sábado, 13 de noviembre de 2010

Bajando la cuesta hasta Gion: Sannen-zaka y Ninnen-zaka (Parte VI)

¿Recordáis la callecita en cuesta aquella donde ese buen monje permanecía impasible bajo todo el peso del calor? Pues la volvimos a subir. Toma ahí fuerza de voluntad. Dos días después de aquella prueba de fuego (nunca mejor dicho) regresamos, pero esta vez no para subir al Kiyomizu dera, sino para dar un paseo absolutamente indispensable por las callejuelas de Sannenzaka y Ninnenzaka.


Dichas callejuelas son el camino más famoso para subir hasta el famoso templo, o también bajar de él. Nosotras optamos por subir por ese camino más corto y viejo conocido hasta el comienzo de Sannenzaka, y de ahí recorrerla reposadamente cuesta abajo después de rehidratarnos y de hacer el descanso pertinente. Allí sentadas en un banco nos encontramos casualmente con el chico tan amable que nos hizo la foto en el castillo de Nijo, que proseguía su ruta en solitario y nos saludó más feliz que una perdiz. Kioto es grande, pero el mundo es muy pequeño.



Las calles de Sannenzaka y Ninnenzaka significan literalmente pendiente de los dos años y de los tres años. Una de tantas leyendas dice que si te caes en sus calles llenas de escalinatas y pavimentadas de piedra, tienes dos o tres años de mala suerte. Suerte que el suelo es bien firme y uniforme (no como más de un pavimento de por aquí, que a las dos semanas de estar colocado tienen las losas sobresaliendo y bailando, y me siento como Indiana Jones pasando la segunda prueba del Santo Grial).



Ambas calles pertenecen al distrito de Higashiyama (montaña del este), y discurren paralelamente a las montañas que no se pierden de vista en ningún momento, ya que todas las edificaciones son de muy poca altura, lo que hace fácil olvidar que la gran urbe está a pocas manzanas de ahí. Una estampa y unas perspectivas muy inspiradoras tanto para la fotografía como para el dibujo o la pintura, y algún que otro artista trabajaba sentado en algún escalón.



Arquitectónicamente es un lugar valiosísimo, ya que las casas y las calles conservan el estilo del Japón de hace siglos. Un aspecto absolutamente encantador que recuerda a la época feudal y a las películas de samurais. Prácticamente toda la calle son casas de madera que funcionan como tiendas de artesanía y recuerdos, cerámica, restaurantes tradicionales y casas de té.

Aquí tenemos a Claire esperando a los otros seis samurais.



Y en una de las tiendas me encontré a un viejo amigo esperando el autobús (pobre, no sabrá que las calles son peatonales y que por allí no pasa ninguna linea). El establecimiento era magnífico, por cierto, y eran varias tiendas comunicadas entre sí en el interior. La dedicada a las películas Ghibli me dejó bloqueada. ¿Sabéis esa sensación de entrar en una tienda y pensar "me lo llevo todo"? Pues eso mismo.


También compré varios accesorios y prendas de ropa tradicional. Estoy encantada con una cosa de estas que me traje, que se llama jinbei, y que son hipercómodos y fresquitos para el verano. Me refiero a la ropa. Y además se usan tanto para andar por casa como para salir a la calle en plan cómodo. No desentonaría nada aquí por lo que podéis ver.


Toda esa zona está llena de templos y santuarios, que estoy segura de que deben ser preciosos, pero es imposible visitarlos todos, así que para no perder de vista nuestro objetivo nos centramos en las calles aledañas.



No digáis que no queda chic esta parejita tan mona paseando con sus kimonos. ¿Pero cómo es posible que ella vaya así de perfecta? Porque vamos a ver, con el calor, el sudor y la humedad del ambiente, a los diez minutos mis pelos eran ya un desastre, y mi cara brillaba como si acabara de salir del gimnasio de hacer dos horas de bici elíptica o algo así. Pero no, el peinado de esta chica (y de otras que vi), perfecto, y su rostro no reflejaba en absoluto las adversidades climáticas de Kioto. Como diría Zelgadiss, ¡estos japoneses son una raza superior y nos llevan años de ventaja! XD. O eso, o Shiseido es mejor marca de lo que yo pensaba.


Llegadas aquí, el camino se ensancha,las calles tienen un aspecto más elegante y los jinrikisha aguardan apostados al comienzo de la calle preparados para transportar clientes. Desaparecen las tiendas de recuerdos, y los ryokan o casas de hospedaje tradicionales ocupan su lugar. Un auténtico lugar de lujo para alojarse sin duda alguna. Esta vez no pudo ser, pero prometo que alguna vez me hospedaré en uno de ellos.




Y finalmente desemboca todo en el parque Maruyama (quién le iba a decir a este chico que le iban a poner un parque en su ciudad natal XDDD).


A un lado del parque y a los pies de la montaña, nos topamos con el Yasaka-jinja, un santuario considerado como el protector del distrito de Gion.


Miramos a nuestro alrededor buscando a alguien que nos hiciera una foto, aunque todos parecían haber huido a cobijarse en algo de sombra. Pero, ¿a que no sabéis a quién nos encontramos? Pues a nuestro amigo el que nos habíamos encontrado ya dos veces por Kioto XD. Nos vimos de lejos y nos saludó con la mano tan sonriente como siempre. Le hice un gesto con la cámara, y aquí que se acercó a hacernos de nuevo de fotógrafo XD. Qué majo.


Y desde allí se puede contemplar cómo se extiende el distrito de Gion y la avenida Shijo, con sus clásicas aceras cubiertas con marquesinas llenas de vida.


Solía ser lugar lleno de geishas, pero la vida moderna se ha hecho paso en el barrio, como así lo demuestra la presencia de la eterna tienda Lawson de 24 horas. Señores, en Japón, donde hay civilización moderna, hay Lawson.


Como véis nos dan la bienvenida a los turistas en nuestro idioma y todo.


Sin embargo, a pesar de que su encantao tradicional está muy contaminado, siguen quedando calles como Hanami-koji donde uno puede seguir imaginando historias del pasado. Aunque en este caso sea con ruido de coches.


Y terminamos aquí el recorrido más histórico de la ciudad de Kioto, junto al río Kamo (que a mí personalmente me recuerda muchísimo al lugar en el que Domyoji tira el colgante de Saturno tras discutir con Makino, y luego se mete hasta las rodillas para buscarlo en el dorama "Hana Yori Dango", qué bonito, por dios :___).(/div)



Y bueno, la selección musical de hoy vuelve a ser clásica en cierto modo. Esta vez traemos un tema del compositor Masaru Sato, autor de la música de la película clásica de Akira Kurosawa "Yojimbo", que viene al pelo de todas esas calles salidas del decorado de una peli de samurais.


16 comentarios:

Candela dijo...

Shisheido es una marca espantosa. A mi de dio alergia y no volvi a usarlo!!
Lo peor de las cuestas para mi no es la subida, fijate, que es la bajada, si está muy empinada. Lo pasé fatal al subir en Stirling a la Torre de Mordor, pero la bajada fue infinitamente peor... creí que me dejaría los piños en cualquier rincón...

Geno dijo...

¡Madre que de cosas! No se por donde empezar. Bueno por lo primero: un lugar precioso y unas fotos guapísimas las que habeis hecho. Parece de otra época con esas casas y esa gente vestida con el kimono ¡que chulo!
Que Shiseido no se si será buena marca o no pero tiene alguna publicidad muuuy buena XDD
El anuncio de Lawson genial (;-P) y el parque Maruyama... miralo que callao se lo tenía el niño, jejeje.
Desde luego, la música superapropiada al entorno.
PD.- Ya os vale, con fotógrafo particular y todo ¿os lo llevasteis puesto después XDDD?

BLAS dijo...

Pues yo digo lo contrario que Candela: Shiseido es una marca divina, doy fe. Ahora quédate con la versión que prefieras. A mi me va genial.
Lo que falta es la foto tuya vestida con tu jinbei, es fundamental para el post.
Con los Ryokan se me cae la baba, es el lugar donde me gustaría quedarme si alguna vez consigo llegar a viajar a Japón.
Respecto a la prueba del Grial de Indiana Jones, es justamente lo que siento cuando paso frente a las puertas del Conservatorio de Cádiz con tacones...

Elphaba dijo...

Hombre, Shiseido es una marca buenísima por lo que he podido comprobar allí (aquí no porque es muy cara), lo que pasa es que cualquier producto por muy bueno que sea es susceptible de producir alergias a alguien. No hay ni uno que se libre de que haya producido alergia alguna vez.

Geno, yo me parto con los gritos de desesperación de Koyama en la isla desierta, aunque encontré otro anuncio de Lawson que me hizo más gracia, pero no se comprendía si no sabes un mínimo de japonés. Si quieres te lo paso luego, que yo cada vez que lo veo me río.
Ah, y Maruyama tiene un parque, pero Matsumoto tiene un castillo XDDD.
Al fotógrafo no nos lo llevamos, pero hubiera sido super práctico.

Ya me haré foto con el jinbei, ya.

Candela dijo...

Jajajjaa, El Callejón del Tinte con tacones, jajjaaaaaaaaaaa... Aquí otra que casi se deja los morros!!!! (ahora ya no, corazón, que han quitao los adoquines, sniffff)

Geno dijo...

Quiero, quiero ese otro anuncio ¡como no!
Respecto al Castillo Matsumoto... es que el catedrático es mucho catedrático... XDDD

BLAS dijo...

Vaya por Dios!! Una ya no puede ni romperse los morros como toda la vida. ¡No hay derecho! :P

Elphaba dijo...

No te preocupes, Blas, que siempre nos queda el pavimento-gimkana de la terraza del Corte Inglés.

BLAS dijo...

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Carol dijo...

Q bonitas las fotos! Las callejuelas y las casitas son exactamente como me imagino los lugares de algunas novelas japonesas mientras leo, ahora ya puedo ponerles una imagen más real. Q gracia que dieran la bienvenida en español, y en la tienda de mi querido Totoro me lo hubiera llevado hasta a él. La parejita es genial, y para mí Shiseido es de las mejores marcas que he probado nunca y eso que me da reacciones alérgicas casi todo. Otra cosa no, pero los japoneses tienen por lo general una piel estupenda y unos productos de escándalo, a mí por lo menos que soy blanquita y con piel hipersensible me encantan. BSos

Elphaba dijo...

Parece que tienen un pacto con el diablo, porque parecen más jóvenes de lo que son. En cuanto a los productos, hemos probado bastantes cosillas de las droguerías y perfumerías del barrio donde estábamos, champús, cremas para el sol, geles, etc, todos de gran consumo, nada de alta perfumería, y son la leche, nada que ver con lo que te encuentras aquí en el super.

chema dijo...

me ha encantado este documental gráfico del japón antiguo que sobrevive en la época actual. fue para vosotras todo un viaje en el espacio y en el tiempo.
en cuanto a la ropa, parece que los japoneses la diseñan dando prioridad a la comodidad y a la correcta transpiración, y así van tan felices. ;)

anele dijo...

Apenas tuve tiempo de pasear con calma por esas calles, ya que a mediodía teníamos que coger el shinkansen a Tokyo, así que he disfrutado muchísimo con tu post.
No sabía que en esa zona hubiese ryokan... ¡¡me pido uno para el próximo viaje!!

Es un paseo precioso y está todo muy bien conservado.

Y coincido totalmente en lo de la estética de las japonesas. CAda me que me cruzaba con ellas me llamaba la atención lo impecablemente peinadas, impecablemente vestidas e impecablemente maquilladas que van siempre. Parece salidas de un anuncio.

Claire dijo...

Estas calles eran muy chulas.
Que bueno fue tener nuestro fotógrafo particular, eh? jejeejjejee
Yo también quiero foto tuya con jinbei! Que me quedé sin porque o eran tallas grandes o super peques... no me iba ni una ni otra. Pero ya os digo yo que el que se compró era muy guai y muy parecido al de la foto.
Me encantaba ver a la gente con yukata, ellas tan monas y ellos tan guapos!!! jejeje
La tienda esa llena de Ghibli era una pasada!
Y Shiseido es genial, aunque es eso que dice Elpahaba, todo lo que probamos de productos iba super bien.
En serio, Zelgadiss tiene razón, son una raza superior y nos llevan años de ventaja!! jejejeje
anele, como ya sabes, Kioto es muy grande y es normal que no todo se pudiera ver con calma, pero como decimos... es la excusa perfecta para volver! ;-)

Inma dijo...

Al enseñarle a mi hija las maravillosas fotos que has puesto, me dice que tienes que echarte un novio japonés, así que ya sabes.

Elphaba dijo...

Japonés no sé, pero japonófilo seguro, porque si no no va a poder aguantarme XD.