Lo sé, hace un siglo que no actualizo mi blog, pero todo tiene una explicación. En este caso, una serie de explicaciones, entre las que se encuentra el hecho de que llevo tres semanas con el ordenador fuera de servicio y tengo que utilizar este prestado.
Aparte de eso, lo de la última semana ha sido por causas mayores. Causas mayores del tipo ocio, quiero decir, porque de una semana para otra decidí quitarme el gusanillo de volver a Londres.
Allí me esperaba un frío bestial (20º menos de los que me han hecho hoy aquí) que me han hecho pasearme disfrazada de Kenny. Solo se me veian los ojos cuando soplaba un poco de aire gélido. Me dolia la cara y creia que se me iban a caer las orejas, pero para todo hay que tener suerte, y ni me llovió, ni nevó ni nada que me impidiera caminar y, a pesar de que tuve que estar un par de horas metida en el avión de vuelta sin que este despegara porque lo estaban descongelando (literalmente), no me ha pillado el cierre de aeropuertos.
Siempre recordaré el 2010 como el año en que he sufrido las temperaturas más extremas de frío y calor de toda mi vida. Aunque no lo parezca aquí por mi cara, ni por la de estos elfos. El histrionismo minimiza el frío, comprobado.
Aparte de eso, lo de la última semana ha sido por causas mayores. Causas mayores del tipo ocio, quiero decir, porque de una semana para otra decidí quitarme el gusanillo de volver a Londres.
Allí me esperaba un frío bestial (20º menos de los que me han hecho hoy aquí) que me han hecho pasearme disfrazada de Kenny. Solo se me veian los ojos cuando soplaba un poco de aire gélido. Me dolia la cara y creia que se me iban a caer las orejas, pero para todo hay que tener suerte, y ni me llovió, ni nevó ni nada que me impidiera caminar y, a pesar de que tuve que estar un par de horas metida en el avión de vuelta sin que este despegara porque lo estaban descongelando (literalmente), no me ha pillado el cierre de aeropuertos.
Siempre recordaré el 2010 como el año en que he sufrido las temperaturas más extremas de frío y calor de toda mi vida. Aunque no lo parezca aquí por mi cara, ni por la de estos elfos. El histrionismo minimiza el frío, comprobado.
El primer día, nada más bajarme del avión me esperaban estos chicos de Jersey en el Prince Edward Theatre, un teatro bastante grande y bonito por dentro. Después de que se me quedara la mano muerta al hacer esta foto, perfeccioné la técnica de la fotografía con cámara compacta y guantes polares. Todo un reto.
Iba escuchando una canción tras otra mientras pensaba "¡Ostras!, ¿y esta también es de ellos?". Montones, como por ejemplo esta, con decenas de versiones como esta. La verdad es que el argumento se me antojó un poco pesado, pero todo el ritmo del que carecía la historia, le sobraba en el aspecto musical. Los protagonistas eran realmente muy buenos (el actor principal hizo un trabajo muy difícil imitando la voz peculiar de Frankie Valli), y los mejores números, que fueron en la segunda parte, me hicieron olvidar un poco el tedio de la primera. Un musical de los de salir bailando del teatro.
Al día siguiente la cita era en el Royal Drury Lane, con Oliver Twist, Artful Dodger y el viejo Fagin. Qué decir de "Oliver!". Pues que es todo un acierto, un musical con mayúsculas de los que llenan de principio a fin, con unos números geniales y un montaje escénico impresionante. Los niños de la obra son la leche, sobre todo el que hacía de Artful Dodger que se come la obra con papas, y mirad que yo no soy muy fan de los niños artistas. Pero el gran lujazo fue contar con Kerry Ellis interpretando el personaje de Nancy. Ya la vi hace algunos años haciendo de Elphaba (o sea, de mí) en "Wicked" y de Fantine en "Les Miserables" y, ufff..., no recordaba ya la voz tan increible que tiene. Con los vellos de punta cuando canta "As long as he needs me".
El nuevo montaje me ha gustado mucho y resulta más dinámico, y creo que el reparto en general ha sido incluso mejor que el que vi la vez anterior, algo que se me hacía muy difícil imaginar. Inmensísimos Norm Lewis como Javert, Killian Donnelly como Enjolras y el niño que hace de Gavroche (que no sé cual tocaba ese día). Y sí, le tengo que dar la razón a Julio con la voz de Samantha Barks, que está mejor de lo que me parecía en los videos, y que además de guapísima puede hacer una Eponine a la altura de nuestra amada Lea Salonga.
Por cierto, que oficialmente el que hacía de Jean Valjean era Simon Bowman, un señor con un estilo que no es de mi devoción. Ya estaba yo dispuesta a interrumpir la función para espetarle "señor Bowman, que sepa usted que ni a Sergio Aran ni a mí nos gustan sus gorgoritos una leche, y que el hecho de que dejara abandonada a Lea Salonga en Saigon está muy feo. A Miss Salonga no se le hace tal agravio". Pero ese día le tocó a un tal Jonathan Williams. Se libró por eso, tsk.
¡Quiero más!
Londres, ciudad de teatros. En la que la gente no espera a que cambie al semáforo para cruzar, sino que está atenta a la señal del brazo de Freddie Mercury para salir pitando.
Un momento... no, igual no era eso.
Sea como sea, mereció la pena, y para terminar dejo el trailer de la próxima aventura de las Crónicas de Narnia, "The Voyage of the Dawn Trader", que siempre fue mi libro favorito de la saga, y que da la casualidad de que era el tema central de la fantástica decoracion navideña de Regent Street.
Uf, el próximo post vuelvo a Japón, para quitarme un poco el frío antes de proseguir con Londres.