martes, 20 de mayo de 2008

Mil años de oración


Como a casi todo el mundo, me gusta el llamado cine de evasión en mayor o menor medida. Disfruto con una buena superproducción bien hecha, me lo pasé estupendamente viendo la última de Bourne y espero como la que más la nueva de Indiana Jones. Pero las que más me llegan son las historias de personas que podría creerme, ya sea en comedia, drama o romance. Son las que pueden hacerme tenerlas en la cabeza durante días, y que consigan que me gusten más aún después de digeridas que en el momento de salir de la sala. Como ejemplo esta que vi el otro día.

El protagonista no es especialmente glamouroso, ya que es un anciano chino, viudo y jubilado, que vive una vida aparentemente apacible hasta que decide hacerle una visita de larga duración a su única hija Yilan, que vive en los Estados Unidos y a la que hace bastantes años que no ve. El amable señor Shi (que así se llama el hombre) ve la vida que lleva Yilan y cree que no es feliz, por lo que decide averiguar por qué. Pero las barreras de comunicación entre ambos son difíciles de saltar, y el señor Shi tiene que poner todo su empeño en empezar a conocer a una extraña que parece no querer dejar de serlo, mientras que conecta a la perfección con una abuela iraní que, al igual que él, apenas chapurrea el inglés.

De todo esto, de reproches que se pudren de no expresarlos, de las eternas dificultades de convivencia, de sentimientos universales en definitiva, va esta pequeña perla intimista de Wayne Wang, tan pausada, tan tierna y sencilla. Como el señor Shi.



PROVERBIO CHINO:"Hacen falta trescientos años de oración para cruzar un rio con alguien en una barca.Hacen falta mil años de oración para compartir una almohada con alguien".

3 comentarios:

hamlet dijo...

Mmm... tiene buena pinta... ¿dónde la has visto? ¿cómo te enteras de esas pelis que casi nadie ve? En definitiva: ¿cómo lo haces? ;P

Elphaba dijo...

Pues mira, eso me pregunta mucha gente. Lleva dos semanas en el mismo cine en que exhiben la hiperpublicitada "Elegy" o "Ironman". O sea, en uno normal y corriente. Te aseguro que no tengo un cine privado en casa jejeje.
La verdad es que ni compro revistas de cine hace años ni frecuento webs de noticias cinéfilas, así que supongo que me entero porque me interesa simplemente, y que está al alcance de la mayoría.
Para empezar miro la cartelera y cuando no conozco un título indago por internet a ver de qué va por encima. Otras veces leo los periódicos cuando están en pleno festival y me entero de lo que se está viendo, que no necesariamente premiando, y me llama la atención alguna historia.
Supongo que el "truco" está en no dejarse eclipsar por los titulares o los grandes nombres y archivar en el coco lo que pone en la letra pequeña, que dice muchas cosas. Ah, y también en arriesgarse.

Á. David dijo...

Esta se me escapó, y es de las que me atraen sobremanera, y además la tenía en la agenda, pero...
Intentaré verla por otros medios.
Salud