sábado, 6 de junio de 2009

Dumas y Maquet


Cuanto más leo a Dumas más me gusta, y tengo que decir que empecé a leerlo gracias a mi amigo Hamlet, el cual me prestó un volumen gordísimo de "Los Tres Mosqueteros" hace ya bastantes años. Fue entonces cuando descubrí que D'Artagnan no era el joven gentil y encantador en que lo ha convertido el cine, sino un niñato bastante chulángano y calavera. Y no solo eso, sino que mola muchísimo más así.


Quizás hay en D'Artagnan mucho de su autor, ya que este cuarterón, nieto de general francés y esclava negra dominicana, era un juerguista de mucho cuidado. Sus formación se limitó a aprender a leer y a escribir y un poco de latín con el cura del pueblo, pero descubrió a Shakespeare a través de una compañía ambulante y decidió hacerse dramaturgo. Para ello lo lógico era conquistar París, viaje que costeó pagando con lo que cazaba por el camino desde su Villers-Cotterets natal hasta la capital. Gracias a su bonita letra consiguió un puesto de escribiente para el Duque de Orleans, lo cual posiblemente le sirvió de trampolín a la popularidad en sus primeras representaciones.

Alexandre Dumas pronto se hizo de oro, convirtiéndose en una de las personas que más dinero ganó en su época. Sin embargo, horrorizado por la pobreza de la que venía, era amigo del derroche y la ostentación, y gastaba más de lo que ingresaba. Y encima mantenía a su madre, a sus seis hijos de madres distintas (entre ellos el también escritor que llevó su mismo nombre), a numerosas amantes y a cantidad de gorrones.

Después de viajar y leer muchísimo, decidió que debía cambiar su rumbo hacia la novela histórica, género que le apasionaba (era un gran admirador de la obra de Walter Scott) a pesar de no tener mucho interés en los detalles más académicos. Lo que de verdad quería era contar la historia de su país pero echándole imaginación, aventura, pasión y mucha diversión.

Lo prolífico de su obra desde luego es impresionante, y se habla de más de trescientos volúmenes entre novelas y otros escritos que llevan su firma. Se dice que nadie ha leido entero a Dumas, ni siquiera él mismo, ya que para producir tantísimo material y cumplir con los plazos y las entregas fijadas por contrato no tuvo más remedio que contar con colaboradores o negros, llámeseles como se quiera. Fue un auténtico best-seller, lo que me hace pensar que los clásicos también fueron fenómenos comerciales, algo que a veces parece incompatible hoy día.

Ahí es donde parece justo reconocer que Auguste Maquet, su colaborador más notable, es también un clásico. Victor Hugo dijo de Alexandre Dumas que "tenía más genio que talento". Parece que Maquet tenía más talento que genio, por lo que sus cualidades se complementaban muy bien. Al contrario que Dumas, Auguste Maquet pertenecía a una familia acomodada y recibió una educación muy completita.

Pronto mostró inquietudes literarias y ejerció de profesor de historia a la vez que pertenecía a una comunidad de jóvenes artistas románticos, un poco estilo comuna hippy, pero abandonó la enseñanza para concentrarse en sus escritos. Admiraba mucho al ya famoso escritor, por lo que a través de un intermediario logró hacerle llegar un drama de su cosecha llamado "Una tarde de carnaval", con el fin de que este lo mejorara. Dumas rehizo la obra entera y la convirtió en éxito. Un mes más tarde, Maquet le entregó una novelita, que terminaría siendo una gran novela de Dumas llamada "El caballero d'Harmental". A partir de ahí comenzó la colaboración profesional de los dos creadores. Una relación que duraría diez años en los que todo el mundo parece coincidir en que produjeron lo mejor de la obra de ambos. Ninguna otra de las que escribieran de forma individual o con otros autores llegó a la calidad de las que parieron juntos, que fueron una veintena entre las que se están joyas indiscutibles como "El conde de Montecristo", "Los tres Mosqueteros", "La reina Margot", "Veinte años después", "El collar de la reina" o "El tulipán negro".

El último que leí fue "El tulipán negro", que resulta la mar de refrescante después de pasarlo 'mal' con la maravillosa crónica de la venganza de Edmond Dantés. "El tulipán negro" es tan cortita y tan amena que se lee volando y con una sonrisa, y además de lo emocionante que se pone todo por una puñetera flor, son absolutamente deliciosos los pasajes de cortejo entre Cornelius y la dulce Rosa.

Resultan tan apasionantes los argumentos tan bien hilvanados que tienen las novelas, como los diálogos tan intensos que tienen sus protagonistas, sobre todo en las escenas más intimistas.

El sistema de trabajo resultaba perfecto. Al parecer, una vez escogido el tema, Maquet, el que poseía buenos conocimientos sobre historia, era el encargado de documentarse e investigar el contexto, presentando un argumento más definido, que discutían entre los dos autores. Así se decidía el hilo de toda la acción, y Maquet volvía reescribir afinando y detallando más concienzudamente. Entonces es cuando Dumas dejaba correr su imaginación, ampliando descripciones de lugares, personajes, desarrollando situaciones y diálogos. En definitiva, volcaba todo su genio en enriquecer la trama, añadiéndole pasión y sentimientos, que era su punto fuerte. De paso también alargaba el texto, ya que les pagaban por linea escrita, todo sea dicho.

Teniendo claro y siendo reconocido el papel que jugó Maquet en todo esto, resulta chocante cómo su nombre quedó en el olvido. Todo se explica por el sacrificio que hizo el mismo Maquet, que prefirió mantenerse en un segundo (o tercer) plano con tal de ver por un lado su obra convertida en éxito de ventas, y por otro gozar del honor de ser escogido como colaborador favorito de un escritor tan admirado por él. Así pues, Maquet enterró su propio nombre por una mezcla entre codicia y sentimiento de fan, y además fue una renuncia oficial. Parece ser que otro colaborador rechazado y herido en su amor propio acusó a Dumas de explotar el talento ajeno. En respuesta a dichas recriminaciones, Dumas argumentó que no había nada malo en asociarse para escribir y, para demostrar su claridad al respecto, publicó el listado de sus obras conjuntas con Maquet. Este, por otra parte, escribió una carta donde declaraba su admiración por Dumas y la confianza en su palabra, ya que no había contrato entre ellos, y finalmente dejó constancia de que rechazaba cualquier derecho de propiedad y de reimpresión de las obras en común.

Esa fue su perdición, porque Alexandre Dumas era un desastre que emprendía infinidad de empresas que terminaban en la ruina, y pronto dejó de pagarle. Maquet intentó hasta el día de su muerte recuperar los derechos sobre sus obras por vía judicial, pero le fueron denegados. Por fin en 1922 les fueron reconocidos a sus descendientes parte de los derechos, pero no así la coautoría.

Auguste Maquet siguió trabajando solo, pero sin el toque del genio no alcanzó ni de lejos la calidad ni el prestigio de que gozó antes. Aun así murió rico, mientras que Dumas murió en la pobreza que siempre había temido.

Por fortuna esos diez años dorados dieron para dejarnos un legado incalculable y muchas horas de diversión. A quien crea conocer este legado solo por haber visto a D'artacán rallando manzanas con el florete (cosa que me fascina, por cierto) o haberse tragado la miniserie de Depardieu... ¡le queda un mundo aun por disfrutar!








Agradecimientos a Pollux Hernúñez y José Mª G. Holguera, entre otras fuentes.

15 comentarios:

Candela dijo...

Me apasiona Dumas. Ya lo he dicho otras veces, el Conde de Montecristo es mi libro favorito. Tambien eh leido La Reina Margot y es genial.
¿No mencionas a su hijo y Su Dama de las CameliaS?

Inma dijo...

Me recuerdas tanto a Alasse, que si te apetece que te adopte un rato, serás bienvenida.
Leímos casi juntas el Tulipán negro y si a mi me entretuvo, ella daba grititos en su cuarto de alborozo.
Los libros de Dumas son muy entretenidos, emocionantes y sacan al niño que llevamos dentro.
Por cierto no tecleo bien porque acabo de ver el último capítulo del dorama. ¡vaya pechá a llorar! La escena de su clase cantando en el patio del colegio...ufff

Elphaba dijo...

Candela, siempre me acuerdo de tí cuando veo algo relacionado con el COnde de Montecristo, jeje.
Este post va sobre Dumas padre y Maquet. Creo que el hijo merece espacio aparte.

Inma, estoy justamente en el punto medio de edad entre Alasse y tú, así que me parece genial una adopción temporal para charlar con las dos, jejeje.
Ay, comprendo esa sensación de después de ver ese dorama... Escríbeme y comentamos!

Shirat dijo...

A mí también me gusta Dumas y "El conde de Montecristo" es una de mis novelas favoritas junto con la trilogía de los mosqueteros. Es una de esas novelas que lees una vez y al cabo de los años vuelves a leer.

Había oído hablar de los colaboradores de Dumas, pero no sabía que Maquet fuera el principal. Me ha gustado mucho el post.

BLAS dijo...

No te lo vas a creer, pero cuando al fin conseguí bajarme el dorama, vá mi marido y lo elimina, porque según él, por el nombre se pensaba que era un virus.... Grrrrrr... Vuelta a empezar... Lo mío va a ser la aventura del dorama perdido...
Este post me ha encandilado, creo que me he leído casi todas las que nombras aquí a lo largo de mi vida. De hecho, ahora que me lo has recordado, me voy a volver a leer algunas de ellas, porque son auténticas joyas. Fijate que no tenía idea del tema de la colaboración de Maquet, muy interesante, la verdad. Aunque es una lástima que su relación acabara como el rosario de la aurora... ¿Por qué será que la mayoría de los genios tienen la cabeza en volandas...? Porque puestos a repasar, no hay uno que la tenga en su sitio...

Zelgadiss dijo...

Este me ha parecido un post super interesante. No tenía ni idea de lo de Maquet. Yo leer, lo que se dice leer no he leído ninguna novela de Dumas, pero si te sirve de cosuelo he visto muchísimas películas basadas en sus obras.

Soy muy fan de los mosqueteros.

Hay una mini serie del año 71 que se hizo en España con Sancho Gracia haciendo de D'artagnan (años antes de convertirse en el mítico Curro Jimenez) que es cuando menos interesante. Nos la pusieron hace años en clase de Dirección en la facultad y no te voy a negar que me pareció muy curiosa. Así como con un toque "teatrero" de eso que tanto gustaba en la TVE en esas épocas. XDDD

Elphaba dijo...

Pues a eso me refiero, a que todo el mundo piensa que conoce las historias de Dumas, pero en cuanto lees algo te das cuenta de que te han timado, a veces un poco y a veces muchísimo.
Si eres fan de los mosqueteros, te urge leerlos, porque te vas a morir de gusto.

Recuerdo eso que dices de Sancho Gracia, jejeje.

Cloti Montes dijo...

¡Vaya gustazo de entrada niña!
Además, que llevaba ya algún tiempo esperándola porque hablamos del tema por algún sitio.
No me defraudas nada ¡fenomenal!

Los japonesitos del otro día me dieron penita porque parecía que tenían hambre y frío, jajajaja pero la música estupenda y las voces también, tranquila.
Bssssssssssssssss
Cloti

Elphaba dijo...

XDDDDDDDDDDD Cloti, si yo estoy tranquila, es solo que me parto contigo XDD.

Me alegro de que os haya interesado el post. Gracias!

chema dijo...

hace unos años un tío mío me regaló 'los tres mosqueteros'. a ver si un día la leo, porque tengo ganas de conocer la historia original de dumas, sin edulcorantes.

Claire dijo...

Pues no tenía ni idea, la verdad.
Cada día aprendo algo nuevo con Elphaba!
Y tampoco me he leido ningún libro de Dumas... Voy acumulando recomendaciones tuyas, que todo lo que cuentas es muy chulo!

hamlet dijo...

Oye, pues ni me acordaba de que te lo había dejado... bueno, ya me conoces...
Muy buen post... Dumas es la caña, aunque reconozco q me faltan obras por leer.
Y es duro, pero me quedo con los Mosqueperros.
Un beso!

anele dijo...

Me leí los Mosqueteros hace como 10 años. Me encantó.
Algún día de estos va tocando relectura...

Carlos Castedo dijo...

Me fascinan Los tres mosqueteros y me gustó, a pesar de su "semejanza", Veinte años después.
No he leído más, supongo que porque son muy largas sus novelas y quiero leerlas con continuidad y no llego a empezarlas buscando un buen momento.
Espléndida entrada.
Saludos.

Bandini dijo...

Cuanta razón tienes. Los tres mosqueteros y el conde de montecristo son dos de mis novelas favoritas.

La ejecución de Milady de Winter y el modo en que Athos sigue amando a la pedorra de su mujer es una de las cosas mas tristes que se han escrito.