martes, 8 de febrero de 2011

Un paseo por Kōbe para abrir el apetito

Dicen que los habitantes de Kōbe están muy orgullosos de ella y entiendo por qué.

En poco más de 120 años de historia que tiene la ciudad como tal, dos grandes catástrofes se han cebado con ella con bastante saña. La primera de ellas en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando sufrió un ataque de bombas incendiarias que se saldó con casi 9000 muertos y la destrucción del 21% de sus áreas urbanas.

La segunda de las catástrofes aun la recuerdo en los telediarios de entonces. El 17 de enero de 1995 a las 5:46 de la mañana se produjo un terremoto de magnitud 6,9. Tan solo 20 segundos, pero 20 segundos que segaron más de 6000 vidas, dejaron sin hogar a 300.000 personas, y a una ciudad en caos, desabastecida, colapsada y prácticamente incomunicada durante días.


Pero aunque probablemente Kōbe aun se está recuperando de todo ello, nadie que la visite hoy día, quince años más tarde del gran terremoto de Hanshin, diría que ha pasado por todo eso, al contemplar los barrios llenos de vida y las fantásticas vistas de toda la ciudad y del puerto desde las colinas que la rodean, que en aquellas ocasiones fueron aterradoras. La vida sigue, y para volver a hacerla grande hay que ponerse mucho las pilas.

Uno de los símbolos que la ciudad tiene para recordar la catástrofe y a las víctimas es el robot Tetsujin. La pasión de los japoneses por los robots, sobre todo los gigantes, viene de hace muchas décadas (ahora muchos estaréis pensando en Mazinger Z) y decenas de estos héroes mecánicos de las viñetas o de la animación se encuentran muy arraigados en la cultura popular. Tetsujin 28 (llamado fuera de Japón Iron Man 28 o Gigantor), popular en la década de los 50 y 60, es uno de ellos.

El proyecto de Tetsujin se concibió como una alegoría de la fortaleza de los habitantes y la reconstrucción de la ciudad, y para ello precisamente han utilizado a un personaje creado por un ciudadano de Kōbe.



Finalizado hace poco más de un año, según nos acercamos a su emplazamiento en un parquecito de Nagata, uno de los barrios más afectados por el terremoto, todo hace referencia al personaje, incluso el mobiliario urbano.


El robot mide 18 metros y pesa unas 50 toneladas, y está construido a escala 1:1. Es decir, a tamaño "real". Y debajo estoy yo, emulando su pose desafiante.


Sobre la construcción del Kōbe Tetsujin Project podéis ver este video o unas fotos interesantes en su web oficial.

Me encantó el monumento, la verdad. Me fascina la mirada resuelta de Tetsujin que parece que se va a mover de un momento a otro. Una mirada que ven a diario todas las personas que entran en los supermercados, floristerías y tiendas de alimentación que están justo delante, que les recordará su espíritu de supervivencia, y que servirá para que ese niño algún día sepa lo que ocurrió.



Otra de las cosas que me apetecía hacer en nuestra breve visita matinal a Kōbe era subir a sus colinas y contemplar desde allí las vistas de la ciudad junto al mar y del puerto, que es uno de los más importantes del país.

Para ello seguimos la recomendación de mi guía Lonely Planet y tomamos el teleférico de Shin-Kōbe para subir hasta lo más alto y bajar a pie.


El precio del teleférico incluye la entrada al Nunobiki Hābu-kōen o Nunobiki Herb Park.


El Nunobiki es un jardín botánico dedicado principalmente a las plantas y hierbas aromáticas que recorre la ladera del monte Maya. Al comienzo de esta ruta hay una encantadora placita en el que puedes encontrar un sitio donde beber algo fresquito, comer algún platillo aderezado con hierbas y especias aromáticas o comprar algunos recuerdos muy bonitos y originales. Todo dedicado a las flores y plantas de olor.


Además cuenta una sala de conciertos, un Museo de las Fragancias y unos grandes pabellones donde aprender sobre las flores y hierbas aromáticas y tomar contacto con ellas. Desde este jardín de rosas la panorámica de las colinas es incomparable.



A partir de ahí se puede dar un idílico paseo cuesta abajo por un sendero serpenteante que te guía por las distintas zonas y jardines de lavanda, de hierbas para cocinar, de frutales y de otras muchas flores y plantas más.

El diseño del parque incluye infinidad de rincones íntimos, sombríos o soleados, con banquitos, cenadores, miradores y fuentecitas para sentarse y relajarse mirando el mar o los árboles, viendo pasar de vez en cuando el teleférico por encima o algún otro paseante que también estaba haciendo lo mismo que nosotras.



A pesar de que era sábado, aquello estaba tan tranquilo como se puede ver en las fotos, y aunque por la fecha y los cuarenta y pico grados no estaba en su máximo esplendor, pudimos ver en las fotos del folleto que en primavera y épocas de floración el paisaje es abrumador y el número de visitantes aumenta considerablmente.



De todas formas podéis ver que no le falta colorido ni verdor intenso.

Uy, a las 12 de la mañana ya sonaba un rugido revelador desde nuestro estómago. Definitivamente ya era hora de emprender camino hasta nuestro último objetivo en Kōbe, y el que más me apetecía de todos. Pero eso ya lo contaré en una próxima entrada.



Y bueno, creo que aquí lo que pega es esto, jejeje.




8 comentarios:

Rousi dijo...

Ya pueden estar orgullosos. Menudo lo que han tenido que pasar...
Las vistas increibles y el parque muy interesante, ah! y solo de leer eso de los cuarenta grados me ha entrado un calooooor XDDD
Tetsujin es una pasada. Los japoneses tienen una habilidad especial para esto de los robots verdad? jejeje.

Rousi dijo...

Como "Mazinger" me queda lejos me quedo con "Escaflowne" XDDD

anele dijo...

Anda, tengo guardada hace año y pico una foto del terremoto y tenía previsto hacer una mini entrada en enero pero ni me había vuelto a acordar.
Por cierto, qué agradable paseo.
Y me caes mal, que lo sepas. Porque siempre nos haces un pequeño adelanto y nos cortas así, sin más.
¿Qué será lo próximo? ¿un agasajo gastronómico con la famosa ternera de kobe? Por cierto, creo que la tienen en Makro (al menos la tuvieron en Navidad). A ver si un día me animo y me doy un capricho por ver si es tan buena como dicen...

Carol dijo...

Q chulo el robot, me parece una idea de lo más original para recordar las catástrofes, en vez de lamentarse, incidir en el espíritu de superación.

El precioso parque me ha encantado, qué gozada debe ser estar rodeada de mil olores, y en primavera ya debe ser increíble, aunque estoy pensando que con mi alergia al polen y a muchas plantas más me vale no acercarme a Japón en primavera uff.

Ya veo que te lo han preguntado pero ¿probaste la ternera de Kobe? ¿cómo es? yo tengo muchas ganas de probarla :)

Elphaba dijo...

Pues sobre la ternera de Kobe va el siguiente post. Iba a ir junto con este, pero me pareció que merecía uno solo, así que contestaré a vuestras preguntas sobre ella ahí, jejeje.

Claire dijo...

Suerte que yo sé como continúa porque estuve allí, porque esa manera de cortar los posts y dejarnos sin saber el resto es muy mala! No se hace!! jejeje

A mi me encantó Tetsujin! Sabía que valían la pena ir a verlo! Es tan mono! jejeje Como molaría tener uno al lado de mi casa!

Las colinas y la subida en teleférico, geniales! Para la próxima, visitamos también el puerto, OK? jejeje Excusas siempre hay para volver!

Que hambre tengo ahora! jejeje Cuando pienso en Kōbe... ñam ñam... A esperar tu siguiente post!! ;-)

Geno dijo...

Ya que la ternera va para un próximo post me quedo con Museo de las Fragancias ¡como suena ¿no?! Los paisajes maravillosos pero te ha faltado poner algún anuncio de ese documental sobre el terremototo que hizo este... ¿cómo se llama ese chico que canta?... XDDDD
Por cierto ¡que pequeñita que eres! XDDD
Claire, si te molesta que corte los posts ¿por qué no nos cuentas tu algooooooo? Juasjuasjuas

Elphaba dijo...

A Mr.Sakurai le he dejado al margen (pa mi solita :P), pero sí que es verdad que la peli-documental que hizo era muy interesante, y mucho de lo que sé sobre el terremoto de Kobe es por ello.