
Como decía anteriormente, he tenido la suerte de ver ya la última del genio Miyazaki. Además en una pantalla relativamente grande y en versión original con sus subtitulitos bien puestos.
Esta prima de "La sirenita" de Andersen es un nuevo recordatorio para la animación occidental de que hay que seguir trabajando mucho para estar al nivel. Nuevamente ha sido un éxito de taquilla en su país y ha convencido a la crítica en un punto de encuentro tan prestigioso como es el festival de Venecia. Y también otra vez me ha vuelto a cautivar.

Ponyo es una cría de pececilla que un día Sosuke, un niño de cinco años, salva de morir entre la basura y las botellas acumuladas en la orilla del mar y se la lleva en su pequeño cubito de playa. De ahí nace la clásica amistad de niño y mascota, pero la cosa no queda ahí, sino que Ponyo decide que quiere ser niña y jugar con Sosuke. Partiendo de esto se desarrolla una hermosísima historia de amistad y respeto, en la que no faltan las leyendas tradicionales sobre el mar y los mensajes de amor por la familia, el respeto a los mayores, la pasión por vivir y la profunda reflexión sobre nuestra influencia en una catástrofe ecológica no tan lejana, temas siempre tocados en mayor o menor medida por Hayao Miyazaki.

Ha sido comparada con "Mi vecino Totoro", otra de sus grandes obras y una de mis favoritas, y de hecho me recordó en su primera parte a esta cinta, por su ritmo y por la relación que se establece entre los dos protagonistas de tan corta edad. Sin embargo el nudo central y todo el desarrollo de la aventura presenta rasgos que para mí evocan tanto a "El viaje de Chihiro" como a "El castillo ambulante", sus dos últimos títulos. Esto no quiere decir que se esté repitiendo el buen hombre, ya que no podían ser historias más distintas y originales, sino que produce sensaciones muy parecidas y que tienen un mismo lenguaje en común, que es la sensibilidad exquisita y la fantasía emparentada con lo ancestral.
Sus personajes son siempre entrañables, tanto los buenos como los no tan buenos, y el abanico de emociones que transmite es amplio. A mí me ha sacado las lágrimas, sin ser una película particularmente triste, lo digo.
Miyazaki, a pesar de sus 67 años, continúa implicado totalmente en sus proyectos para el Estudio Ghibli, y además de idear, escribir y dirigir sus obras, participa íntimamente en la animación dibujada a mano de forma artesanal, inusual hoy día. De hecho, para "Ponyo" se utilizaron más de 170.000 dibujos y acuarelas hechas por él en buena parte. El resultado final de todo esto es simplemente maravilloso, y se convierte en la envidia de decenas de producciones animadas con las últimas tecnologías.
No puedo terminar este post sin hacer mención especial a la música del maestro Joe Hisaishi, uno de los compositores que más admiro hoy en día, y colaborador habitual de Ghibli y Miyazaki, que no podía faltar a la cita.
Os dejo con la música de Hisaishi para la ocasión. ¡Qué ganas de ponerme el guantecito de Ponyo y unirme al canturreo del video! Los vellitos de punta tengo otra vez.
7 comentarios:
Nada, nada, me la apunto. Porque el resto me han gustado.
Yo también me animo. La música es preciosa. Normalmente me da pereza ir a ver estas películas y después las disfruto un montón. Tu empujoncito me viene muy bien.
Un beso Elphy
Si que tiene buena pinta. La música muy chula además.
Recuerdo como una verdadera experiencia la primera vez que ví El viaje de Chihiro. Iremos a ver esta y mientras tanto esperamos a que el senshei Sergio nos documente sobre la figura de Hisaishi
Hisaishi es maestro de maestros. No sé donde escribí sobre él. Pon en Google: "frikiperopoco hisashi"...
Perdona Elphaba la publicidad indiscriminada de mi blog, pero Hisaishi me pierde...
No te preocupes, si ya te la hago yo misma. Estás en casa.
Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas
Tengo muchas ganas de ver lo nuevo de Miyazaki. Lo cierto es que desde que le descubrí en el instituto (hace ya añitos) gracias a un compañero que tenía MI VECINO TOTORO en VHS, me encantó.
PORCO ROSSO también está hecha de forma genial y creo que CHIHIRO demuestra una madurez y una historia muy redonda (por eso triunfó más que las citadas).
En cualquier caso, me falta aún por ver EL CASTILLO AMBULANTE (que me perdí en el cine) así que ahora con PONYO pienso estar muy atento...
Saludos, he descubierto el blog por sus firmas en el blog amigo "EL LORO AZUL".
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