¡Qué listo! Pero mirad qué contento va llevándolo cuesta abajo… ¡así cualquiera!
Kioto está rodeada de colinas, y uno de sus mayores monumentos está también en una de ellas. El transporte público no se adentra en las calles circundantes, así que tocó subir cuestas a la 1 de la tarde. La ventaja es que de esa forma no te pierdes absolutamente nada del ambiente de esa larga calle que sube por el distrito de Higashiyama hasta el Kiyomizu-dera o templo budista del Agua Pura.
Siempre te encuentras a personas como este monje que permanecía imperturbable bajo el sol, y te consuelas pensando que si él puede, yo también… (jajaja…).
Pero bueno, llegué arriba, regular de sana y de salva, aunque contenta. Una nueva dosis de protector solar y pa’lante. Que por cierto, inciso: qué buenísimos son los protectores solares allí. Los probé el año pasado y este año lo confirmo. He usado muchísimos, baratos y caros, y aun no he conseguido comprar aquí uno que sea la mitad de eficaz, que no pringue y que no tenga el clásico y duradero“pestacito” a crema para el sol. Fin del inciso.
Finalmente nos situamos a los pies del niōmon y del saimon, las dos puertas de entada al Kiyomizu-dera con sus grandes escalinatas, desde donde hay una vista estupenda del Kiyomizu michi que era el camino que acabábamos de subir. Hay una frase que dice “le gusta más que una escalinata a un arquitecto japonés”. Bueno, en realidad no se dice, me lo acabo de inventar, pero por dios, entre los que subí el año pasado en Nikko y estos… No subía tantos desde que fui al Mont Saint Michel.
El Kiyomizu-dera es otro de los monumentos declarados en 1994 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y además fue uno de los candidatos a ser elegido una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo. Como es habitual, no se trata de un solo edificio, sino de un complejo de varios templos y santuarios, cada uno con sus curiosidades y leyendas particulares.
En uno de ellos, el Jishu-jinja, al que muchos visitantes llegan buscando sus dos famosas piedras del amor, separadas por 18 metros de distancia. La leyenda dice que si caminas de una hasta la otra con los ojos cerrados repitiendo el nombre de tu amado, y por supuesto llegas, te espera un feliz futuro junto a él, mientras que si no llegas, mejor que olvides el asunto. Claro que siempre puedes tener a un buen ayudante que te grite “¡derecha!¡derecha!¡no, un poco menos!”, pero eso significaría que también necesitarías de intermediario-colaborador para tener éxito en ese amor. Aunque una no es supersticiosa, hacer esas cosas tienen su gracia, pero lo dejé para otra ocasión y nos dirigimos a la estructura principal y más emblemática del templo, que es el Hon-do.

Este edificio de madera, construido en 1633 (aunque la fundación del templo se remonta al año 788) destaca por su espectacular estampa sobresaliendo de la montaña. La construcción se integra perfectamente en el paisaje y su terraza se sostiene por 139 columnas sin clavos, ofreciendo unas vistas espectaculares tanto de las montañas como de toda la ciudad.
La figura de esa magnífica terraza sobre la ladera hace pensar que es imposible sobrevivir a un salto desde allí, sin embargo lo cierto es que desde la baranda hasta el suelo “solo” hay trece metros. Otra cosa es que luego empieces a rodar colina abajo, que como mínimo te arañas un poco y te haces sangre en las rodillas.
¿Y por qué digo semejante burrada? Pues porque existía una especie de tradición hace siglos por la cual si un peregrino saltaba y sobrevivía, se le concedía un deseo. Hoy en día está estrictamente prohibido, y vamos, dudo que a mucha gente se le ocurra hacerlo, pero lo cierto es que de 234 saltarines que están contabilizados en la antigüedad, un 85% sobrevivió, se dice que gracias a la profusa vegetación que rodea al Hon-do. De hecho existe una frase popular japonesa que es “saltar desde la terraza del Kiyomizu-dera”, y que tengo entendido que significa hacer algo épico o de mucho valor. Y esta expresión sí es de verdad y no me la he inventado.
Mirando desde aquí no apetece saltar, no.
Y hablando de vegetación, la que tan eficazmente amortiguó dichos saltos está compuesta por multitud de cerezos y arces, de forma que en primavera tenemos un paisaje tal que así, y en otoño podemos disfrutar de unos fantásticos tonos rojos como estos y en invierno la estampa se convierte en esto.
Después de pasar por otra serie de edificios que forman parte del recinto, llegamos a la segunda estructura más importante, el Okuno-in, que por la terraza con la que también cuenta y por su disposición respecto al Hon-do, es el lugar idóneo para hacer fotos de este con la ciudad de fondo.
Servidora con el Okuno-in detrás.
Ya solo nos quedaba buscar el manantial que da nombre al Kiyomizu-dera, el Otowa no taki, que está quince metros más abajo. Se desciende por un camino entre la naturaleza y se llega a los pies de la fuente que tiene tres canalones por los que sale el agua del manantial a chorro. Algunas personas optaban por tomarse un heladito granizado a la sombra, pero nosotras a por el agua, que no se diga que no la probamos.
A las aguas de dicho manantial se les atribuye propiedades curativas, además de otro tipo de facultades. Uno de los chorros proporciona salud y longevidad, el segundo fortuna en el amor y el tercero éxito en los estudios. Beber de los tres se considera codicia y no sería útil, pero yo de esto no sabía nada. ¡No sé de cuál de ellos bebí!
Si alguien sabe qué toca en el del centro que me lo diga, porque si es el de los estudios no lo necesito, si es el de la longevidad voy a tardar en enterarme, y si es el de la vida amorosa pienso ponerle una hoja de reclamaciones.
Mirad con qué estilo bebo el agua, cualquiera que fuera la que me tocó.
El suceso extraño del día. Mientras hacíamos un alto en el camino para rehidratarnos se nos acercó un señor japonés que nos preguntó nuestra nacionalidad y me dio un folleto en español que rezaba “Consuelo para los deprimidos”, que no era sino un discurso de autoayuda con un montón de citas de la Biblia. Pero es que varios días más tarde, en un tren de Tokio, una señora de algún país hispanoamericano, un poco (muy) pesada, se empeñó en que fuera a visitar a la hermana nosequien a una parroquia de Shibuya, que se pondría muy contenta de verme. ¿Pero tengo cara de pecadora o de desconsolada? En fin, lo de pecadora es siempre discutible, pero estaba bastante lejos de estar triste y eso era evidente.
No deja de ser curioso que intenten evangelizarme dos veces en uno de los países menos cristianos del mundo, y en una de las ocasiones mientras que visito templos budistas.
Así que hoy el tema del día va a ser un tema muy propio, ya que la mayoría lo conocemos por las monjitas de la película Sister Act. Con ustedes la gemelas The Peanuts cantando una version de “I will follow him”, en japonés.
Así que hoy el tema del día va a ser un tema muy propio, ya que la mayoría lo conocemos por las monjitas de la película Sister Act. Con ustedes la gemelas The Peanuts cantando una version de “I will follow him”, en japonés.
19 comentarios:
Esos que te querían evangelizar pa mi que te vieron las intenciones de querer secuestrar unos cuantos nipones y querían sacarte del "mal" camino... XDDD
Ese sitio es espectacular y vale la pena subir toda la cuesta por mucho que cueste.
El tema musical muy apropiado ¡menuda versión XDDD!
Se te vé cara de estar pasando caló, pero no una depresión xDDDDD Y no me extraña que el monje pudiera meditar en medio de la calle, si tenía puesta una sombrilla en la cabeza, niña!!
Realmente, el sitio es una auténtica maravilla. ME he quedado alucinando, tanto con los edificios, como con los paisajes. Es para quedarse a meditar allí durante un montón de tiempo (quitando el calor). Impresionante!! :O
Jajajaaaaaaa... ¡lo unico que te faltaba era haberte encontrao a un par de mormones alli mismo! jajaaaa.
Jamia, tanto andar, tanta caló, pa bebé agua? Que no venden botellas? XDDDDDDDD
Pero las botellas de Font Vella no son milagrosas Candela. El agua del manantial que hay allí, dependiendo del caño del que la saque es para una necesidad distinta. La Elphaba creo que se ha ido al caño de los novios, y los amores, y eso ni con Lanjarón, hija... Pero que si me dicen que subiendo todo el monte, la montaña, y las escaleras me voy a encontrar arriba del todo después de hidratarme con Sean Bean envuelto en un lazo, me subo lo que haga falta, eh?
Donde se quedó lo de ir a San Antonio??? La calle ancha pa arriba y plaza san antonio, sin cuestas ni na y el mismo resultao seguro... y si tiene sed, que le pida un vasico de agua al cura... XDDDD
Mujer,que yo no iba buscando el tema XD. Y diría que San Antonio tiene peores vistas...
Q cara de calor que tienes en la cuarta foto!!! Igual es que confundieron el agobio con lo de pecadora ja ja ja, ni a Japón puede ir una tranquila sin que le intenten vender una moto religiosa, en fin.
Las fotos muy bonitas, y si es cierto como dicen en uno de los comentarios que bebiste de la del amor, ya contarás si da resultados o no, que como los tenga va a haber una avalancha de viajes al templo je je. Bsos!
aquel hombre que estaba de pie al sol, creo que iba mejor equipado para soportar la exposición a la radiación solar. esos sombreros de forma cónica quizá no sean muy estésticos según nuestros estándares, pero sí muy prácticos. ;)
el agua que bebiste, tal vez fuera el de la vida amorosa, y sus efectos aparezcan a medio-largo plazo. en cualquier caso, en el caso del amor y de los estudios, el grado de éxito es medible, y de lo contrario se puede poner una reclamación, como dices. ;) pero en el caso de la longevidad, qué vas a decir? "como me muera, me van a oír!!". :P
XDDDDDD Chema, yo te juro que me convertiría en espíritu nada más que para reclamar!!! XDDDDDDDDD
Pues San Antonio es bien bonito, con su cueva y sus cirios... Tiene razón Candela, oye... Además, Los Italianos pilla al lado y ya puestos, en lugar de agua, te tomas un batido de chocolate, hummmmmmm....
Sin duda, mi tmplo favorito. Me encanta el paseo hasta allí, con sus tiendas de recuerdos, helados y dulces. Me encanta la terraza y los pilares que la soportan. Me encantan las vistas desde allí (debe ser impresionante con los cerezos en flor y con los tonos rojos del otoño). Y me encanta la calle cuyo-nombre-no-recuerdo que parte de allí, con el encanto de las calles tradicionales.
Yo no hice lo de las piedras porque con tanta gente por medio era imposible y ya ví que allí todos hacen trampa y se van chivando el camino :)
En cuanto al chorrito (me encantó el detalle de la desinfección por UV) yo bebí del primero. Si te enteras, me cuentas.
La verdad es que me encantó esa visita y guardo muy buen recuerdo.
En cuanto a las chicas "Sister Act", me partoooooooooo.
Y digo yo... si no se puede beber de los 3 caños porque se considera codicia... en el caso de repetir el viaje... ¿hay que beber del mismo caño que la última vez? ¿o se puede elegir otro? ¿se considera entonces codicia al haber bebido de dos caños aunque sea en diferentes épocas?
qué yuyu, esas cosas las deberían explicar bien XDDDDDDDDD a ver si te invalida el primer buchecillo, ja,jaaaaa
Se considera que vaya par bien puesto tienes de haber subido hasta allí dos veces y te hacen la vista gorda XDDDDDD.
Yo sí recuerdo el nombre de la calle, pero eso es para un próximo post ;-)
Chema, me he llevado un rato riéndome con lo de "como me muera me van a oir!" XDDDDDDDD
jajajaja Es verdad, que te quisieron evangelizar! Yo creo que te vieron pecadora! Y yo, como no, pasaba del tema... y es que yo soy muy buena chica! ;-P
Ala, pues ahora tengo curiosidad por saber que signficado tiene el agua de la fuente que bebimos! Creo (por las fotos) que las dos bebimos de la del medio. Si es la del amor, pongo reclamación fijo! jejeje A no ser que tenga que tomarse su tiempo en hacer efecto, pero... que no tarde mucho!!
Realmente ese día hacía uno de los peores calores! Achicharradas estábamos! Pero el sitio es precioso!!
Pero lo de las piedras del amor... si te digo la verdad... no lo recuerdo, yo creo que ni las vimos, no? Porque creo que están arriba de esas escaleras de la foto 12 que has puesto, y al final no subimos por allí. Ves, es la excusa ideal para volver! Ah, no, que para entonces el agua sagrada ya me habrá dado amor! jajajaja ;-)
Sí, el santuario ese de las piedras estaba en esas escaleras, yo te conté la historia, pero con el calor que hacía, entre las piedras y el agua, yo tiraba más por el agua XD.
Qué horror ese día, cierto, que yo terminé malísima, cabeza abajo en la habitación, diciendo lo de "I'm disabled" recuerdas XD?
Elphaba, para mi ya siempre serás "disable"! jajajaja Es la frase del viaje! jajajaja
Sí, sí, calor inhumano pero de los grandes, que hasta para conseguir bajar (siendo bajada) tuvimos que hacer un parón en la sombra sentadas para poder continuar.
Estás reguapa en las fotos Elphaba, pero me apena que no seas verde.
¿De que temperatura hablas? Por hacerme una idea.
Pues allí no ví termómetros, pero comparados con los agradabilísimos 43º de Sevilla de cuatro o cinco días antes, estimo que allí la sensación térmica debía por los 48º, y seguro que me quedo corta, porque me cuesta creer que la sola diferencia de 5º supusieran ese infierno.
Aunque sea un dato un poco íntimo, yo que normalmente no llego al litro y medio de agua bebida diariamente, esa jornada debí beber cinco o seis, y aun así lo de mear era algo que no entró en el programa de aquel día XD.
Pero tengo que decir que según decían esos días hizo un calor inusualmente exagerado.
Dios mío, qué tortura.
Pero sabes qué? Que sarna con gusto no pica.
Pues sí.
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