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sábado, 6 de noviembre de 2010

La ciudad no es para mí (ni tampoco la interpretación)

Eso es lo que se debe plantear Ben Affleck últimamente. Y mira que a mí este hombre me cae simpático, pero muy poquito se puede salvar de su filmografía como actor y de sus dotes interpretativas.

Sin embargo, del mismo modo que un cantante horrible puede ser un melómano con un gusto exquisito (no es raro encontrar gente que escucha cosas que nada tienen que ver con lo que cantan), parece ser que a Affleck no se le da mal eso de estar tras las cámaras.

Supongo que aun es pronto para decidir si la etiqueta de "buen director" se le puede colgar definitivamente o es algo pasajero y fruto de la casualidad, pero sus dos trabajos hasta ahora no le han quedado nada mal.

El primero de ellos, "Adios, pequeña, adios (Gone baby gone)" me pareció realmente bueno. Contaba con la base de una historia estupenda (la novela de Dennis Lehane, escritor de la magnífica "Mystic River") que él mismo adaptó (con colaboración), y con ese guión confeccionó un thriller conmovedor, lleno de fuerza y de credibilidad, apoyado por un reparto excepcional encabezado por su hermano Casey, seguido de Morgan Freeman, Ed Harris, y prometedoras caras nuevas como la de Amy Ryan.


En esta ocasión, con "The Town (Ciudad de Ladrones)" Ben Affleck ha vuelto a adaptar una novela. Otro thriller con tintes dramáticos, y la cosa ha vuelto a no salirle mal, solo que el argumento es demasiado clásico y contiene tópicos demasiado vistos: el del delincuente víctima del barrio donde ha nacido que quiere una vida diferente pero al que le atan demasiadas cosas. No faltan por supuesto la chica nueva, Rebecca Hall, que se convierte en la motivación para cambiar, ni el amigo casi hermano que es el más salvaje y despiadado de todos ellos, interpretado por Jeremy Renner, ejerciendo de esta forma una presión añadida para el protagonista.


Esa sensación de "yo he pasado por aquí antes" juega en su contra y a mi juicio hace que, en conjunto, resulte una película menos brillante a pesar de su buena ejecución.

De todas formas resulta una película recomendable, entretenida y, a pesar de todo, ofrece ciertos puntos interesantes en el argumento. Una vez más, el reparto es magnífico, pero probablemente Affleck ha fallado en su elección de reservarse para sí mismo el papel principal. Está correcto, pero no transmite demasiado, y estoy segura de que otro actor le hubiera podido sacar mucho más partido.


Me gusta Rebecca Hall, aunque me gustaría verla cambiar un poco de registro, porque siempre la veo de chica un poco puteada y tristona. Estupendo el pequeño papel de Pete Postlewaith, cada días más feo el puñetero pero, ay, cómo le echo de menos en un buen personaje con más protagonismo.

Pero, ¿sabéis lo que me ha emocionado realmente? Pues el trailer de la próxima película de Clint Eastwood, "Más allá de la vida (Hereafter)", cuyo estreno está previso en España para enero. Como mínimo promete ser conmovedora, e independientemente de lo más o menos redonda que le puede haber salido, estoy casi segura de que pasaré un buen rato viéndola.


lunes, 8 de febrero de 2010

Invictus. Precious. Fabulous.

El maratón ha empezado. A partir de ahora viene una avalancha de estrenos tal que, como no me espabile y aproveche las tardes que tengo libres, se me acumulan (tanto para verlas como para comentarlas) y se me escapan de la cartelera.



"Invictus" supone la (primera) cita ineludible de este año con Clint Eastwood, que parece que lleva tiempo queriendo alcanzar el ritmo de producción de Woody Allen en lo que a la dirección de pelis se refiere.

Regresa con esta peli a un tema histórico contado desde el punto de vista más personal y humano, como a él le gusta. Nos acerca a la figura de un Nelson Mandela estrenando libertad y presidencia, aparcando lo puramente político para centrarse en las relaciones personales (genial el asunto de la convivencia entre los agentes de seguridad blancos y negros del presidente), y mostrando lo que simbolizó a nivel social la victoria de los Springboks, equipo nacional de rugby de Sudáfrica, y el esfuerzo de Mandela para que esto se convirtiera en inspiración y motivación para la reconciliación del país después del apartheid.


A lo mejor no está a la altura de los títulos más redondos del tito Clint, pero es que esa altura es mucha. La narración de los acontecimientos tiene el ritmo justo, y es sobria e incluso un poco aséptica para lo que nos tiene acostumbrados, pero no le falta emoción y sentimiento. En algún momento quizás me da la impresión de que presenta de una forma demasiado comprimida el discurso ideológico de los protagonistas, tal como más de uno ha comentado al respecto.

Tiene momentos realmente preciosos, como la secuencia de los Springboks y los niños, y la apasionante recreación de la más apasionante todavía final de la Copa Mundial de 1995. Casi me hubiera gustado agitar una banderita para animar, porque se me iba a salir el corazón por la boca, y eso que ya sabía como terminaba (si alguien no lo sabe, que no mire esto).


Estupendas las interpretaciones de Morgan Freeman como Mandela y de Matt Damon como François Pienaar, capitán del equipo y pieza fundamental de los eventos.

Por cierto, que a este chico más le vale tener un buen endocrino si no quiere acabar hecho polvo, porque es de los que adelgaza y engorda que da gusto según el papel que se tenga que preparar. La primera vez que le ví en el cine en el año 96 pasaba de estar normal a estar caquéxico con unos veinte kilos menos a lo largo de la misma película, en su trabajo anterior a "Invictus" aparecía con una buena panza y papada, y en esta de ahora sale casi con el mismo peso pero de puro músculo, hecho todo un ropero de cinco puertas.



"Precious" es la revelación de la temporada. Una película de las que a priori irían a ver cuatro gatos por su carencia de glamour y de nombres conocidos, pero que ahí está, coleccionando premios, nominaciones y espectadores.

Precious es una chica de dieciséis años embarazada pero es lo opuesto a Juno. Es negra, obesa, ignorante y con una completa falta de cariño y autoestima. Su vida es dura, durísima, y ella la vive estoicamente, en silencio con sus pensamientos y sus sueños. No se puede contar más, es mejor verla.

Es imposible no sentir una inmensa ternura hacia Precious y conmoverse con la película, porque es de las que pegan una patada en la boca y vapulean el alma. Pese a toda la hiel, recomiendo hacer un poco de tripas corazón e ir a verla, por la pequeña luz de esperanza que deja vislumbrar, y porque es una película fabulosa con unas interpretaciones impresionantes.

Voten, voten.

miércoles, 8 de julio de 2009

Clint y la música


Anoche estuve en un concierto estupendo. Fue un concierto pequeñito al aire libre, en el patio de un palacio, de esos con aforo muy reducido y ambiente muy íntimo. El acto dio el pistoletazo de salida al ciclo de cine de este verano, dedicado a Clint Eastwood, en el que se podrá disfrutar de ocho filmes del director, en versión original y de forma gratuita.

Creo que, a menos que seas un cinéfilo, en general el público no suele ir al cine a ver las películas por los directores, excepto en casos muy puntuales, y el señor Eastwood se ha convertido en una de esas excepciones por méritos propios. En una conversación trivial es raro que alguien declare que no le gustan sus películas si sale a relucir su nombre. Y otra cosa que casi siempre sale a colación es la belleza de las músicas de estas películas. Llaman la atención incluso a quienes no se suelen fijar en esas cosas.

La verdad es que yo sí me fijo, aunque no sepa nada de música ni sepa hablar sobre ella, y escuchar todos esos temas en directo, interpretados por el quinteto de cuerda de la orquesta Manuel de Falla (violines, viola, chelo y contrabajo), con un montaje de escenas en la pantalla gigante del fondo, es una experiencia distinta a la de oirlos en el transcurso de la película.

Las piezas correspondían a los títulos que incluirá el ciclo, que son "Bird" (con temas de Charlie Parker), "Sin perdón", "Un mundo perfecto", "Los puentes de Madison", "Mystic River", "Million dolar baby", "Banderas de nuestros padres" y "Cartas desde Iwo Jima". Precioso el concierto de principio a fin, pero el momento Claudia's Theme de "Sin perdón" y el momento "Puentes..." me hicieron llorar de pura emoción.

Esto me hace pensar que voy a dar el numerito en los conciertos de la semana que viene del Festival de Úbeda , porque si suelto mis lágrimitas en estos conciertos y lloro como una descosida en cuanto suena la orquesta en los musicales, no me quiero imaginar cuando vea a los compositores de algunas de mis bandas sonoras favoritas dirigir su propia música.

En fin, os dejo con esta belleza de tema y de película: