lunes, 6 de diciembre de 2010

La triste historia de Tako-chan (Parte VII)


Después de la tradicional Kioto, la vecina Osaka suponía un gran contraste. No porque no se pueda hacer visita histórica en ella, que se puede, como en el resto del país, pero como nuestra visita sería breve, lo que más nos atraía ver de ella era su lado más urbano, moderno y, por qué no decirlo, chillón.

Al final fuimos dos veces, en la tarde-noche, aprovechando las estupendas conexiones tren que tiene toda la zona del Kansai que nos permitía tomar un tren prácticamente cada 5-10 minutos hasta pasada la medianoche (recordemos que allí oscurece, se come y se hace todo más temprano que en España, igual que en casi todo el mundo).

Osaka es la tercera urbe más poblada de Japón, después de Tokio y Yokohama. Siempre he leido que la gente de esa región son como los andaluces de Japón: se les supone más alegres, abiertos y simpáticos. Pero no creo demasiado en las generalizaciones por experiencia propia, y he conocido a mucha gente simpatiquísima y campechana en Tokio y en Kioto, así que sus diferencias en eso no son tantas hasta donde yo conozco (que no es mucho). Sin embargo de alguna forma Osaka se siente distinta, incluso de su vecina Kioto.

Por motivos frikis y sentimentales nuestro mayor objetivo era conocer el distrito de Nanba, que es un hervidero rebosante de vida al sur de la ciudad. Nada más dar con la zona nos encontramos con esta declaración de intenciones que hicimos nuestra antes de explorar sus calles.



Bajo la apariencia de una ciudad normal y corriente, Japón siempre te sorprende con detallitos originales, desde una farola con forma humana hasta una especie de noria incrustada en un edificio, y una mezcla de estilos bastante inclasificable.





En una calle interior fuimos a encontrar la sucursal de Osaka de una tienda que nos encanta y que descubrimos el año pasado en Tokio: Mandarake. Alucinamos porque esta era mucho más grande y surtida que la que conocíamos y con varias plantas más. Mandarake es en principio una tienda de cómics. Una inmensa tienda de cómics, con metros y metros de pasillos y estanterías, incluso en la calle, donde encontrar absolutamente de todo, nuevo y viejo. Pero no solo eso, sino que allí puedes encontrar cualquier muñequito, juguete antiguo o rareza de colección, merchandising oficial, viejas ediciones limitadas y DVDs descatalogadísimos de los grupos más famosos, y bueno... Nosotas agarramos el cesto y empezamos a echar dentro, y a soltarlo, y a volvernos locas intentando calcular lo que podíamos o no llevar de allí, ya que la posibilidad de comprarnos la tienda entera quedó descartada.





Nada, no sé cómo me las apaño que al final en Japón siempre voy cargando con una bolsa de compras de peso considerable. ¡No es culpa mía! ¡Es que lo venden muy bien!

En el corazón de Nanba está el Dōtonbori. ¿Y qué es eso? Pues es ocio, es gente joven con estilismos imposibles, son luces chillonas, es un cangrejo gigante que se mueve, son anuncios inmensos, es un atleta corriendo, es olor a takoyaki... Es una locura.



El cangrejo en cuestión pertenece a una marisquería (como buena ciudad portuaria que es Osaka)y es un bicho gigante que mueve sus patas incrustado en la pared, el pobrecito jejeje. Y muy cerquita de él está el anuncio del corredor de Glico.




Glico es una marca japonesa muy famosa de caramelos, dulces y galletas, que es la que fabrica, entre otras cosas, los palitos Pocky, conocidos aquí como Mikado. El primer caramelo que fabricó Glico (palabra que deriva de glycogen, o glucógeno, que es la molécula de reserva energética de glucosa del organismo) estaba calculado para que aportara la cantidad de calorías exacta para que un hombre de 1,65m y 55 kilos de peso (por aquel entonces todo el mundo era mucho más bajito) corriera 300 metros.



De ahí procede el logo del corredor, y así se construyó en 1919 este popular anuncio luminoso donde el atleta simula correr sobre una pista azul, y allí sigue, conservándose igual de joven que siempre, y más famoso que el toro de Osborne en nuestras carreteras.

Osaka tiene cosas más importantes,evidentemente, pero cuando pienso en ella en mi mente siempre aparecen el cangrejo y el atleta. Y la oferta de sitios para comer del Dōtonbori, claro.




Entre tanta oferta quisimos probar el okonomiyaki de Osaka. El okonomiyaki es un plato a medio camino entre la tortilla y la pizza para que nos entendamos, preparado a la plancha con muchísimos ingredientes al gusto, y servida tradicionalmente con varias salsas y con katsuobushi, que son finísimas virutas de atún seco que dan al conjunto el aspecto de que alguien haya afilado sus lápices encima del okonomiyaki.


Huele y sabe divinamente, aunque nos hubiera gustado que nos trajesen los ingredientes para prepararlo nosotras mismas, que es algo muy típico, y para eso nuestra mesa era una plancha con sus espátulas y todo. Pero nos lo trajeron ya cocinado, lo que quizás evitó un desastre culinario.

Al día siguiente regresamos a la ciudad, para ver y comer algunas cosas más. Porque no os voy a engañar, me he hartado de comer en Japón.

Ese día tuvimos ocasión de subirnos a uno de esos vagones de tren solo para mujeres, como bien viene indicado en el andén. Es una medida utilizada en horas punta para evitar los abusos de los típicos sobones del transporte público. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en una situaicón de esas de "sí, sé que este vagón está abarrotado, pero este tío se está pegando demasiado a mi espalda"? Claro, que hoy día se podía preparar el tipo que cometiera tal osadía, que le iba dar un mortífero codazo "accidental" que se iba a acordar toda su vida.



Nos apeamos en la estación del Castillo de Osaka, que me encantó por su decoración acorde con el lugar.





Mi gran espinita en el corazón fue llegar tarde para poder visitarlo, ya que es un monumento importantísimo de la ciudad cuya construcción data del siglo XVI y tiene una larguísima historia en sus muros. Al menos conseguí hacerle una foto desde fuera, cosa bastante complicada porque está en el interior de un parque, y tuvimos que darnos una buena caminata a oscuras para encontrar algún sitio desde donde poder hacer la foto sin que lo taparan los árboles.



Para quitarme el disgusto volvimos al fascinante Dōtonbori a comer takoyaki en un puesto callejero. Porque si no has comido takoyaki en un puesto callejero no has estado en Osaka.



Los takoyaki son como buñuelos de pulpo (tako significa pulpo) cocinados en unas planchas especiales con huecos para formar las bolitas. En una tiendecita de allí me compré esto.




Es la historia de amor entre la pulpita Tako-chan y un Takoyaki con su salsa por encima y todo. Lo mejor es que tienen un imán en su interior, y cuando los sueltas se dan besito. ¿No es una monada? XDDDD. Lo malo es que no es una historia de amor con final feliz, porque acto seguido nos zampamos una bandejita de seis takoyaki. Lo siento por Tako-chan, pero el Takoyaki estaba riquísimo... aunque su venganza fue que me quemé toda la lengua.



Y así terminó nuestra breve visita a Osaka. En esta ocasión la única canción que me es posible poner para cerrar esta entrada "Sukiyanen Osaka" de los Kanjani8, que para eso son de allí, y es una declaración de amor a la ciudad que está inspirada en ese ambientazo un poco loco del Dōtonbori (en el videoclip salen incluso disfrazados de tenderos de puestos de comida XD). Es una canción tontorrona tremendamente pegadiza, ideal para entonarla de fiesta con alguna copa encima. Yo no me tomé ninguna, pero no miento al decir que me pasé todo el tiempo canturreándola. Ah, !y tiene bailecito! Así que nada, aquí os dejo la canción original.

Gracias por volver de nuevo, el negocio va bien, todo un éxito. Gracias por volver de nuevo, vamos a comer, beber, dormir y seguir riendo, hoy, mañana y pasado mañana. ¡Cómo me gustas, Osaka!









14 comentarios:

Claire dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Julio Rodríguez dijo...

Ya estabas tardando con tus aventuras japonesas.

Julio Rodríguez dijo...

¡Leches!, se me fue el dedo al intro.

Iba a decir que a pesar de que ya hace algo más de un año que te conozco... aún no acabo de saber cuan friki eres. Ya me habría gustado ver como os debatiais en la tienda de comics sobre qué llevar y qué dejar.

Algo así como cuando yo entro en una tienda de música ¡que sufrimiento!

Claire dijo...

En serio, después de leer tus posts sobre Japón no me veo capaz de escribir ninguno yo, porque lo cuentas tan bien y lo dices todo que ya no hace falta que lo haga!!! No se vale! jajajaja

Ay, sí, la historia de Takochan! jajajaja Era super kawaii estos colgantes para el móvil!

Sobre los takoyakis y el okonomiyaki... ummm buenísimos!! Me encanta el cangrejo en movimiento!!! Y el hombre de Glico!! Y el mega anuncio del CD de Arashi, que no vimos hasta pasado un rato?

Osaka me encantó!

Lo del castillo de Osaka es mi culpa... lo sé! Sumimasen!! Pero así tenemos excusa para volver... aunque de día hubiera molado ver el parque y el castillo!

Ays, no me hables de Mandarake... que aún sufro pensando la pasta que me gasté... aunque en realidad... hice bien! Estoy orgullosa de mis compras, pero... como sufrí pensando que dejo y que no... y luego no lo podía devolver... soy un caso!!!

Como diría una que yo me sé, los de Osaka pa la saca!!! ;-P

Geno dijo...

Hmmm, me gusta Osaka (y no solo los "osakianos" u "osakenses" o como leñe se llamen XD)Genial el cangrejo y el anuncio del atleta, Mandarake me daría mucho miedo,(por lo que contais: lo que gasto, lo que me dejo, jajajaj) y ¡quiero comer takoyakiiiii! XDDDD
Está claro que este post solo podía ir acompañado por esta canción y aunque esperaba encontrarme a los K8 al final, Arashi está muuuy bien también. Es que me encanta la canción, el bailecito, los soles...
Me uno a la reivindicaicón: los de Osaka pa la saca (en mi caso, sobre todo uno de ellos :-P)

Carol dijo...

Me gusta todooo!!! Y como siempre, aprendiendo cosas nuevas, je je, cuando vaya a Japón ya no va a haber misterios para mí. Bsos

Elphaba dijo...

Julio, si en Mandareke no compramos ni un solo cómic: aun no sabemos leerlos XD. Ya te digo que allí hay de todo, y mi mayor dilema fueron las compras musicales y de merchandising y libros viejunos de grupos. También tengo algún amigo que entraría en shock al ver la vitrina llena de antiguas maquinitas NIntendo Game&Watch en perfecto estado que allí tienen.

chema dijo...

elphaba, leyendo tu crónica sobre osaka, lo raro es que esta ciudad no tenga más fama mundial. es muy peculiar.
me parece curioso lo de los iconos que son famosos dentro de un país pero desonocidos para el resto, como el muñequito del atleta en este caso... si lo veo en algún sitio ya lo reconoceré, jejeje.

Inma dijo...

Holaaaaaaaa Elphaba. Te escribo desde Guinea. Me parece que el mundo se nos está quedando pequeñito jajaja
Sólo decirte que envidio que hayas podido sacar tantas fotos. Estoy viendo cosas increíbles, sobre todo de mujeres y niños pero no puedo fotografiarlo porque les sienta fatal y claro...mi marido trabaja aquí y no quiere líos. Así que me estoy cortando y supongo que cuando vuelva a España me voy a tirar de los pelos.
Esa tienda de comics me va a hacer soñar esta noche ¡Qué pasada!

Inma dijo...

Para q llegue a mi correo

Elphaba dijo...

Uy, justo acabo de ver tu comentario porque acabo de publicar.
Inma, conozco a unos cuantos de vosotros que, ya bien por los cómics, ya bien por otros de los tesoros que contiene, acamparíais en esa tienda una semana por lo menos.

anele dijo...

Se me había pasado esta entrada. Como siempre, increíble todo lo que cuentas (aunque más increible verlo en directo, no?).
Uuuuuhhh, conozco a uno que se volvería literalmente loco con las maquinitas de la Nintendo!!!!
Me lo apunto por si regresamos... ojalá.....

Anónimo dijo...

El castillo de Osaka es una reproducción! dentro tiene ascensor y todo. Espero que esto te ayude a sacarte esa espinita :D

Elphaba dijo...

Ya, sé que muchas de estas cosas son reconstrucciones, pero aun así tenía ganas. Gracias por tu comentario!