sábado, 3 de octubre de 2009

Capítulo 8: Llevadme a Takeshita-dori, que luego tengo una boda en el parque Yoyogi

Como he dicho otras veces, en el Tokio lleno de contrastes uno puede llegar atraido por las tradiciones, la historia y las costumbres más arcaicas, o puede ir para sumergirse en el paraíso de la modernidad, el culto a lo joven y la moda más extravagante. Nosotras íbamos por las dos cosas y, en verdad, es difícil separarlas porque van muy de la mano, y en ello reside buena parte de su encanto.
De lo primero ya os he enseñado un poco. Respecto a lo segundo es inevitable hablar de Harajuku y de Takeshita-dori.




Harajuku es un distrito al suroeste de Tokio que se ha convertido en uno de los lugares de referencia de todo eso que he comentado. Allí se dan cita todo tipo de grupos y tribus urbanas, a lucir sus indumentarias de gótico, de lolitas, de muñecas y de las cosas más extravagantes que se os ocurran. Nada resulta exagerado ni demasiado extraño allí.


Y si hay una calle que no podíamos perdernos para respirar la esencia de Harajuku, esa es Takeshita-dori.


En esta calle peatonal se concentra un nutrido grupo de tiendas de moda joven de chico y chica, alejado de las grandes franquicias internacionales, donde es posible comprar atuendos discretos y menos discretos, pero siempre a la última. Bolsos, sombreros, paraguas, pelucas, zapatos, y medias a cual más original, Hello Kittys de mil formas, cientos de colgantes para el móvil (entonces comprendes porqué allí llevan tantas pamplinas colgadas en sus teléfonos, porque hay verdaderas monadas) y hasta una tienda de tutús de colores. Pero si atractivos son sus establecimientos, no menos llamativos son sus dependientes.


Sin embargo no solo hay ropa en Takeshita-dori. El culto a lo joven se manifiesta también en sus tiendas dedicadas al fenómeno pop idol, o lo que es lo mismo, a los ídolos de la música pop, que es algo profundamente arraigado en la sociedad japonesa (como ya describí en los post del concierto de Arashi), y que no distingue sexos ni edades. Vamos, que es lo más normal del mundo ver a señoras de cincuenta años comprando fotos y llaveritos de cantantes y actores de veinticinco. Quien no ha visto una tienda de esas por dentro no se puede ni imaginar lo que hay allí. Vamos, que el sistema de compra es coger una tarjetita y un lápiz y anotar números de referencia en plan Ikea, no os digo más.
Por no hablar de las tiendas de reventa, que tienen los tickets objeto del deseo en vitrinas con su cotización correspondiente. Es decir, se supone que esto es ilegal incluso allí, ¿no?
Además, vayas el día que vayas, y a cualquier hora, siempre hay gente (¿es que no tienen que ir a clase o trabajar?).

Es un mundo aparte totalmente adictivo, y aunque una persona no vaya atraida por ese tipo de cosas, no puede hacer otra cosa que ver y alucinar. Nosotras fuimos tres veces a Takeshita-dori, y siempre acabamos saliendo con una bolsa en la mano, y creo que no me equivoco al suponer que si llegamos a estar más días en Tokio, hubieramos vuelto a ir, y a salir con más bolsas (y la habitación con síndrome de Diógenes seguía llenándose cada vez más, y cada vez más, y sus ocupantes murieron sepultadas...).


El domingo tenía Harajuku un ambientazo genial. No sabemos qué tipo de festividad sería, pero tal y como salimos del planeta pop de Takeshita, nos encontramos con un desfile larguísimo y animadísimo en la avenida de Omote-sando.


Decenas de agrupaciones folclóricas de bailes y canciones tipo enka, con muchísimo ritmo y colorido, se dirigían al Parque Yoyogi, a cuya entrada había montado un escenario.


Es difícil escoger entre tanto parque, tan diferentes entre sí, pero el Yoyogi me gustó especialmente.



Es un bosque inmenso en medio de la ciudad. Cuando te adentras en él pierdes la conciencia de estar en una urbe, porque ni la ves, ni la oyes, ni la intuyes, tanto si miras a los lados del camino como si miras hacia arriba.


Por suerte el día estaba nublado y lloviznaba, porque el aire fresco y húmedo y las sombras le daban la atmósfera perfecta.
No sé a los demás, pero a mí las torii me producen una sensación muy mágica, realmente como si al pasar al otro lado atravesaras 'algo', no sé si me explico, y esta tan grande mucho más.


Por supuesto el Yoyogi tiene el elemento espiritual representado por su templo sintoísta, que es el Meiji-jingu.



Este templo suele utilizarse con cierta frecuencia para la celebración de bodas de tipo tradicional, aunque cada vez se ven menos hoy día. No sé si porque deben resultar más caras o qué, pero parece que las familias con cierto nivel son las que siguen manteniendo este rito tradicional. Siguiendo con la suerte que nos acompañó casi todo el viaje, tuvimos la fortuna de toparnos con el reportaje fotográfico de una de estas bodas, y allí estaban todos los paseantes como nosotras dejando constancia del evento.



Después de eso, como no nos invitaron al banquete, tuvimos que buscar un sitio donde comer. Empresa nada fácil ya que había familias y miembros de las agrupaciones musicales por todas partes, y encima empezó a llover fuerte....



... y no paró hasta día y medio después.

13 comentarios:

Cloti Montes dijo...

Me encanta toda la entrada, pero la última foto con esos preciosos kimonos,mmmmmmmmmmmm
Mañana mismo me pongo a hacerle uno a mis Nancys. Sí.
Bsssssssssss
Cloti

Candela dijo...

Oye... a la novia le han puesto una fortune cookie en la cabeza, eh??
Por cierto, aqui tengo tiendas Claire... a patadas. complemeneos a tutiplen...

Geno dijo...

Como ya sabes, cada vez que leo una de tus entradas del viaje ¡te odio! jajajjajaj Genial, me encanta todo. Las fotos, geniales.

anele dijo...

Pues no fue casualidad ni suerte, porque según me contaron, los domingos es muy típico encontrarse con una boda tradicional. Nosotros teníamos planeado acercarnos el domingo para ver a las lolitas y demás a al entrada del parque y luego ver si pillabamos una boda dentro, pero debe ser que los domingos son los días de lluvia por tradición, ja, ja, porque nos empezó a llover y nos avisaron que entonces no suelen reunirse los jóvenes.
Cómo te envidio. Tiene que ser precioso ver esos kimonos tan bonitos y ese vestido de novia tan curioso.

Oye, ¿no te parece que las tokiotas van siempre divinas de la muerte? muy arregladitas y peripuestas? no sabría explicarlo, creo que tienen cierta elegancia innata, auque no vayan vestidas de marcas caras de la cabeza a los pies. Lo mismo es solo una apreciación mía.

anele dijo...

Ah!! por cierto, ya sé que no tiene nada que ver, pero ¿os fijáisteis en lo impolutos que están los camiones? con esos cromados relucientes? casi te puedes mirar en ellos como en un espejo; y los obreros a veces con monos blancos blancos (o sea, de color blanco y limpios, ja, ja) con sus guantes tan limpitos... igualito que en España, vamos.

Elphaba dijo...

Digo que tuvimos suerte porque no íbamos buscando lo de la boda, y se fueron enseguida por la lluvia, así que estábamos en el momento justo en el preciso instante jejeje.

Sí que tuve esa misma impresión de la elegancia. Es difícil de explicar. Además, incluso si su estilo era más extravagante, no dejaban de estar impecables sin un solo detalle fuera de sus sitio.
Y lo que dices de los camiones impolutos lo hago extensivo a todo en general. En el estadio Kokuritsu fui a dejar mi bolso bajo la grada, y me agaché y todo a mirar alucinada cuando me fijé en lo extremadamente limpio que estaba ahí debajo del asiento. Un estadio... acostumbrada a que aquí tengan su propio ecosistema...

Zelgadiss dijo...

Jo, me acabo de acordar de que yo me hice fan de un cantante de ese desfile, espero que Claire le grabara con su cámara porque si no... Es que ahora soy super fan de los cantantes de Enka (jejejeje, que sospechoso...) ¬¬

Lo que me flipa tanto de Tokio es que estás en mitad de la ciudad más poblada del planeta y parece que no hay más que edificios y gente y en cuanto te metes en uno de los parques que hay se te olvida que estás en la gran mole de cemento y te pierdes (en todos los sentidos).

X cierto, creo que no sería yo si no dijera la que se ha convertido ya en "mi coletilla":
"¡¡¡¡LLEVADME A TAKESHITA DORI!!!!"

P.S. Creo que el gorro de boda representa la media luna o algo así,¿no? Dudo que sea una "galletita de la suerte" como ha sugerido Candela. XDDDDD
Aunque por mí podría ser una Gyoza, que estaban buenísimas con un poco de salsa de Soja... ¡¡¡ay que ganas de volver a comer gyozas!!!

Elphaba dijo...

Pues mirándolo bien sí que parece una gyoza XDDDD. Madre mía! qué buenas las gyozas! Quiero comerlas y no las encuentro! Claro que si no las prepara la señora Koyama o el señor Aiba no es lo mismo :/

BLAS dijo...

Yo soy una adicta a llevar cosas colgadas en mi móvil, y aquí la gente alucina con eso... ME pareció curioso cuando en el dorama de Stand Up! los ví con sus teléfonos llenos de colgajos como el mío, jejeje.
El torii se supone que es como una puerta entre la zona terrenal y la espiritual ¿no? Cuando he visto algún documental, peli o foto en donde sale, me ha dado esa sensación de atravesar aquella frontera y escuchar tan solo silencio y tintineos, dejando atrás el bullicio. Claro, que es la supuesta impresión que me dá, yo nunca he atravesado ninguno. Si tú dices que a tí te pasó así, es genial, estoy menos loca de lo que pensaba.
No quiero pensar la cantidad de bolsas que habría llevado yo dejándome a mi aire en aquel barrio. La tarjeta, derretida. Pero seguro...

Bertha dijo...

Perdona que te pregunte por aqui, nos vamos a Sant michel la primera semana de dicienbre, he vuelto a leer tus blogs y me gustaria que me dieras alguna pajina para poder reserbar para dormir y a que hora ya no se puede entrar, todo lo que puedas contarme, gracias?

Inma dijo...

¿No te morías de ganas de fotografiarlos y no podías hacerlo sin avergonzarlos?
Me pasaba mucho en Marruecos, y al final siempre optaba por ser respetuosa y no sacar la foto.Pero me perdí fotos gloriosas, sobre todo en la playa.

Elphaba dijo...

La verdad es que algunas fotos que hubieran sido geniales tuve que hacerlas medio disimulando porque sabía que de otra forma no podría, y en algún caso opté por no hacerla directamente.

chema dijo...

pues me gustan esos 'torii', son como dólmenes modernos.
qué chulas las fotos del festival, el ambiente es palpable.