domingo, 18 de abril de 2010

"Horticultura"

Soy consciente de que el título del post puede despistar a más de uno, pero qué vamos a hacerle. Hoy voy a aprender un poco sobre Víctor Horta, porque escribiendo la verdad es que yo misma me culturizo un poco, ya que no se puede decir que yo tenga muchos conocimientos sobre arquitectura, y reconozco que antes de preparar mi viaje no tenía ni idea de quién era este señor.
A poco que se profundice un poco sobre la ciudad de Bruselas, el nombre de este arquitecto gantés es una referencia constante entre sus tesoros más destacados, y con argumentos suficientes.


Horta fue uno de los pioneros creadores del estilo modernista o art nouveau, y el primero por ejemplo en introducir determinados elementos, como el hierro en la construcción de la vivienda, tanto como material de construcción como para la ornamentación. Hay que tener en cuenta que dentro de la arquitectura modernista hay estilos muy diferentes, como la inspiración japonesa de Mackintosh o la exuberancia de Gaudí, y cada uno con personalidad propia, por lo que no podemos esperar encontrar en las obras de Horta las llamativas fachadas de los emblemáticos edificios Barceloneses.

Su talento y su espíritu creador le venían de muy atrás, por lo que no es casualidad que siendo tan joven hubiera alcanzado ya bastante prestigio. Se interesó por todo tipo de artes, e incluso estudió música, aunque finalmente se decantó por la arquitectura cuando con solo doce años ingresó en el departamento de arquitectura de la Academia de las Bellas Artes de Gante.
Pero lo que marcó decisivamente su estilo fue su estancia en París con solo diecisiete años. Allí permaneció un par de años empapándose de todas las corrientes artísticas del momento, sobre todo del impresionismo. Él siempre manifestaría que ese tiempo, paseando entre las calles, los edificios y museos, influyeron más en su entusiasmo por la arquitectura que cualquier escuela en la que se formara. Eso es como el que se va de Erasmus, que siempre lo recuerda para toda la vida.

A su regreso a Bélgica continuó su formación académica, pero su carrera de éxitos comenzó al mismo tiempo, y a los veintitrés años ganó su primer gran premio de arquitectura (el primero de muchos otros) con un proyecto para el nuevo parlamento. Y bueno, su currículum es inmenso, y no se limita a edificios (diseñó la tumba de Brahms, por ejemplo), aunque sus obras más destacadas son cuatro casas bruselenses que fueron inscritas por la UNESCO en el año 2000 como patrimonio de la humanidad: la Casa Tassel, la Casa Solvay, la Casa Van Eetvelde y la Casa-Taller de Horta, que es donde está su museo.

La Casa Tassel (1893) fue su primera construcción de una vivienda, tras la Casa Autrique, y aunque no es aun puramente modernista, introduce ya muchos cambios en la decoración y, sobre todo, la distribución de la casa. Ya en ella se pueden observar motivos inspirados en el reino vegetal y las líneas onduladas típicas del art nouveau, y el mobiliario a juego con el edificio.

En la Casa Solvay (1894) ya se puede observar el uso de hierro y vidrio a tutiplén, y en ella desplegó por fin todo su personal estilo, ya que dispuso del dinero y la libertad absoluta para crear.
Para la mansión de Van Eetvelde (1895) ya se descocó del todo, y la casa se organiza alrededor de una gran vidriera central llena de color. Además modificó el concepto de habitación, haciendo uso de divisiones correderas en grandes espacios. Seguramente ya estaba soñando con crear un loft. Esta casa conserva, según dicen, uno de los decorados más bonitos de su obra, que es el revestimiento en caoba clara y coral de las oficinas.


Pero antes de acometer la construcción de su Casa-Taller de la Rue Americain, hizo la que está considerada su obra maestra, que es la Casa del Pueblo (1895), que parece ser que fue algo diferente a las demás que creó. Diseñada para el Partido Obrero Belga, su característica más llamativa fue el uso del vidrio prácticamente para toda la fachada principal. Y digo fue, porque fue demolida en 1965, a pesar de la protesta internacional de más de setecientos arquitectos, lo que se ha descrito como uno de los mayores crímenes arquitectónicos del siglo XX. Una piedra tallada de la fachada se conserva y se puede contemplar en el Centre Belge de la Bande Dessinée, edificio que también fue diseñado por Horta como ya escribí en la entrada anterior.

La Casa-Taller Horta (1898) es el cuarto de los edificios inscritos por la UNESCO, que en realidad son dos, la casa y el taller, concebidos y construidos juntos. El gran logro de esta vivienda es la estructura interna de forma que apenas se percibe separación de plantas y la escalera central da la sensación de que la subida de niveles es progresiva. Eso, unido a la mínima utilización de paredes, da la impresión de estar en una casa mucho más grande de lo que realmente es.


Mi idea inicial de visitar esta casa-museo se vio un poco frustrada, pero bueno, siempre digo que quedarse sin tiempo y con las ganas de ver algunas cosas suele significar que te ha gustado ese lugar, y sirve de incentivo para volver.


Las guerras lo cambian todo, incluso las modas y la arquitectura, y con la Primera Guerra Mundial el art nouveau no era conveniente, y todo se hizo más austero, así que los diseños se transformaron en art decó, cambiando las ornamentaciones y las líneas de inspiración orgánica por elementos geométricos.

Su último proyecto inacabado fue el de la Estación Central de Bruselas, cuyos planos se iniciaron en 1910 aunque los trabajos no se iniciaron hasta veintisiete años más tarde, y los planes de ordenamiento municipal, los problemas técnicos y la Segunda Guerra Mundial hicieron que se demorara aun más, y que la muerte pillara a Horta en 1945 aun trabajando en dicha estación, por lo que fue completada finalmente en 1952 por algunos de sus colegas. Diría que es la obra de Horta que tengo más vista, ya que me alojaba a unos cinco minutos a pie de ella, y es la que utilicé como punto de partida para moverme por el país durante mi estancia (vayan mis saludos a la simpática señora de los paninis de la estación).


Pero no solo las obras de Víctor Horta hacen de Bruselas un festín para los amantes de la arquitectura y los edificios bonitos. Personalmente uno de los que más me gustaron (aparte de los que conforman la Grand Place, que te pueden dejar en medio de la plaza dando vueltas sobre uno mismo durante horas), es el precioso edificio Old England, actual sede del Museo de los instrumentos musicales (foto cortesía de www.trabel.com). En la foto no se aprecia, pero toda la fachada está llena de notas musicales. Una pasada.


Y bueno, en esta ocasión ninguna de las fotos es mía (sobre todo la de Horta en su despacho ^_^U).


En mi próximo post belga volveremos al cómic, aun no sé con qué pero volveremos.

17 comentarios:

Candela dijo...

Impresionante! y eso, eso! Vuelve al comic!!

BLAS dijo...

No conozco Bruselas, pero sí conozco la obra de Horta, aunque por fotos, ya que soy fan acérrima del Art Nouveau. Me encanta!! Un gustazo haberlo podido ver en persona, me imagino... Aunque como dices, viviendo en Barna, puedo saborear un poco el estilo, a través del Modernismo de los arquitectos de la misma época en esta zona.
En Londres, creo que fue en el Victoria & Albert, no estoy segura... O en el British, no me acuerdo, llevaron una exposición sobre Art Nouveau (yo entonces viajaba mucho y no me perdía nada, buaaaaaaa), y hacían bastante mención a este arquitecto como emblemático para la época.

Cloti Montes dijo...

Grrrrrrrrr, venía buscando a Tintín, pero bueno, no me ha decepcionado tu entrada, muy interesante como siempre.
Bssssss
Cloti

Elphaba dijo...

Blas, pues en el D'Orsay de París hay una sección dedicada a mobiliario Art Nouveau preciosa.

anele dijo...

Me ha encantado la sesión de horticultura, en serio.
A partir de hoy me he culturizado pelín más sobre el art nouveau gracias a tí.
Y yo quiero una casa como esas, buaaaaaaaahhhhhhhhhhh.

BLAS dijo...

Lo sé, lo sé, pero todavía no he podido ir!!! Grrrrrrrrrr!!!

BLAS dijo...

Por cierto, por qué hay que venir a buscar aquí a Tintín, ¿me he perdido algo?

Elphaba dijo...

Blas, te remito al post anterior y a sus comentarios.

BLAS dijo...

Vale, ya he entendido el tema... No sé por qué narices se me pasó la otra entrada, es estupenda!

Inma dijo...

En la universidad tuve la suerte de dar una asignatura cuatrimestral de arte modernista con una eminencia en el tema, al que por cierto un día antes de un examen me encontré en un parque de columpios mientras nuestros respectivos hijos jugaban juntos.
No conozco a nadie al que no le guste el art nouveau porque es realmente espectacular.
¿Sabéis q Gaudí también diseñaba los muebles de sus edificios y le encantaban los taburetes porque en los suelos irregulares nunca cojean. Tiene algo que ver con que tengan tres patas, algo que se escapa por completo por más veces q mi marido me ha explicado el motivo.

Elphaba dijo...

Sí, la mayoría de los modernistas diseñaban la casa con el mobiliario, en "pack". No valía tener el salón modernista y luego comprarse la estantería "billy".

Pues claro que un taburete no cojea XD, aunque no sabía que a Gaudí le encantaban, qué curioso. Inma, la física y tú sois enemigas acérrimas, jejeje.

anele dijo...

Ni lo menciones, Inma. Menuda envidia los inquilinos de las casas Gaudí, con esa decoración interior, esos muebles.
Buaaaaahh, quiero una, quiero unaaaaaaaaa.

Geno dijo...

Genial el post, los edificios y todo. Nunca me ha dado a mi por preocuparme de los arquitectos a no ser que que sea algo muy obvio, pero esta puede ser una buena ocasión para empezar a informarme mejor.

Zelgadiss dijo...

El art nouveau siempre me ha atraído más para dentro que para fuera; es decir para mobiliario y objetos varios que como arquitectura en sí. Es bonito, adornado, curioso, detallista en extremo, pero... me sobran un poco las "florituras", soy bastante clasicona para cualquier construcción arquitectónica.

De cualquier modo el post me ha resultado muy interesante.

P.S. Inma, los taburetes con 3 patas son lo más.
;-P

Elphaba dijo...

Por eso mismo me ha gustado bastante Horta, porque aunque las obras de Gaudí me parecen preciosas, si fueran mi casa me parecerían excesivamente exuberantes y me cansarían demasiado. Las fachadas (de las que no he puesto ninguna foto aparte de la del museo del cómic) y las estructuras de Horta son muchísimo más sencillas y más relajantes a nivel visual.

Claire dijo...

Muy chulo el post!
Pues no tenía mucha idea de "horticultura" y me ha gustado mucho, la verdad. Es todo muy bonito!

Charo Barrios dijo...

Muy interesante. Me atrae mucho la arquitectura, tal vez por el tiempo en que estuve trabajando en temas de urbanismo.
Gracias por la información.