) y desde entonces he tratado de seguirle la pista. Seguramente habrá quien prefiera otras voces en el mundillo de los musicales, y a mí me fascinan muchas otras, pero la mezcla de dulzura y fortaleza que tiene la suya la hacen única, y además perfecta para los personajes más emblemáticos que ha encarnado durante su carrera. Es probable que haya sido la Eponine más famosa de las que han representado 'Les Miserables'. Recuerdo que tuve una compañera de clase que llevaba en su walkman una cinta de 60 minutos con la canción "On my own" grabada una y otra vez por las dos caras.





Algunos años más tarde, Lea regresó a la producción para meterse esta vez en el papel de Fantine. No sé que tipo de evento sería este, pero si yo me encuentro a esta mujer cantando "I dreamed a dream" en el parque me caigo de espaldas.





Si es que hasta en su propia boda tenía a su marido descompuesto pañuelo en mano. Vean, vean:






Y bueno, para terminar este post tan larguísimo y con tanto video (pero que podía haber dado mucho más de sí, creedme), os dejo con esta suite interpretada por la banda sinfónica de una escuela elemental japonesa (niños de nueve y diez años). Cuando recuerdo a mi clase del instituto o perpetrando "Vamos al frontón" en flauta de plástico y luego veo esto... qué verguenza. Si es que estos japoneses son...


miércoles, 20 de mayo de 2009

Un bello día veremos levantarse un hilo de humo...


Es curioso cómo algunos de los mayores genios de la historia fueron considerados unos ineptos en sus comienzos. Así sucedió también con Giacomo Puccini, del cual se dijo en su infancia que era "un alumno no particularmente dotado y sobre todo indisciplinado".

Sin embargo nadie duda hoy en situarlo al mismo nivel que Mozart y Verdi. A mí particularmente me gusta más. No entiendo nada de música como he dicho siempre, pero las arias de Puccini me emocionan más que ninguna otra. Si el amor y la tragedia suenan de alguna forma, suenan a Puccini.

Pero además de música, una ópera es una historia para vivirla mientras se escucha, y parte del mérito estuvo en la colaboración del músico con los libretistas Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, junto a los que compuso sus tres obras más famosas: 'La Bohème', 'Tosca' y 'Madama Butterfly'.

El argumento que mejor conozco es el de 'Madama Butterfly', basada en la novela 'Madame Chrysanthéme' de Pierre Loti, ya que además de ser una de las más representadas, es posiblemente la que más versiones y adaptaciones ha tenido. La triste historia de Butterfly se ha visto reflejada en obras y películas de todos los colores, una de las cuales es el musical 'Miss Saigon' del que ya hablaré un poco en el siguiente post.

El video que inserto a continuación es una animación que me ha parecido preciosa, y la música que suena corresponde al aria 'Un bel di, vedremo levarsi un fil di fumo'. En ella la inocente Chio Chio-San (o Butterfly) canta sus esperanzas de que algún día vuelva su amado (y cabronazo, perdón por la expresión) teniente Pinkerton a buscarla después de tres años. Pobre...


Un bel di vedremo
Un bello día veremos
Levarsi un fil di fumo sull´estremo
levantarse un hilo en el extremo
Confin del mare.
confín del mar
E poi la nave appare.
Y después aparece la nave.
E poi la nave bianca
Y después la nave es blanca
Entra nel porto, romba il suo saluto.
Entra en el puerto, truena su saludo.
Vedi? E´ venuto!
¿Ves? ¡Ha venido!
Io non gli scendo incontro. Io no. Mi metto
Yo no voy a buscarlo, yo no. Me pongo
Là sul ciglio del colle e aspetto, aspetto
ahí, en lo alto de la colina y espero, espero
Gran tempo e non mi pesa
mucho tiempo y no me importa
La lunga attesa.
la larta espera.
E... uscito dalla folla cittadina
Y... surgido de entre la multitud de la ciudad
Un uomo, un picciol punto
un hombre, un pequeño punto
S´avvia per la collina.
subiendo por la colina.
Chi sarà? Chi sarà?
¿Quién será? ¿Quién será?
E come sarà giunto
Y cuando esté aquí,
Che dirà? Che dirà?
¿Qué dirá? ¿Qué dirá?
Chiamerà Butterfly dalla lontana.
Llamará Butterfly a lo lejos
Io senza far risposta
yo sin responder
Me ne starò nascosta
estaré escondida
Un po´ per celia, e un po´ per non morire
un poco por bromear, y un poco por no morir
Al primo incontro, ed egli alquanto in pena
al primer encuentro, y él un poco ansioso
Chiamerà, chiamerà :
llamará, llamará:
“Piccina-mogliettina
"Pequeñita, mi pequeña esposa
olezzo di verbena”
perfume de verbena"
I nomi che mi dava al suo venire.
los nombres que solía llamarme.
Tutto questo avverrá, te lo prometto.
Todo esto sucederá, te lo prometo.
Tienti la tua paura,- io con sicura
Guárdate tus temores, ¡yo con segura
Fede lo aspetto.
fe lo espero!

sábado, 16 de mayo de 2009

Un beso para Birdie


Es genial eso de rebuscar entre viejas películas que son nuevas para una. Es una fuente inagotable que permite la supervivencia cinéfila en las semanas de sequía que deja la cartelera de vez en cuando.

Una de estas pelis rescatadas fue para mí "Bye bye Birdie (Un beso para Birdie)" , de 1963. No sé si os sonará conocida, pero yo no tenía ni idea de ella hasta que la vi hace unos meses.

Conrad Birdie es un cantante de rock&roll ídolo absoluto de jovencitas, cuyo más mínimo movimiento de caderas puede hacer desmayar a toda una fila de chicas (¿os suena?). Pero el país se conmociona porque Birdie es llamado a filas (¿os sigue sonando?) y los que manejan los hilos del artista no planean otra cosa que un concurso nacional para elegir a la chica que despedirá al cantante... !con un beso! La revolución.

De esta forma entramos en una comedia divertidísima, que recoge los tópicos del musical 'sesentero', con chicas de pelo cardado, chicos engominados con tupé y mucho, muchísimo ritmo, como se encargaron de reavivar con "Grease" y "Hairspray" años más tarde.
Es una parodia desternillante, con bastante mala leche y más que reconocible del fenómeno fan desatado en su momento con una figura como Elvis Presley. Por tener tiene incluso a una jovencísima y espectacular Ann-Margret que se come la pantalla con sus bailes y sus canciones, un par de años antes de hacer "Viva Las Vegas" precisamente con Elvis. Acompañándola tiene a Dick Van Dyke y a una Janet Leigh con aspecto de Rita Moreno, y dirigiendo el cotarro detrás de la cámara estuvo George Sidney, responsable de títulos tan clásicos como "Magnolia", "Levando Anclas", "Scaramouche", "Los tres Mosqueteros" (la de Gene Kelly y Lana Turner), "Bésame Kate", "Pal Joey" o la misma "Viva Las Vegas".

"Bye bye Birdie" fue una adaptación del musical del mismo título que se estrenó dos años antes en Broadway, cosechando premios Tony al mejor musical y al mejor actor de musical para Van Dyke, que interpretó el mismo papel en ambas versiones. Además, la versión cinematográfica obtuvo nominaciones al Oscar de mejor música y mejor sonido, y al Globo de Oro de mejor película y mejor actriz para Ann-Margret.

Os dejo con el comienzo de la película para abrir boca.


domingo, 10 de mayo de 2009

Los Jóvenes Jinetes




Hace pocos días hacía un repaso de algunos de los personajes que fueron mis chicos de carpeta durante mi primera adolescencia, y mencioné lo que fui a denominar "enamoramientos en masa". Zelgadiss vino a recordarme después que había perpetrado un olvido imperdonable.

"Los Jóvenes Jinetes (The Young Riders)" causaron sensación en mi clase (y en muchas otras) en aquellos años del 90 al 92 en que emitieron la serie, y es que, menos Teaspoon y las mujeres, estaban todos buenísimos. Merecían el post.
La acción se desarrollaba en los años previos a la Guerra Civil Americana, y durante tres temporadas narró la historia de ficción de siete jinetes del legendario Pony Express. Sin embargo los personajes no eran totalmente inventados sino que, entre ellos, nos encontramos a unos jóvenes William F. Cody, futuro Buffalo Bill (Cody), y James Butler Hickock, futuro Wild Bill Hickock (Jimmy), encarnados por Stephen Baldwin y Josh Brolin respectivamente.

Los otros jinetes eran Kid (Ty Miller), el muchachito bueno, Buck (Gregg Rainwater) y Ike (Travis Fine), amigos inseparables, uno indio mestizo y otro mudo, y Lou (Yvone Shuhor), la chica de incógnito, descubierta por Kid muy al principio de la serie, lo que da lugar a cierta trama amorosa (¿Hana Kimi en el oeste, Zelgadiss? XDD). En la segunda temporada se uniría el séptimo jinete, llamado Noah (Don Franklin), que era un chico negro nacido libre.

Todos ellos eran huérfanos, requisito indispensable para que fueran contratados para tan peligroso oficio, que requería habilidades especiales montando a caballo, disparando y protegiendo el correo que transportaban con su vida, si era preciso. Vivían todos juntos en el pueblo de Sweetwater bajo la mirada casi paternal de Teaspoon (el veterano Anthony Zerbe) y cuidados por Emma (Melissa Leo). Cuánto envidiamos algunas a Lou en su día por vivir allí... Menudos compañeros de piso que se buscó la chica. Otros personajes recurrentes eran el Marshal Sam Cain y un problemático adolescente llamado Jesse James (Christopher Pettiet) que se convertiría en el protegido de los protagonistas en la tercera temporada.

La recuerdo como una serie muy entretenida, con argumentos muy variopintos en cada episodio, y que, a pesar de pintar una bonita e irreal estampa de lo que fue el lejano oeste americano, tocaba muchos temas del contexto historico y social auténtico del que tomó su inspiración. Todo ello para lucimiento de sus guapos protagonistas y sus andanzas de amor, valor y amistad, claro, majísimos todos ellos. Me gustaban todos, repito, pero mis favoritos eran Cody, el simpático, y Jimmy, el más tipo duro (Josh Brolin siempre ha sido Josh Brolin, qué queréis que os diga).
Para mí era un momento de verdad muy emocionante cuando cada jueves a las siete de la tarde (creo recordar) escuchaba esta música de John Debney y veía los caballos galopar:




A pesar de la popularidad que tuvo la serie, no supuso un punto de inflexión en las carreras de la mayoría de ellos, aunque se da la curiosidad de que este año hemos tenido a Brolin y a Melissa Leo con sendas nominaciones a los Oscar.




Brolin, después de haberse llevado unos cuantos años escondido debajo de una piedra o de un cactus, ha renacido como un bien valorado actor secundario en alza. Esperemos que siga dejándose ver a menudo por la pantalla (o fuera de ella, si se empeña).



Stephen Baldwin, después de haber sido modelo de Calvin Klein, continuó haciendo papeles en algunas películas de cierta proyección, e incluso fue uno de los integrantes de aquellos "Sospechosos Habituales" que se convirtió en estupendísima peli de culto. Pero después de aquello paseó peligrosamente por el borde del precipicio, hizo de Pablo Mármol en la secuela de "Los Picapiedra", y se terminó de caer. Ahora luce el cuello doble de ancho característico del resto de sus hermanos. Y ya no es modelo de Calvin Klein.


Gregg Rainwater, Ty Miller (que era tan mono como soso) y Don Franklin siguieron su carrera entre telefilmes y series de televisión, unos con más suerte que otros, que en ningún caso fue mucha.



Travis Fine, que ni era mudo ni era calvo, siguió siendo actor hasta que hace pocos años decidió dedicarse a pilotar aviones y montó una empresa con su mujer en Valencia... (California), como podéis ver aquí .


Yvonne Suhor, como el 80% de las mujeres de más de treina años, se convirtió en rubia. Profesionalmente se dedicó más al teatro, y actualmente es profesora de voz, movimiento e interpretación.

Christopher Pettiet, ese chiquillo tan guapo que hacía de Jesse James, íntimo amigo de Tobey Maguire y de Leo DiCaprio, no tuvo mucho tiempo, y tampoco lo aprovechó nada bien, porque murió ocho años después, a la edad de veintitrés, por una sobredosis de drogas.

La verdad es que me apetece mucho volver a verla, aunque me defraude. Pero bueno, igual no lo hace, quién sabe.

domingo, 3 de mayo de 2009

Déjame Entrar

Mucho se ha venido hablando de esta película (que hablen mal o bien, pero que hablen) y, probablemente, será con el tiempo una de estas películas que habrá visto muchísima gente por recomendación o por curiosidad, aunque ahora mismo no forme colas delante de los cines.
"Déjame entrar" podría simplificarse como una película sobre vampiros, pero no creo que sea tan sencillo clasificarla en un género. No diría que es exactamente un filme de terror, o al menos a mí no me dio miedo, pero sí que es una película de fuertes impresiones, y tiene varias secuencias fuertecitas que debo reconocer que me hicieron dar un respingo en la butaca. Por otra parte es una historia profundamente intimista y delicada, narrada con esa desnudez y esa asepsia del cine nórdico. Los protagonistas son dos niños desarraigados, cada uno en circunstancias muy distintas, entre los que surge una conexión y una aceptación absoluta del otro, aun sin comprenderse completamente. Durante todo el metraje me rondaba por la cabeza ese "nadie es perfecto" del genio Wilder, porque en el fondo se trata de eso.


Estos vampiros no son del tipo al que nos tienen acostumbrados. No son ni sofisticados, ni especialmente cultos, ni atractivos, pero tampoco son unas malas bestias carentes de afectividad. Sin prescindir de algunos de los mitos y tópicos más clásicos del vampirismo, lo que se nos muestra aquí es la faceta más miserable y "realista" de la maldición, y el asesinato como necesidad, no como acto de maldad, en contraste con la crueldad cotidiana del ser humano que Oskar sufre en forma de acoso escolar.


La frialdad y la oscuridad casi permanente de ese invierno sueco es igual que el aislamiento emocional en el que viven Oskar y la harapienta Eli antes de conocerse, y su historia puede resultar tan conmovedora como incomodadora. Desde luego no creo que sea de las que dejan indiferente a nadie. Contraindicada para espíritus muy delicados o para los que tienen fobia a la sangre.