jueves, 4 de septiembre de 2008

Le Mont Saint Michel (2ª Parte)

Peregrinar a lugares sagrados era todo un deber en la Edad Media, y para los franceses el Mont Saint Michel se convierte en una alternativa un poco más factible y cercana que la de ir a Tierra Santa o a Roma, aunque también atrae a cristianos de muchos lugares de occidente. En la actualidad atrae a devotos y a turistas a partes iguales. No en vano es el segundo monumento más visitado de toda Francia después de la Torre Eiffel.

En esta foto de los aparcamientos hecha desde las murallas se puede uno imaginar el hervidero en que se convierte el pueblo de 11 de la mañana a 6 de la tarde aproximadamente.

Los peregrinos que alcanzan el Monte son conocidos como “miquelots”, y a los pies de la abadía va creciendo la villa, llena de tabernas y posadas para alimentar y dar descanso a los viajeros que sortean las dificultades y peligros del camino, y cuyas calles conservan un aspecto muy similar hoy día. Incluso las primeras tiendas de recuerdos datan de aquellos años.

Algunas imágenes tomadas desde la ventana de nuestro hotel, Le Mouton Blanc.

Ahí estamos, paseando entre las tiendas de recuerdos, artesanía y restaurantes de comida tradicional normanda y bretona.

Durante la Guerra de los Cien Años el abad Pierre se convierte en consejero del rey Carlos VI, y la abadía se fortifica mediante innovadoras torres, patios y murallas, además de finalizarse los aposentos abaciales, donde se instalan también los servicios administrativos y judiciales.

Parte del recorrido sobre las murallas que rodean la villa de Le Mont Saint Michel.

La vida del monasterio se degrada paulatinamente y cada vez está más abandonado, hasta la disolución de la comunidad religiosa durante la Revolución. Es en esta época en la que se transforma en prisión, y así continúa hasta 1863.

Cualquiera se escapaba de aquí. No me extraña que el prisionero Gautier se matara del salto.

En el siglo XIX los escritores románticos vuelven a darle auge a la abadía, y es mencionado en muchas obras. Por fin se convierte en monumento histórico en 1874. Una nueva comunidad benedictina vuelve a instalarse, volviendo a convertirse en centro espiritual que es hoy.

2 comentarios:

Candela dijo...

Sigo dando un 10 por las fotos, a tu padre o a aquien sea, pero el 10 de la explicacion del texto para ti se quedan!

Charo Barrios dijo...

Vaya! ya me ha pisao la Candela lo de hablar de la calidad de las fotos....es que no puede ser...
Pero, en serio, son magníficas...
Francia y sus monumentos siguen siendo mis favoritas...