
Aunque el cómic belga ha dado varios personajes que se han convertido en clásicos universales, como los Pitufos o Lucky Luke, sin duda el rey es Tintín, aunque mi corazón pertenece al Capitán Haddock, como puede deducirse del título de este post. Y es que hay mucho que rascar detrás de Tintín y de sus aventuras, y también tras la historia de su creador, Hergé, todo hay que decirlo. Tanto que da para un museo, y bastante denso, dicho sea de paso.

Hergé es el seudónimo artístico de Georges Remi, nacido en 1907. Este seudónimo no es sino la pronunciación de las siglas de su nombre, es decir G y R, al revés (en francés, por supuesto).
Prácticamente desde sus comienzos, la carrera de Hergé estuvo ligada al periódico Le XXe Siècle, una publicación belga de ideología católica para la cual puso en marcha un suplemento infantil llamado Le Petit Vingtième. En él desarrolló las primeras aventuras del periodista Tintín, un personaje evolucionado del primitivo boy scout Totor, además de otros menos conocidos como Quick & Flupke.
Prácticamente desde sus comienzos, la carrera de Hergé estuvo ligada al periódico Le XXe Siècle, una publicación belga de ideología católica para la cual puso en marcha un suplemento infantil llamado Le Petit Vingtième. En él desarrolló las primeras aventuras del periodista Tintín, un personaje evolucionado del primitivo boy scout Totor, además de otros menos conocidos como Quick & Flupke.
Tras las primeras historias de "Tintín en el País de los Soviets" (todavía en blanco y negro), "Tintín en el Congo", "Tintín en América" o "Los Cigarros del Faraón", acometió la creación de un nuevo viaje, esta vez a China. "El Loto Azul" podría decirse que fue el principio de la leyenda de Tintín y Hergé, convirtiéndose así en un punto de inflexión, no solo en su carrera profesional, sino en su propia vida. Pero de esto escribiré más tarde.
Mientras tanto, sus superiores en la revista le sugirieron que Tintín no era una buena influencia, ya que no se hacía referencia alguna a la familia del joven ni a una profesión “estable”. De este modo nacieron en 1935 las aventuras de Jo, Zette y Jocko, que eran un niño y una niña hermanos con su chimpancé. Las aventuras de estos eran del mismo tipo que las del periodista por aquel entonces, solo que Hergé se vió forzado a introducir siempre la figura de los padres de los chicos que acudían al rescate. El autor nunca se sintió con libertad creativa, así que terminó dejando este proyecto paulatinamente en manos de otros colegas, y se centró en Tintín.

El personaje se convirtió en un héroe nacional, y su popularidad era imparable, y ni la Segunda Guerra Mundial pudo frenar eso. Sin embargo la publicación de Le Petit Vingtième fue interrumpida por la ocupación nazi. Muchos de los creadores de cómic dejaron de trabajar en esa época, sin embargo Hergé continuó su producción, esta vez para el periódico Le Soir, que resultaba estar bajo control nazi. Esto le trajo no pocos problemas después de la guerra.
Por una parte se le acusó de colaboracionismo, ya que sus aventuras en papel contribuyeron a aumentar considerablemente las ventas y, por tanto, los beneficios para las arcas nazis. Por este motivo fue detenido en varias ocasiones, sin que finalmente la sangre llegara al río.
Por otra parte, durante aquellos años, las aventuras de Tintín jamás apoyaron ideología alguna en ese sentido, e incluso evitó rozas tema políticos, pasando a narrar aventuras que huyeran de controversias como “El Secreto del Unicornio” o “El Tesoro de Rackham el Rojo”. Más tarde el mismo artista diría con sus propias palabras que aunque jamás se sintió identificado con Alemania, sentía que había sido un auténtico estúpido, y que en aquellos años solo pensaba en que quizás no todo fuera tan catastrófico y en que tenía que seguir dibujando. Algunos creen interpretar en sus álbumes signos de antisemitismo, mientras que en “El Cetro de Ottokar” el conflicto entre las ficticias Sildavia y Borduria es una clara alusión a la anexión de Austria por parte de Alemania nazi, en la que los héroes protagonistas contribuyen a boicotear al país invasor. A priori parece que una cosa no casa con la otra, ¿no?

Mi opinión es que es muy fácil demonizar y polarizarlo todo desde afuera, pero probablemente la actitud de Hergé no hacía más que reflejar los tópicos más comunes de aquella época, y fue uno de tantos millones de personas sin más ni menos prejuicios que los que latían en buena parte de nuestra sociedad (y que aun lo hacen), y que se dedicaron a seguir sobreviviendo lo más tranquilamente posible en una época muy difícil. Puede que no sea algo de lo que enorgullecerse, pero es posible que muchos de nosotros cayéramos en una postura similar de darse las mismas circunstancias. El caso es que su inquietud por aprender sobre la humanidad nunca le abandonó, y eso se refleja en su visión del mundo y en la evolución de toda su obra.
La guerra también afectó a otros aspectos de su trabajo, y es que los recortes presupuestarios obligaron a reducir su publicación a una tira semanal, y con ello tuvo que dotar a los argumentos de más agilidad para lograr mantener la emoción y el interés de una semana a otra, de modo que cada pocas viñetas tuviera “algo”, ya fuera un gag o un suceso importante. Es en esta época en la que nacen la mayoría de los personajes secundarios recurrentes, que contribuyen a enriquecer la historia.
Aquejado de depresiones y con un estado de salud delicado, en sus últimos años la producción de sus álbumes se fue espaciando, y aprovechó para viajar y conocer algunas de las culturas en las que sus personajes habían corrido aventuras.
El Museo Hergé fue inaugurado en Junio de 2009 por Fanny Rodwell (o Fanny Vlamynck), segunda esposa y viuda de Hergé, que tras su muerte en 1983 cerró los Estudios Hergé y creó la fundación del mismo nombre, encargada de custodiar y preservar la obra del artista.

Situado en Lovaina la Nueva (Louvaine-La-Neuve, no confundir con la otra Lovaina), este edificio diseñado por el arquitecto Christian de Portzamparc y decorado magníficamente por el historietista y diseñador gráfico Joost Swarte, tiene el aspecto de un gran barco varado entre los árboles al que incluso se accede a través de una pasarela. Dicho lugar, antiguamente conocido como Boulevard du Nord, ha sido rebautizado como Rue du Labrador, que es el nombre de la calle donde reside Tintín en su aventura “El País del Oro Negro”.

La visita consta de un ruta a través de ocho grandes espacios distribuidos en dos plantas llenas de objetos curiosos, historia, arte, documentales, películas y demás material audiovisual, murales, etc. La decoración, como he dicho, impresionante, moderna y diáfana. Lamentablemente no estaban permitidas las fotografías.
Nada más entrar te obsequian con una chapita de algún personaje de Tintín (yo tengo tres :D) y te ofrecen una audioguía sin coste adicional que realmente es muy amena y completa muchísimo la visita, y que incluye incluso fotografías, pequeños videos y grabaciones de audio de declaraciones del mismo Hergé. Una pena que creo que sólo está disponible en neerlandés, alemán, francés e inglés. Empezando por la planta superior, y siguiendo la ruta a través de las pasarelas que las comunican entre sí, esta es la descripción de las salas.
El recorrido de una vida: En esta primera sala conocemos a Georges Remi para comprender quien fue Hergé: su infancia, su familia, su educación católica y su vinculación a los Boy Scouts, que tanto le influirían en su trabajo posterior. Hay cuadernos de sus primeras incursiones en el dibujo (fantásticos teniendo en cuenta su corta edad), primeras colaboraciones en publicaciones infantiles, fotografías, e incluso unas viejas gafas. Uno de los objetos más curiosos que vi fue un telegrama personal de Salvador Dalí, larguísimo por cierto, que le debió costar una pasta, en el que le expresa con gran entusiasmo su admiración por Tintín, escrito en francés con un vocabulario que parece salido de la mismísima boca del Capitán Haddock.
Un hombre de muchos talentos: Aquí repasamos muchas otras facetas de Hergé previas al éxito como creador de Tintín y su dedicación exclusiva al cómic. Trabajos como ilustrador, diseñador gráfico, carteles de publicidad, con los cuales recorremos un poco de la historia de estas ramas artísticas.
Una familia en el papel: Dedicada a conocer el perfil de sus personajes más célebres, su proceso de creación, su inspiración, su psicología, su carácter, además de los distintos nombres que tienen alrededor del mundo. De aquí me he llevado una regla para no olvidar jamás cómo distinguir a Dupont y Dupond, conocidos aquí como Hernández y Fernández.
Cine!: Un viaje por el cine que inspiró las aventuras de Tintín. Las tramas, las atmósferas, los actores y los homenajes al cine clásico. Aquí también tenemos una pequeña sala de cine en la que se proyecta un documental muy bueno. El laboratorio: Una sala realmente especial y curiosísima dedicada al encuentro del mundo de Hergé con la ciencia y, sobre todo, a un personaje tan carismático como el profesor Tornasol, alter ego de un científico real llamado Auguste Picard. Aquí encontraremos el proceso de diseño de todos los aspectos técnicos de su viaje a la luna, maquetas, explicaciones científicas y trabajos de documentación que fueron realizados para ser transformados posteriormente en aventuras accesibles al público.
Soñando con viajes: Lo dicho, un viaje a través de la imaginería, la fauna, el folclore y la tradición de las culturas del mundo entero, incluidos “souvenires” muy reconocibles de los viajes de ficción de Tintín y Haddock que encantarán a los tintinófilos como yo. Si en el CBBD babeé, os puedo decir que aquí más todavía.
Estudios Hergé: aquí profundizaremos en la historia de la mítica factoría de cómics, y pude conocer a muchos grandes colaboradores que contribuyeron con su trabajo y que allí también crearon el suyo propio, como Bob de Moor (primer presidente del CBBD) y Edgar Pierre Jacobs, creador de la famosa serie Blake y Mortimer, aun publicándose hoy día. Ambos fueron responsables de diseñar, dibujar y colorear los fantásticos fondos de algunos de los álbumes más aclamados, aunque su autoría no figure en ellos, quizás consecuencia del ego profesional.
El legado de Hergé: En esta última sala, presidida por una serie de retratos realizados por Andy Warhol, se explora la repercusión de Hergé alrededor del mundo, su huella y la visión que tiene el público de él y su obra. Especialmente bonita me pareció una cámara cilíndrica con el techo de espejo forrada con todas las portadas de Tintín en un montón de idiomas, en la que suenan voces de niños de distintos países enumerándolos en su propia lengua.
El museo Hergé es verdaderamente grande y espacioso, fascinante para sumergirse no sólo entre la historia del cómic y de este creador o el universo Tintín, sino también en el arte y la historia del siglo XX. Verdaderamente está bien montado, y merece convertirse en una visita ineludible en Bélgica a partir de ahora. Y además me sirvió para conocer algo realmente bello que contaré más adelante.
Ah, y para aquellos a los que gustó la entrada sobre los murales de cómic en Bruselas, acabo de encontrar algo que me ha dejado alucinada y que obviamente no ví allí. Se trata de este mural de 135 metros de largo en la estación de metro de Stockel, también en Bruselas. En él aparecen nada menos que 140 personajes de Hergé. Para morirse.




27 comentarios:
Muy curioso lo del nombre de Hergé, no lo sabía. Y el museo es precioso, han construido un edificio impesionante y la coleccion es muy buena.
Y no tengo comentarios para el mural del metro.
Seguro que si te topas con él te desmayas. ma..ma.. bushi!!!
Yo tampoco sabia lo del nombre, pero es que a mi Tintin ni fu ni fa, la verdad. El post, eso si, muy interesante.
Me ha parecido muy curioso que teniendo en cuenta que Hergé estaba metido en medio de la contienda, jamás incluyera aunque solo fuera un ligero tinte político a ninguno de sus relatos. PEro así es, no recuerdo que nunca se decantase hacia ningún lado.
Yo soy más bien de Astérix. Tintín se lo pillaba a mi primo, que sí tenía toda la colección, y ahora lo puedo releer de la colección de mi marido, a quien también le gustaba de pequeño. Curiosamente, me parecen más interesantes sus aventuras ahora que de niña.
El museo es de los que a mi me gustan. Hummmmmmm... Otra cosa que apuntarme.
Quiero decirte tanto que no sé por donde empezar. Bueno, resumiendo esta entrada me ha enamorado y TENGO que conocer este museo. Ver a Tornasol de carne y hueso me ha dejado atónita, y para quedarte con el Capitán Haddock tendrás que luchar conmigo. Ah mi favorito, sin dudar, los dos tomos de Viaje a la Luna y te dejo que voy a leerme un Tntín ahora mismito.
No me has defraudado nada con esta entrada que llevaba esperando desde que nos contaste que habías estado en Bruselas. Definitivamente, me apunto esta capital en destinos futuros, con parada en el museo.
Y yo, como Inma, me voy a leerme uno ahora mismo.
Bssssssssss
Cloti
Blas, yo me leí tanto Tintín como Astérix con 6 o 7 años, y me gustaban los dos pero tiraba más por Astérix. También las aprecié más unos años más tarde.
genial este post sobre tintín, elphaba! no esperaba menos. ;)
es verdad que a partir de 'el loto azul' las historias de esther empezaron a estar más documentadas y mejor dibujadas. sin embargo, yo prefiero situar la frontera en la anterior, 'los cigarros del faraón', porque es la primera aventura de tintín con un hilo argumental. 'tintín en el país de los soviets', 'tintín en el congo' y 'tintín en américa' son sucesiones de gags, si bien son entretenidos de leer.
el capitán haddock es un gran tipo, jejeje. es muy impulsivo, pero para ciertas cosas tiene los pies muy en el suelo, y trata de frenar el afán aventurero de tintín. yo recuerdo ahora mismo dos de sus retahílas más largas de insultos: una es hacia el yeti en 'tintín en el tíbet', cuando se bebe su botella de whisky. de haí es la viñeta que has puesto. y la otra es en 'stock de coke', cuando aquel traficante de esclavos se sube al barco que habían ocupado tintín y el capitán. le llama de todo. :D
Las historias de Esther, chema??? XDDDD en que estarias pensando!!
XDDD Chema está estherianizado.
Pedazo post que te has marcado, amiga!! Muy interesante y eso que de Tintín mucho no he leido pero ganas me han entrado y de visitar todo esto, también. Flipo con el mural ¡madre mia!
Por cierto, me encanta Sildavia de La Unión XD
Chema, tienes que dejar a Esther a un lado durante un tiempo. ME parece que te está creando demasiada adicción....
menudo lapsus!! la frase que me ha salido manda narices: "a partir de 'el loto azul' las historias de esther empezaron a estar más documentadas y mejor dibujadas." es como decir: "la boda de carol y kerry marca un antes y un después en las aventuras de tintín". :D
XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Sí, desde entonces Milú tuvo unas gastroenteritis de caballo debido al mal estado de los canapés...
Alberto Q.
http://traslaspuertas.wordpress.com
Todos los comics de TINTIN y ASTERIX devorados tantas veces solo me hacen decir que este post es estupendo. Tengo que conocer Bruelas y hacer la ruta al Museo pero es que además es imperdible esa parada de metro.
Por cierto, para los que no son muy fans recomiendo alguna de las mejores historias de TINTIN para que se animen: EL LOTO AZUL, TINTIN EN EL TIBET, OBJETIVO LA LUNA y su secuela ATERRIZAJE EN LA LUNA, TINTIN Y EL TEMPLO DEL SOL... LAS 7 BOLAS DE CRISTAL; EL TESORO DE RACKHAM EL ROJO...
Acabo de encontrar tu blog y me ha parecido interesantisimo el ppost sobre Hergé. He estado dando un paseito por otros más antiguos y me han encantado. ¡Fantástico!
Está claro que hay que darse una vuelta por Bruselas.
Saludos,
Esperanza
Que guai! Muy interesante todo! No sabái yo tanto de este hombre. Yo leía más Asterix, la verdad, pero de Tintin también.
Claro, yo sé porque no me enteré de este museo en su momento... dices que se inaguuró en 2009... no estaba cuando yo fui, aunque con el poco tiempo que tuve, no me hubiera dado tiempo de ir.
Sólo diré una cosa: ¡El capitán Haddock es lo más!! Bueno, es que es lo único que me gusta de Tintín. Tuve un profesor de una asignatura de cómic en la uni que era hiper fan de Tintín y de Mafalda, y me obligó poco menos que a leerme un tomo de Tintín, nos trajo toda la colección a clase (al menos me dejó escoger el que yo quisiera, jajajaja)
Curioso lo del pseudónimo de Hergé, jejeje.
P.S. El museo por dentro me recuerda un poco al interior del Guggenheim de Bilbao
Asignatura de comic? Eso no se daba cuando yo estudiaba!"! que has estudiado?
Este post me ha echo recordar los cómics de mi infancia... siempre quise leer la colección entera, pero la biblioteca de mi town era un poco caótica y no estaban todos los tomos... lo mismo me pasaba con Asterix y Obelix :(
Y es que siempre me acompañaron Hergé, Uderzo y Goscinny, aunque de manera inconstante e incompleta :(
Qué recuerdos... Lucky Lucke, Tintín, Los Casacas Azules... Ah, y recomiendo encarecidamente la serie de libros de El Pequeño Nicolás, de Goscinny... sencillamente IMPRESCINDIBLE.
Un beso!
¿Yo? Pues estudié Bellas Artes. A la asignatura todos la llamábamos "cómic" pero el nombre real era "narración gráfica" (que para el caso es lo mismo...) ¿no?
No sabia que esa asignatura se daba en Bellas Artes. Tambien ignoro si es algo nuevo de los ultimos a♫os o siempre fue asi, porque en realidad supongo que nadie te "enseña" a dibujar un comic... Y hoy en dia imagino que habra mucho mas fondo para el tema.
Bueno, estoy viendo las noticias de Cuatro. Al parecer hay un rumor sobre que van a retirar Tintin en el Congo por racista en Bélgica. Esto me pasa por ver la tele, ainssss.
Bsss
Cloti
Se lleva hablando de eso durante años, así que a saber si al final lo hacen o no. La fundación Hergé supongo que luchará contra ello con uñas y dientes, tal como hizo con el problema que tuvieron con TIntín en el Tíbet (y ganaron).
Me parece una catetada, la verdad. Tanto como la retirada de los cuentos de hadas clásicos por su contenido sexista. Por los mismos motivos deberíamos eliminar prácticamente todo el patrimonio cultural de toda la historia de la humanidad, porque encontramos en ellos valores obsoletos y políticamente incorrectos, ¿no? Borremos todo de un plumazo.
En el fondo son decisiones dictatoriales.
Por esa regla de 3 lo primero que habría que hacer es destruir todos los ejemplares de Mein Kampf, las obras de Sade, cientos de cómics por apología de la violencia, pinturas,...como dices, millones de obras de todo tipo.
La estulticia al poder. Agarrémonos, que vienen curvas.
Elphaba, Anele... no deis idea. Que ya es lo único que les falta a los políticos por prohibirnos.
:-S
Pues Zelgadiss, podían empezar por prohibir mi facultad :P juas juas y a un par de profes juas juas xD
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